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miércoles, 21 de julio de 2010

MADRE MÍA PERDÓNAME

MIL GRACIAS TE DOY
ADORADA MUJER, QUE DE
DIOS
RECIBISTE
EL REGALO MÁS HERMOSO Y SAGRADO: EL SER

MADRE Y VER TU SUEÑO REALIZADO
IRREPARABLES SON LOS DAÑOS QUE LE HE CAUSADO
A TU CORAZÓN LASTIMADO

POR ELLO APROVECHO
EN ESTE TU DÍA Y CON UNA
ROSA ENTRE MIS MANOS, VENGO A
DECIRTE:
OH, MADRE MÍA
NO TE VAYAS TAN PRONTO
AL LADO DE DIOS, PORQUE
MI CORAZÓN Y YO RECIÉN
ENTENDEMOS QUE:

¡MADRE SÓLO HAY UNA Y NO SE PARECE A NINGUNA!


Julio Ronald Fernández Monja
(Acróstico)