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miércoles, 14 de mayo de 2008

COMO AYUDAR A NUESTROS HIJOS EN LOS ESTUDIOS

¿Cómo puedo ayudarle a que apruebe los exámenes sin ansiedad?
¿De qué modo rinde más?
¿Cómo le hago ver el valor de la educación para su futuro?
¿Cómo competir con la televisión y los videojuegos para captar su atención?
¿Tengo alguna influencia en lo que hará?
Los expertos responden a estos y otros interrogantes, que atenazan a los padres. La educación de los hijos no compete sólo a los profesores. El papel de la familia es tan fundamental como una motivación adecuada para que los pequeños estudien y aprendan, sin que sea una pesadilla para ellos ni sus padres.
Cada vez que comienza un nuevo curso escolar muchos padres se plantean como ayudar a sus hijos a conseguir el mejor rendimiento y desarrollo en el colegio, y agradecerían un libro de autoayuda que bien podría titularse “Manual para padres despistados en materia de educación”. Seguramente encabezaría la lista de ventas por esas fechas.
Los psicólogos especializados en educación coinciden en que la enseñanza de los niños no sólo es competencia de los profesores: los padres deben asumir su responsabilidad de participar de una forma activa en la actividad educativa de sus hijos, y ser el ejemplo de aquello que esperan que los niños imiten y respeten.
“La influencia que los padres pueden ejercer en el desarrollo integral de sus hijos es fundamental. El proceso de aprendizaje comienza incluso antes de nacer, y continúa durante toda la vida, y son los padres quienes han de establecer un ambiente familiar adecuado y crear las mejores condiciones de aprendizaje que permitan al niño que consiga desarrollar todo su potencial”, explica la psicóloga clínica Marichu Hidalgo.
Independientemente del tipo de familia, ya sea la tradicional formada por padre, madre e hijos, la constituida por un solo progenitor y sus hijos, o bien otra clase de núcleo familiar, siempre es vital establecer una relación positiva con el niño, que se base en el afecto, el apoyo y la atención personal.
CLAVES PARA MOTIVARLOS

Para Hidalgo, “la motivación es fundamental para determinar los esfuerzos y el interés que el niño mostrará por aprender. El pequeño ha de sentir que forma parte con su familia de un equipo, que trabaja hacia una meta: progresar en los estudios”.
Los padres deben intentar conocer al máximo a sus hijos: saber qué les gusta o disgusta, cuáles son sus opiniones, convicciones, experiencias y deseos, y actuar de forma que los niños se sientan queridos, entendidos y respetados.
Al existir un vínculo positivo, el niño tratará, probablemente, de seguir las sugerencias, e imitar las conductas paternas y maternas. “Todo lo que se diga o haga, tiene un gran impacto en el desarrollo infantil, por lo que los padres deben tener una actitud positiva hacia el aprendizaje y ser modelos de buenos hábitos”, señala la psicóloga clínica.
En el proceso de aprendizaje, como en otras áreas de la vida familiar, no importa lo que los padres son sino lo que hacen.
Según la experta, “hay que crear una rutina predecible en casa, con momentos y horas determinados para levantarse y acostarse, para las actividades extraescolares y el sueño, así como una organización del tiempo adecuada. Esta previsibilidad en el estilo de vida va proporcionando seguridad y autocontrol al pequeño”.
La actitud hacia los hábitos del trabajo en el ambiente familiar debe ser positiva. Los padres han de establecer expectativas claras y criterios elevados, inculcando a los hijos que hay que "hacer siempre lo mejor que uno pueda".
“Hay que pedir a los hijos un nivel de exigencia alto y ayudarles a sentir que el esfuerzo y el aprendizaje son necesarios, valiosos y hasta excitantes. El niño ha de experimentar la satisfacción que produce un trabajo bien hecho y lo inaceptable que resulta una tarea descuidada o incompleta. La idea clave es que lo hagan siempre lo mejor que puedan”, aconseja Marichu Hidalgo.
SEMBRAR EL ÉXITO O EL FRACASO

Una familia puede condicionar hacia el fracaso de por vida, cuando sus expectativas respecto al niño son bajas, ya que ello afecta la motivación y la imagen que el niño posee de sí mismo.
Los padres han de demostrar a los hijos que se sienten muy orgullosos de ellos cuando consiguen el nivel establecido.
Según el psicólogo Andrés Gento Rubio, otra forma en que los padres pueden ayudar a sus hijos, consiste en desarrollar en ellos, la sensación de competencia, inculcándoles que son capaces de realizar una tarea difícil y que pueden superar cualquier desafío. Cuando el niño adopte la actitud de "puedo hacerlo", hay que alentarle para que esta conducta se mantenga en él.
Los niños necesitan experimentar el éxito y comprender que para conseguirlo se necesita un trabajo sostenido. También han de sentir el fracaso, pero no como una pérdida de confianza en sí mismos, sino de una forma positiva, como una vivencia de la cual pueden aprender a mejorar y que les va a ayudar a enfrentarse con éxito a las adversidades, frustraciones e injusticias que puedan experimentar en el futuro.
“Los pensamientos negativos que el niño tiene, minan su confianza y desarrollo, y refuerzan la posibilidad de que se suceda un fracaso tras otro. Por ello es imprescindible sustituir estos pensamientos por otros positivos que le lleven a comprender que si persiste en sus esfuerzos logrará sus objetivos y se verá recompensado”, explica Gento Rubio.
El mensaje debe ser “tu puedes, lo conseguirás”, pero en ningún caso: “eres incapaz, ya has vuelto a fallar...”.
Según el psicólogo, “los padres deben implicarse en la educación de sus hijos, ya que la mayoría pierden el interés en aprender si no sienten apoyo en casa. Hay que crear un ambiente familiar que les ayude a entender la educación como algo natural y positivo, y que comprendan que le va a servir para mejorar su calidad de vida”.
Los padres pueden ayudar a sus hijos a superarse, manteniendo en ellos una alta motivación, y haciéndoles sentir que no están solos, sino que se les va a prestar toda la atención que necesiten.


FAVORECER LA CURIOSIDAD Y EL INTERÉS

“Motivar a los niños, controlar sus cuadernos y deberes escolares, asegurarse de que cumplen los horarios establecidos, recompensarles cuando han realizado ciertos logros, y ayudarles a preparar los controles y exámenes, son algunas actitudes eficaces con las cuales los padres pueden favorecer la curiosidad y el interés por aprender en sus hijos”, señala Gento Rubio.
Controlar los hábitos escolares, también puede llevar a los padres a descubrir posibles problemas, y percibir aquellos aspectos que precisan atención o ayuda.
Para la psicóloga Marichu Hidalgo, “además es importante elogiar a los niños: hablar de las ideas, del esfuerzo realizado y de sus logros eleva su autoestima, y así se sienten reforzados, por lo que intentarán conquistar nuevos objetivos”.
Asimismo, los padres pueden ayudar a sus hijos poniéndoles a su alcance distintos medios de información, como fotos, revistas, periódicos, libros ó programas informáticos: Incluso la televisión o los videojuegos pueden ayudar a los niños en su desarrollo integral, siempre y cuando sean didácticos y el uso de estas fuentes de aprendizaje no sea indiscriminado sino controlado.
Según la psicóloga clínica, también importa crear una actitud familiar que aliente el respeto por el aprendizaje y la curiosidad por la vida: “los padres han de exponer a sus hijos a una variedad de experiencias estimulantes, como visitas a museos, exposiciones o conciertos, asistir al teatro, o bien conocer lugares nuevos”.
Responder a las preguntas que formulan los niños, y animarles a que resuelvan sus propias dudas, es otra forma de ayudarles a que aprendan mejor.
Otro objetivo importante –según Hidalgo- es fomentar la capacidad de pensar en el niño. Para ello hay que aplicar e inculcarles la observación, el razonamiento sobre las causas y efectos de las acciones, la clasificación y la comparación, así como la inferencia, la imaginación, la creatividad y la resolución de problemas.
La capacidad de pensar se desarrolla en diferentes etapas que se basan en la edad y las experiencias infantiles. Los padres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar esa capacidad, creando un ambiente familiar que apoye no sólo los trabajos escolares, sino que fomente la curiosidad intelectual, la excitación del descubrimiento y el placer de "descubrir las cosas por sí mismo".
LOS SECRETOS DE LA CREATIVIDAD
Según Gento Rubio “la creatividad se caracteriza por un estilo de pensamiento inventivo, flexible y libre. Estudios científicos han demostrado que se puede aprender a ser creativo, y que las personas que tienen desarrollada esta capacidad aumentan también su capacidad de liderazgo, persistencia e iniciativa”.
Para fomentar esta capacidad, conviene mostrar al niño, actitudes que valoren el pensamiento creativo, ya que la creatividad es una forma de superar problemas y mejorar la calidad de vida.
“Cuando un niño recurre a sus padres con algún problema, hay que tratar de no darle la solución de modo fácil e inmediato. Para su aprendizaje es crucial que sea el mismo niño quien encuentre la respuesta adecuada, y así aprenderá que puede controlar su entorno en lugar de ser controlado por él”, aconseja el experto.
Otra alternativa que tienen los padres para fomentar toda la potencialidad de sus hijos, es permitirles que exploren y descubran, que descarten ideas que no correspondan y que busquen otras mejores y dejar que asuman ciertos riesgos.
“Los niños necesitan del elogio, el reconocimiento, la aprobación y la atención de sus padres. Los estudios confirman que aquellos que reciben apoyo verbal mientras trabajan, tienen más persistencia, elevan su rendimiento, están más dispuestos a efectuar tareas difíciles y tienen más éxito alto”, señala Gento.
Las recompensas también pueden ser eficaces para que los niños desarrollen una actitud positiva hacia el aprendizaje. Los hijos deben saber qué esperan sus padres de ellos y por qué se les premia, tienden a repetir sus patrones de conducta.
Ayudar a los niños a que se fijen metas y se esfuercen por alcanzarlas, hace que desarrollen su sensación de competencia y autoestima. Cuanto mayor sea la frecuencia con que el niño alcanza sus objetivos, más motivado se vuelve. Por esa razón hay que controlar que las metas fijadas sean realistas y alcanzables.


LAS NOTAS NO LO SON TODO

Según Marichu Hidalgo “al fijar las expectativas respecto de las notas escolares, hay que tener en cuenta que `no lo son todo en educación. Además, hay que adaptar las exigencias, a las capacidades y limitaciones de cada niño”.
“Si un hijo tiene problemas de rendimiento escolar y no mejora, es imprescindible establecer reglas y límites. Si rompe las normas, los padres incluso pueden imponerle algún castigo, o lo que en psicología se conoce como refuerzo negativo”, señala.
El "castigo" ha de aplicarse de forma inmediata y puede consistir en que el niño pierda algún privilegio o posesión: por ejemplo, que no vea la televisión, no juegue con la videoconsola o que pierda el derecho a usar el teléfono.
Lo que hay que evitar bajo cualquier circunstancia, según la psicóloga clínica, es “recurrir al castigo físico. Los gritos, amenazas y azotes no sirven para que los niños desarrollen su autocontrol; lo único que puede enseñarles es que la violencia es una forma aceptable de manejar los problemas”.
Los padres deben favorecer en sus hijos los sentidos de la autodisciplina y la orientación, de modo que alcancen sus metas porque disfrutan del hecho de sentirse competentes. Este tipo de motivación interna no es innata en los niños, deben aprenderla.
A algunos padres no les gustan los deberes, porque les consumen mucho tiempo y son fuente de conflicto con sus hijos. Pero los deberes son buenos para los niños, porque refuerzan los temas trabajados en el colegio, permiten que adopten hábitos de estudio, fomentan su capacidad de trabajar de forma independiente, mejoran las notas escolares y les generan autodisciplina.
Según Hidalgo “los padres pueden clarificar las dudas de sus hijos, darles información y comentar sus errores, pero no deben hacerle los deberes. A veces no resulta `fácil no hacer sus tareas escolares, pero a medio plazo será lo más conveniente para todos”.

EL RETO DE LOS EXÁMENES

Los controles y exámenes los efectúan los profesores para diagnosticar problemas de aprendizaje, conocer las capacidades y aptitudes del escolar, para observar si se han cumplido los objetivos programados y para determinar las calificaciones.
Ante un examen, es básico que los niños lean las preguntas despacio y con cuidado. Es preferible que no dejen preguntas sin contestar, aún cuando no estén seguros de que la respuesta sea correcta. Además, es imprescindible que usen el tiempo de una manera inteligente: si una pregunta es difícil, hay que pasar a la siguiente y volver de nuevo a ella sólo si queda tiempo al final.
Según Gento Rubio, “los padres pueden ayudar a sus hijos a preparar un examen aconsejándoles algunas técnicas de estudio eficaces, como leer los temas en voz alta, hacer esquemas y resúmenes escritos y repetir los conceptos para memorizarlos, así como utilizar rimas y asociaciones para recordar fácilmente”.
Estudiar el día antes del control es contraproducente, es un mal hábito de trabajo que tiende a aumentar la ansiedad en el niño. El estudio es más eficaz cuando se repasan a diario los temas nuevos trabajados en el colegio.
Para el rendimiento escolar es fundamental una relación positiva entre familia, alumno y profesor. Los padres deben conversar con los maestros no sólo cuando surgen problemas, sino acudir a ellos para cambiar impresiones acerca de sus hijos o informarles de cualquier situación especial que pueda interferir en el rendimiento de los niños, como un divorcio, la muerte de algún familiar o un cambio de domicilio, entre otros factores.
"La perseverancia, la paciencia y el amor son las claves que poseen los padres para ayudar a sus hijos a superarse día a día”, coinciden los psicólogos Marichu Hidalgo y Andrés Gento.
María Jesús Ribas
JAM/E F E - REPORTAJE




ERIC Identifier: ED438929 Publication Date: 2000-02-00 Author: Clark, Ann-Marie Source: ERIC Clearinghouse on Elementary and Early Childhood Education Champaign IL.




CONFERENCIAS DE PADRES-EDUCADORES: SUGERENCIAS PARA LOS PADRES (PARENT-TEACHER CONFERENCES: SUGGESTIONS FOR PARENTS).
ERIC DIGEST

Las conferencias de padres-educadores algunas veces llegan a ser causa de preocupación para todos los involucrados--niños, padres y educadores. Los niños que apenas están comenzando la escuela se inquietan con la idea de que los padres y maestros hablen a sus espaldas. Los padres pueden sentirse incómodos visitando el salón de clases de sus hijos, sentándose en sillas pequeñas y escuchando reportes sobre la conducta y el trabajo de sus hijos. Los maestros, especialmente durante sus primeros anos de enseñanza, pueden sentir incertidumbre sobre como manejar padres descontentos y críticos. Para ellos puede ser difícil hablarles a padres ansiosos acerca de los problemas de sus hijos. Este panfleto describe formas para mejorar la comunicación durante las conferencias de padres-educadores. Se ofrecen sugerencias para ayudar a los padres a participar más efectivamente en las conferencias de padres-educadores sobre temas del comportamiento y aprendizaje de sus niños.

COMUNICACIÓN ENTRE PADRES-EDUCADORES

Si los niños están teniendo problemas en la escuela, es importante que los padres y maestros compartan la responsabilidad de crear una relación de trabajo que motive a los niños durante su aprendizaje y desarrollo. Los maestros pueden estimular la comunicación abierta informándoles a los padres cuando están disponibles y como contactarlos; invitándolos a participar en las actividades de la clase y entendiendo las preocupaciones de los padres antes de la conferencia. Los padres pueden involucrarse desde un comienzo en el ano escolar informándole al maestro cuando y como pueden localizarlos y preguntando como pueden comenzar a participar en actividades de la clase y de la escuela.
La comunicación abierta y frecuente entre padres y maestros ayuda a asegurar que las inquietudes manifestadas durante las conferencias de padres-educadores no tomen a nadie por sorpresa. Es beneficioso para ambos el estar bien preparados antes de la reunión de modo que las emociones se reducen y todo se desenvuelve en un ambiente de confianza. Asegurar a los padres confidencialidad también ayuda a mantener la confianza. Podría ser de ayuda tanto para padres como para educadores tener conciencia de que para muchos padres una parte fundamental de su rol es el de ser los mayores defensores de sus hijos.
Las conferencias entre padres y educadores pueden convertirse en situaciones de comunicación entre diferentes culturas o de malas interpretaciones (Quiroz et al., 1999). Por ejemplo, si un maestro dice que el nino se destaca en algún tema, algunos padres latinos podrían interpretarlo como destacándose en el sentido de mostrarse--una característica considerada indeseable por los padres de una cultura con un punto de vista mas colectivo. Hacer preguntas sobre clarificación de términos y especificación de la información puede ayudar a mejorar la comprensión entre padres y maestros.
Algunas escuelas conducen conferencias guiadas por estudiantes para darles a los niños la oportunidad de examinar críticamente su trabajo con sus padres. Sin embargo, para los estudiantes que experimentan dificultades, los padres podrían preferir solicitar una conferencia a solas con el maestro.


AFRONTANDO PROBLEMAS DE APRENDIZAJE

Cuando se discuten con el maestro problemas de aprendizaje del niño, los padres pueden intentar las siguientes estrategias:
CONSIDERAR EL CONTEXTO. Solicite al maestro que sea específico en la definición del problema y el contexto en el cual el problema ocurre. Los niños que experimentan problemas de aprendizaje podrían hacerlo por diferentes razones. Ellos pueden estar experimentando frustraciones con los compañeros, con situaciones familiares o con temas o situaciones de aprendizaje específicos. Podría ser de utilidad para los maestros hablar sobre las debilidades y fortalezas del nino. Los padres pueden identificar junto con los maestros las situaciones específicas en las cuales ocurre la dificultad.
IDENTIFICAR QUE AYUDA. Pregunte al maestro que se ha hecho para ayudar al nino a superar el problema. Idealmente, el maestro ha intentado algunas estrategias para ayudar al nino a superar el problema de aprendizaje. Algunas veces pasos pequeños como cambiar al nino de lugar en la clase o acortar una tarea pueden hacer la diferencia. Frecuentemente es difícil para los niños dejarle saber al maestro que no entienden lo que se espera de ellos. Podría ser de ayuda que el maestro hable con el nino sobre su problema tanto como con el padre.
HACER UN PLAN. Pregunte al maestro que puede hacer usted específicamente para ayudar al nino en la casa. Junto con el maestro, liste tres o cuatro acciones concretas que puede realizar diariamente. Podría ser tan simple como realizar un cambio en el horario de la tarde de tal forma que el nino tenga 15 o 20 minutos con el padre para leer o trabajar en la tarea de matemática juntos. Tener un horario fijo generalmente es beneficioso para el nino. Un nino pequeño podría beneficiarse mejor con dos periodos cortos de trabajo en vez de una sesión larga. Por ejemplo, podría ser más efectivo aprender a deletrear tres palabras nuevas por noche que estudiar 10 o 12 palabras la noche anterior al examen.
PROGRAMAR UNA CONFERENCIA DE SEGUIMIENTO. Antes de dejar la conferencia, es buena idea ponerse de acuerdo con el maestro sobre que se espera del nino, que va a hacer el maestro para ayudarlo y que va a hacer el padre. Algunas veces es de ayuda involucrar al nino en estas decisiones, de tal forma que el/ella pueda ver que el maestro y los padres están trabajando en conjunto para resolver el problema. Si es necesario se puede planear una conferencia de seguimiento para revisar la efectividad del plan. Programar otra reunión después de 3 o 4 semanas le muestra al nino que tanto sus padres como maestros están muy interesados en tomar medidas efectivas para ayudarlo a ser exitoso en el aprendizaje. Esta estrategia puede servir para motivar al nino que ha perdido la motivación debido a experiencias repetidas de fallas durante el comienzo del ano escolar.

AFRONTANDO PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO

Cuando se afrontan problemas de comportamiento de los niños, los padres pueden intentar las siguientes estrategias:
ESPECIFICAR EL COMPORTAMIENTO. Solicite al maestro que sea específico acerca del tipo de mal comportamiento de su nino. Un comportamiento agresivo podría ser una manera del nino de obtener algo del compañero en vez de una manera de dañar intencionalmente a otra persona. La falta de habilidad para seguir reglas puede ser el resultado de un problema de audición o lenguaje en vez de ser una evidencia de desafío hacia el maestro. Ayuda el considerar varias posibilidades cuando se pone en evidencia el comportamiento en cuestión.
EXAMINE EL CONTEXTO. Solicite al maestro ayuda para determinar cuando, donde y por que ocurre el mal comportamiento. Trate de identificar junto con el maestro cualquier evento que pueda haber contribuido con un incidente o una mala conducta específicos. Trate de tener en cuenta cualquier cosa que pueda contribuir a la situación: la influencia de los compañeros, la hora del día, problemas familiares, enfermedad o fatiga o cambios en el horario o actividades fuera de la escuela. Los niños son mas propensos a tener malas conductas cuando están cansados o irritables.
EXAMINE LAS EXPECTATIVAS DEL MAESTRO. Solicite al maestro que sea tan especifico como sea posible sobre lo que el nino hace que es diferente a lo que el maestro espera que haga en una situación particular. Algunas veces, si el maestro asume que el nino es agresivo intencionalmente, las expectativas del maestro sobre actos agresivos pueden convertirse en parte del problema y pueden llevar a un "ciclo repetitivo" (Katz, 1995) en el cual los niños cumplen las expectativas establecidas para ellos. Trate de determinar junto con el maestro si el nino es capaz de alcanzar las expectativas positivas del maestro.
HAGA UN PLAN. Pregunte al maestro que pueden hacer tanto el maestro como el nino para ayudar a resolver el problema. Podría ser de ayuda que el maestro llame al padre si la situación se repite, con el fin de discutir posibles soluciones. Los padres y maestros pueden buscar juntos soluciones alternativas a corto plazo. Frecuentemente, los niños más pequeños pueden no entender lo que se espera de ellos en situaciones específicas y podrían necesitar explicaciones adicionales y estimulación para cumplir las expectativas del maestro. Cuando estos niños entienden los procedimientos a seguir para cumplir una tarea pueden ser más capaces de actuar sin guía. El saber que esperar y que se espera de ellos aumenta la habilidad de los niños de controlar su propia conducta.
PLANEE UNA CONFERENCIA DE SEGUIMIENTO. Los niños estarán más motivados a preocuparse por su comportamiento si ellos creen que a sus padres les interesa como se comportan. Cuando un padre muestra suficiente preocupación estableciendo un plan de acción y reuniéndose de nuevo con el maestro para evaluar su efectividad, el padre esta enviando un mensaje fuerte al nino sobre el comportamiento que se espera de el o ella en la escuela. Algunas veces es beneficioso involucrar al nino también en la conferencia de seguimiento, de tal forma que el nino pueda hacer sugerencias. El saber que los padres y maestros se interesan suficientemente como para reunirse varias veces y discutir el problema podría ser mayor motivación que cualquier premio que se le ofrezca al nino. (Kohn, 1993).

CUANDO NO HAY PREOCUPACIONES: PREGUNTAS QUE LOS PADRES PUEDEN HACER A LOS MAESTROS

En algunos casos, las conferencias entre padres-educadores podrían no ser muy informativas, especialmente si el maestro reporta que el nino no tiene problemas. Algunos padres pueden escuchar repetidamente que "ellos no tienen nada de que preocuparse". Mientras que esto puede sonar tranquilizante, estos padres podrían irse sin la información necesaria para ayudar a sus hijos a continuar progresando en la escuela. Cuando los padres anticipan este resultado de la conferencia, ellos podrían querer estar preparados a realizar algunas de las siguientes preguntas:
1. ¿Qué hace mi nino que lo sorprende a usted? Frecuentemente esta pregunta puede revelarles a los padres las expectativas del maestro. Algunas veces el nino se comportara diferente en la escuela que en la casa, entonces los padres también se sorprenderán.
2. ¿Qué cosas mi hijo se rehúsa a hacer? Esta pregunta puede revelar a los padres más acerca de las cosas que le interesan o que no le interesan a sus hijos, que ordinariamente no sabrían. La pregunta puede motivar al maestro a hablar sobre las preferencias académicas y sociales del nino.
3. ¿Qué objetivo le gustaría que mi hijo lograra? Esta pregunta puede servir como trampolín para que los padres y maestros desarrollen un plan para trabajar juntos y ayudar al nino a alcanzar un resultado especifico. El nino que se comporta bien y obtiene buenos resultados también puede beneficiarse estableciendo metas en áreas que necesitan mejorar o en las cuales podría superarse.
4. ¿Qué puedo hacer en case para reforzar las actividades que se realizan en la escuela? Esta pregunta es siempre apreciada. Los maestros pueden tener sugerencias para los padres pero pueden temer ofrecer un consejo no solicitado. Esta pregunta ayuda a crear un ambiente de equipo.
CONCLUSIONES

Conferencias efectivas entre padres-educadores se dan en una atmósfera de confianza, donde se asegura confidencialidad y los padres y maestros se tratan con respeto. Cuando los niños tienen problemas de aprendizaje o comportamiento, puede ser de ayuda examinar el contexto en el cual estos ocurren y luego formular un plan de acción. Algunas veces es de ayuda incluir al nino en el establecimiento de metas y en la revisión de la efectividad de los planes. Los niños están más motivados a ser exitosos en la escuela si ven a los padres y maestros trabajando juntos en forma cooperativa.

PARA MAYOR INFORMACION:

Doner, K. (1996). My teacher hates me. WORKING MOTHER, 19(9), 46-48.
Katz, L. G. (1995). TALKS WITH TEACHERS OF YOUNG CHILDREN: A COLLECTION. Norwood, NJ: Ablex. ED 380 232.
Katz, L. G. (1996). Building resilience: Helping your child cope with frustrations at school. INSTRUCTOR, 106(3), 95-96.
Kohn, A. (1993). PUNISHED BY REWARDS: THE TROUBLE WITH GOLD STARS, INCENTIVE PLANS, A'S, PRAISE, AND OTHER BRIBES. Boston, MA: Houghton Mifflin.
Nielsen, L. E., & Finkelstein, J. M. (1993). A new approach to parent conferences. TEACHING PRE K-8, 24(1), 90-92. EJ 469 327.
Quiroz, B., Greenfield, P., & Altchech, M. (1999). Bridging cultures with a parent-teacher conference. EDUCATIONAL LEADERSHIP, 56(7), 68-70.
Willis, S. (1995). When parents object to classroom practice. EDUCATION UPDATE, 37(1), 1-8.


ERIC Identifier: ED438927 Publication Date: 2000-02-00 Author: Freedman, Judy S. Source: ERIC Clearinghouse on Elementary and Early Childhood Education Champaign IL.

MANEJANDO LAS BURLAS: COMO LOS PADRES PUEDEN AYUDAR A SUS HIJOS (EASING THE TEASING: HOW PARENTS CAN HELP THEIR CHILDREN).
ERIC DIGEST

Los niños que son retados en el bus de la escuela, en clase o durante el recreo frecuentemente no quieren ir a la escuela. Desafortunadamente, las burlas pueden ocurrir en cualquier parte y es difícil prevenirlas a pesar de los esfuerzos de padres, profesores y administradores de la escuela para crear una atmósfera de cooperación (Ross, 1996). La mayoría de los niños pequeños se enfadan automáticamente si les llaman por un nombre o tratan de ridiculizarlos de alguna forma. Los padres no pueden proteger siempre a sus hijos de estas situaciones dolorosas, pero ellos pueden enseñarles estrategias útiles para ayudarles a tratar estas situaciones. Los niños pequeños que aprenden estos mecanismos a temprana edad, podrían estar mejor preparados para confrontar retos sociales y conflictos mas trascendentes antes o durante la adolescencia. Este folleto discute los diferentes tipos de burlas, por que los niños se burlan de otros niños y estrategias para ayudar tanto a los padres como a los niños a tratar estas situaciones.
TIPOS DE BURLAS

No todas las burlas causan daño--las burlas durante el juego pueden ser divertidas y constructivas. Las burlas y el ser objeto de ellas pueden ayudar a los niños a desarrollar habilidades sociales que necesitaran cuando sean adolescentes y adultos (Ross, 1996).
Las burlas juguetonas o humorísticas ocurren cuando todo el mundo se ríe, incluyendo la persona a la que se le esta haciendo la burla. Al contrario, las burlas causan daño cuando incluyen ridiculizar, usar nombres ofensivos, insultar y decir o hacer cosas molestas. A diferencia de las burlas durante el juego, las burlas que causan daño pueden provocar que la persona molestada se sienta triste, herida o de mal genio. Burlas más hostiles como atormentar o acosar a la persona, podrían requerir intervención por parte de los padres, personas que cuidan a los niños, maestros o administradores de la escuela.

POR QUE LOS NINOS SE BURLAN

Los niños se burlan por diferentes razones:
* Atención. Burlarse es una manera efectiva de recibir atención negativa y desafortunadamente, para muchos niños, recibir atención negativa es mejor que nada.
* Imitación. Algunos niños modelan o imitan lo que esta pasando con ellos en el hogar, actuando de la misma forma con compañeros de la escuela o del barrio. Estos son niños que pueden ser molestados por los hermanos o tienen padres agresivos o muy duros.
* Sentimientos de superioridad y poder. Muchos niños burlones se sienten superiores cuando intimidan a otros, o podrían sentirse poderosos cuando la burla enfurece a otros (Olweus, 1993).
* Aceptación de compañeros. No es poco común ver niños empecinados en comportarse burlonamente porque pueden percibirlo como "estar de moda". Podría ser de ayuda para ellos sentirse parte de un grupo. La necesidad de pertenencia puede ser tan fuerte que el nino se burla de otros para ser aceptado por los niños más populares.
* Mal entendiendo diferencias. La falta de entendimiento de diferencias podría ser el factor fundamental en algunas burlas. Muchos niños no están familiarizados o no entienden diferencias culturales o étnicas. En algunos casos, un nino con una deshabilitad física o de aprendizaje podría ser el objeto de las burlas debido a que es diferente. Algunos niños critican al que es diferente, en lugar de tratar de entender o aprender que hace especial a la otra persona.
* Influencia de los medios de comunicación masiva. Uno no puede discutir las razones de por que un nino se burla sin antes reconocer la influencia poderosa de los medios de comunicación masiva. Nuestros niños están frecuentemente expuestos a burlas, comentarios derogatorios, sarcasmo y a falta de respeto en muchos de los programas de televisión dirigidos a ellos.

COMO PUEDEN AYUDAR LOS PADRES

"Estrategias para los padres"
Cuando su nino es objeto de burlas, es importante ver el problema desde el punto de vista del nino, sentarse con el y escucharlo atentamente sin juzgarlo. Dígale a su nino que describa como lo están molestando, donde ocurre y quien lo esta molestando. Entienda y valide los sentimientos de su nino. Podría ser de ayuda relatar su experiencia con las burlas cuando era nino. Las siguientes estrategias podrían ayudar:
* No reaccione exageradamente. Cuando los padres reaccionan con exageración, pueden influir en la reacción exagerada del nino.
* Pasarle el mensaje, "Tu puedes manejarlo".
* Alentar al nino a estar con otros niños que lo hagan sentir bien y no mal.
* Revisar su propio comportamiento. ? Usted modela el comportamiento de una victima, o inapropiadamente se burla su hijo?
* Enseñar o revisar y practicar las estrategias discutidas a continuación.
"Estrategias que los padres pueden enseñar a sus hijos"
Las burlas no pueden evitarse y los niños no pueden controlar lo que otros dicen; sin embargo, ellos pueden 0aprender a controlar sus propias reacciones. Los padres pueden enseñarles las estrategias simples enumeradas a continuación, que los fortalecerán mientras reducen sentimientos de impotencia. Cuando los niños se dan cuenta que hay estrategias efectivas que pueden utilizar en estas situaciones de burlas, sus habilidades de enfrentarlas se fortalecen.
* Hablar consigo mismo. Aliente a los niños a pensar sobre que pueden decirse a si mismos cuando los están burlando (Bloch, 1993). Un nino puede decirse a si mismo, "Aunque no me guste esta burla, yo puedo manejarla". Un nino debe preguntarse a si mismo, "Es verdadera esta burla?". Frecuentemente no lo es. Otra pregunta importante es, "La opinión de quien es mas importante... del ¿Qué está molestándome o la mía?" También es de ayuda para el nino que esta siendo molestado pensar sobre sus cualidades para contrarrestar los comentarios negativos.
* Ignorar. Reacciones de mal genio o llanto frecuentemente invitan a continuar las burlas; por lo tanto, generalmente es mas efectivo para el nino ignorar al que lo esta molestando. El nino que esta siendo molestado no debe mirar ni responder al que lo esta molestando. Los niños deben hacer de cuenta que el que se burla de ellos es invisible y actuar como si nada estuviera pasando. Si es posible, es recomendable alejarse del que lo esta molestando. Los padres podrían intercambiar actuar el papel de "ignorar" con sus hijos y premiarlos por su excelente actuación. Debe señalarse que el ignorar podría no ser efectivo en situaciones prolongadas de burlas.
* El mensaje Yo. El "mensaje Yo" es una forma firme para que los niños expresen sus sentimientos efectivamente. Un nino expresa como se siente, que le ha causado sentirse así y que le gustaría que otros hicieran diferente. Por ejemplo, un nino podría decir, "Me siento enojado cuando te burlas de mis gafas. Me gustaría que no lo volvieras a hacer". Esta estrategia generalmente funciona mejor cuando se expresa en una situación más estructurada y supervisada, por ejemplo un salón de clase. Cuando se utiliza en otras situaciones, como durante el recreo o en el bus escolar, esto puede generar mas burla cuando el que se esta burlando percibe que el nino siendo molestado esta alterado. No obstante, esta es una habilidad fácil de enseñar a los niños para ayudarles a tratar con muchas situaciones. El nino debe aprender a tener contacto visual, a hablar claramente y a utilizar un tono de voz cortes.
* Visualización. Muchos niños responden bien a palabras visualizadas que les "rebotan". Esto les da la imagen de no tener que aceptar o creer lo que se les dice. Esta imagen puede ser creada mostrándoles como un balón rebota en una persona. Otra visualización efectiva es que el nino simule que tiene un escudo a su alrededor que ayuda a que las burlas y malas palabras le reboten. Una vez más, esta técnica le da a los niños el mensaje de que ellos pueden rechazar estas humillaciones.
* Re-enfoque. El re-enfoque cambia la percepción sobre el comentario negativo convirtiendo la burla en un elogio. Por ejemplo, un nino molesta a otro por sus gafas, "Cuatro ojos, cuatro ojos, tienes cuatro ojos". El nino siendo molestado puede responder decentemente, "Gracias por darte cuenta de mis gafas". El que esta molestando generalmente queda confundido, especialmente cuando no hay una reacción de furia o frustración. Otro nino puede responder a la burla diciendo, "Es una burla excelente".
* Estar de acuerdo con los hechos. Estar de acuerdo con los hechos puede ser una de las formas más fáciles de manejar un insulto o burla (Cohen-Posey, 1995). Si el que se burla dice, "Tienes muchas pecas", el nino molestado responde, "Si, yo tengo muchísimas pecas". Si el que se burla dice, "Eres un niño llorón", el nino molestado puede responder, "Yo lloro fácilmente." Estar de acuerdo con los hechos generalmente elimina el sentimiento o el deseo de esconder las pecas o las lagrimas.
* ¿Y? ¿La respuesta "Y?" al que se burla muestra indiferencia ante la burla y le resta importancia. Los niños encuentran esta respuesta simple, pero muy efectiva. Esta estrategia es representada humorísticamente en el libro de Bill Cosby Las Peores Cosas para Decir.
* Responder al que se burla con un elogio. Cuando un nino es molestado, generalmente es efectivo responder con un elogio. Por ejemplo, si un nino es molestado sobre la forma en que corre, el puede responder, "Tu eres un corredor veloz".
* Utilizar el humor. El humor muestra que se le ha dado poca importancia a la humillación o a los malos comentarios. La risa frecuentemente puede convertir una situación hiriente en una situación cómica.
* Solicitar ayuda. Algunas veces es necesario para un nino buscar la asistencia o intervención de un adulto si el que se burla es persistente.

CUANDO LA BURLA SE CONVIERTE EN ACOSO

Muchos tipos de burlas pueden ser tratadas efectivamente por los niños involucrados, algunas veces con la asistencia de los padres, niñeras, profesores, trabajadores sociales o consejeros. Sin embargo, las burlas se convierten en acoso, si estas son repetidas o prolongadas, amenazan o resultan en violencia o si involucran contacto físico inapropiado. Los adultos deben estar alerta a la posibilidad de acoso e intervenir cuando sea necesario si se sospecha o anticipa un acoso. En tales casos, podría ser necesario involucrar a administradores y padres para determinar el curso de acción apropiado para terminar el acoso.

CONCLUSION

Usted puede ayudar a su hijo a entender que las burlas no se pueden prevenir y que ellos no pueden controlar lo que otros dicen. Sin embargo, pueden aprender a controlar sus propias respuestas y reacciones, lo cual hará la burla más manejable.
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Este folleto fue adaptado de Easing the teasing: How parents can help their kids cope. Early Childhood, pp. 1-4, por Freedman, Judy S. (Primavera, 1999). Copyright 1999 Winnetka Alliance for Early Childhood. Miss Freedman es una trabajadora social clinica y licenciada de Prairie Elementary School en Buffalo Grove, Illinois, y ha desarrollado un programa de educación sobre tensión para niños y padres. Su dirección de e-mail es: info@easingtheteasing.com
PARA MAYOR INFORMACION

Berry, Joy Wilt. (1985). LET'S TALK ABOUT TEASING. Chicago: Children's Press.
Biren, Richard L. (1997). NAH, NAH, NAH!: A COMPREHENSIVE TEASING-EDUCATION MANUAL FOR GRADES 3-5. Warminster, PA: Marco Products.
Bloch, Douglas. (1993). _POSITIVE SELF-TALK FOR CHILDREN: TEACHING SELF-ESTEEM THROUGH AFFIRMATIONS. New York: Bantam Books.
Brigman, Greg, Earley, Barbara. (1991). GROUP COUNSELING FOR SCHOOL COUNSELORS: A PRACTICAL GUIDE. Portland, ME: J. Weston Walch.
Cohen-Posey, Kate. (1995). HOW TO HANDLE BULLIES, TEASERS, AND OTHER MEANIES. Highland City, FL: Rainbow Books.
Cosby, Bill. (1997). THE MEANEST THING TO SAY. New York: Scholastic.
Cowan, David; Schilling, Dianne; Schwallie-Giddis, Pat. (1993). COUNSELOR IN THE CLASSROOM: ACTIVITIES AND STRATEGIES FOR AN EFFECTIVE CLASSROOM GUIDANCE PROGRAM. Spring Valley, CA: Innerchoice.
Freedman, J. S. (Ed.). (1999). EASING THE TEASING [Online]. Available: http://www.easingtheteasing.com [1999, July 10].
Kaufman, Gershen, Raphael, Lev. (1990). STICK UP FOR YOURSELF: EVERY KID'S GUIDE TO PERSONAL POWER AND POSITIVE SELF-ESTEEM. Minneapolis, MN: Free Spirit Publishing.
Olweus, D. (1993). BULLYING AT SCHOOL: WHAT WE KNOW AND WHAT WE CAN DO. Cambridge, MA: Blackwell. ED 384 437.
Ross, Dorothea M. (1996). CHILDHOOD BULLYING AND TEASING: WHAT SCHOOL PERSONNEL, OTHER PROFESSIONALS, AND PARENTS CAN DO. Alexandria, VA: American Counseling Association. ED 402 527.
Webster-Doyle, Terrence. (1991). WHY IS EVERYBODY ALWAYS PICKING ON ME? A GUIDE TO HANDLING BULLIES. Middlebury, VT: Atrium Publications. ED 410 007.
INFLUENCIA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL APRENDIZAJEReflexiones sobre la interacción entre afectos y aprendizaje

¿Qué es la inteligencia emocional?

Inteligencia Emocional es definida como la habilidad para percibir, administrar y expresar con exactitud las emociones; generar sentimientos que faciliten el pensamiento; entender las emociones y el conocimiento emocional y; regular reflexivamente las conductas emocionales de manera que favorezcan el crecimiento intelectual y emocional. (Mayer y Geher, 1996).

Es el desarrollar habilidades que le permitan al niño adaptarse a las condiciones dinámicas de la vida, aprender a convivir con sus pares, acatar normas, reconocer y aceptar la autoridad, tener iniciativa, ser creativo, saber aceptar críticas, controlar impulsos, manejar emociones propias, ser tolerante, fijarse y lograr metas y, saber comunicarse.
¿Por qué es importante la inteligencia emocional en el aprendizaje?

Un adecuado desarrollo de la inteligencia emocional influye directamente en la evolución intelectual del niño, produciendo un aumento de la motivación, de la curiosidad, de las ganas de aprender. Por otro lado, las interferencias emocionales limitan la capacidad intelectual repercutiendo directamente en su capacidad de atención, memoria, abstracción, percepción, disminuyendo su rendimiento intelectual dificultando el proceso de aprendizaje.

¿Qué podemos hacer para desarrollar la inteligencia emocional?

Los padres, maestros y psicólogos debemos contribuir al desarrollo y fortalecimiento de la inteligencia emocional.

Como Padres podemos: Proporcionarles reglas y límites claros, un ambiente estimulante en casa para crear adecuados hábitos donde se refuercen las conductas positivas a través de elogios y afecto y se sancionen las conductas inadecuadas en forma inmediata y coherente.

Ayudarles a identificar y reconocer sus emociones y sentimientos. Muchas veces nuestros hijos no logran definir sus sentimientos y esto les genera malestar por eso es importante aumentar su vocabulario emocional, puede ser pidiéndole que nombre todas las emociones y sentimientos que se le ocurran y/o haciendo dibujos de ellas.

Brindarles estrategias que lo ayuden a manejar y saber expresar aquellas emociones que puedan interferir en los diferentes aspectos de su vida, alentándolos a verbalizar sus sentimientos como una forma de enfrentar sus conflictos y preocupaciones, aprendiendo a mantener la calma, enseñándole a negociar en lugar de discutir.

Enseñarles estrategias que los ayuden a auto controlarse a fin de que aprendan a anticipar las consecuencias de sus actos, previniendo los problemas antes de que se produzcan, dándole a su hijo advertencias y señales cuando comienza a portarse mal.

Proporcionarle oportunidades que contribuyan a desarrollar sus habilidades sociales, favoreciendo actividades grupales, donde tenga que compartir, seguir reglas, respetando, dando su opinión y aceptando la de los demás. Estimular la capacidad empática, es decir la capacidad de ponerse en el lugar del otro, a fin de que se lleve bien con los demás.

Sólo en los lazos afectivos del hogar es donde se puede intentar, con cierta esperanza de éxito, conformar personas equilibradas, maduras y dotadas de valores positivos que les permitan alcanzar la felicidad. Los padres tienen que enseñar a sus hijos en casa a discernir lo importante de la vida de lo que no lo es, los valores fundamentales de los que no lo son

Desde la escuela:

La escuela debe ejercer una función directa en la formación de actitudes, de los sentimientos y del autoconcepto de los niños. El desarrollo de las habilidades emocionales debe tener un lugar en el currículum académico como lo tienen los demás cursos como matemáticas o lenguaje.

Lo ideal sería contar con un espacio dedicado a la alfabetización emocional, donde se les enseñe el reconocimiento, la designación y el manejo de las propias emociones, la empatía la capacidad de comprender el punto de vista del otro, llevarse bien con sus amigos, a ser más responsable desarrollando su auto motivación, a resolver problemas, a tomar decisiones.

En este momento en que demasiados niños parecen carecer de habilidades emocionales, es necesario educarlos emocionalmente ya que esto repercutirá favorablemente en su rendimiento académico y les permitirá conseguir el equilibrio cognitivo-afectivo-conductual.




CONFERENCIAS DE PADRES-EDUCADORES: SUGERENCIAS PARA LOS PADRES

Ann-Marie Clark
EDO-PS-00-2Febrero 2000

Las conferencias de padres-educadores algunas veces llegan a ser causa de preocupación para todos los involucrados—niños, padres y educadores. Los niños que apenas están comenzando la escuela se inquietan con la idea de que los padres y maestros hablen a sus espaldas. Los padres pueden sentirse incómodos visitando el salón de clases de sus hijos, sentándose en sillas pequeñas y escuchando reportes sobre la conducta y el trabajo de sus hijos. Los maestros, especialmente durante sus primeros años de enseñanza, pueden sentir incertidumbre sobre cómo manejar padres descontentos y críticos. Para ellos puede ser difícil hablarles a padres ansiosos acerca de los problemas de sus hijos. Este panfleto describe formas para mejorar la comunicación durante las conferencias de padres-educadores. Se ofrecen sugerencias para ayudar a los padres a participar más efectivamente en las conferencias de padres-educadores sobre temas del comportamiento y aprendizaje de sus niños.

COMUNICACIÓN ENTRE PADRES - EDUCADORES

Si los niños están teniendo problemas en la escuela, es importante que los padres y maestros compartan la responsabilidad de crear una relación de trabajo que motive a los niños durante su aprendizaje y desarrollo. Los maestros pueden estimular la comunicación abierta informándoles a los padres cuándo están disponibles y cómo contactarlos; invitándolos a participar en las actividades de la clase y entendiendo las preocupaciones de los padres antes de la conferencia. Los padres pueden involucrarse desde un comienzo en el año escolar informándole al maestro cuándo y cómo pueden localizarlos y preguntando cómo pueden comenzar a participar en actividades de la clase y de la escuela.
La comunicación abierta y frecuente entre padres y maestros ayuda a asegurar que las inquietudes manifestadas durante las conferencias de padres-educadores no tomen a nadie por sorpresa. Es beneficioso para ambos el estar bien preparados antes de la reunión de modo que las emociones se reducen y todo se desenvuelve en un ambiente de confianza. Asegurar a los padres confidencialidad también ayuda a mantener la confianza. Podría ser de ayuda tanto para padres como para educadores tener conciencia de que para muchos padres una parte fundamental de su rol es el de ser los mayores defensores de sus hijos.
Las conferencias entre padres y educadores pueden convertirse en situaciones de comunicación entre diferentes culturas o de malas interpretaciones (Quiroz et al., 1999). Por ejemplo, si un maestro dice que el niño se destaca en algún tema, algunos padres latinos podrían interpretarlo como destacándose en el sentido de mostrarse—una característica considerada indeseable por los padres de una cultura con un punto de vista más colectivo. Hacer preguntas sobre clarificación de términos y especificación de la información puede ayudar a mejorar la comprensión entre padres y maestros.
Algunas escuelas conducen conferencias guiadas por estudiantes para darle a los niños la oportunidad de examinar críticamente su trabajo con sus padres. Sin embargo, para los estudiantes que experimentan dificultades, los padres podrían preferir solicitar una conferencia a solas con el maestro.

AFRONTANDO PROBLEMAS DE APRENDIZAJE

Cuando se discuten con el maestro problemas de aprendizaje del niño, los padres pueden intentar las siguientes estrategias:
Considerar el contexto. Solicite al maestro que sea específico en la definición del problema y el contexto en el cual el problema ocurre. Los niños que experimentan problemas de aprendizaje podrían hacerlo por diferentes razones. Ellos pueden estar experimentando frustraciones con los compañeros, con situaciones familiares o con temas o situaciones de aprendizaje específicos. Podría ser de utilidad para los maestros hablar sobre las debilidades y fortalezas del niño. Los padres pueden identificar junto con los maestros las situaciones específicas en las cuales ocurre la dificultad.
Identificar qué ayuda. Pregunte al maestro qué se ha hecho para ayudar al niño a superar el problema. Idealmente, el maestro ha intentado algunas estrategias para ayudar al niño a superar el problema de aprendizaje. Algunas veces pasos pequeños como cambiar al niño de lugar en la clase o acortar una tarea pueden hacer la diferencia. Frecuentemente es difícil para los niños dejarle saber al maestro que no entienden lo que se espera de ellos. Podría ser de ayuda que el maestro hable con el niño sobre su problema tanto como con el padre.
Hacer un plan. Pregunte al maestro qué puede hacer usted específicamente para ayudar al niño en la casa. Junto con el maestro, liste tres o cuatro acciones concretas que puede realizar diariamente. Podría ser tan simple como realizar un cambio en el horario de la tarde de tal forma que el niño tenga 15 o 20 minutos con el padre para leer o trabajar en la tarea de matemática juntos. Tener un horario fijo generalmente es beneficioso para el niño. Un niño pequeño podría beneficiarse mejor con dos períodos cortos de trabajo en vez de una sesión larga. Por ejemplo, podría ser más efectivo aprender a deletrear tres palabras nuevas por noche que estudiar 10 o 12 palabras la noche anterior al examen.
Programar una conferencia de seguimiento. Antes de dejar la conferencia, es buena idea ponerse de acuerdo con el maestro sobre qué se espera del niño, qué va a hacer el maestro para ayudarlo y qué va a hacer el padre. Algunas veces es de ayuda involucrar al niño en estas decisiones, de tal forma que él/ella pueda ver que el maestro y los padres están trabajando en conjunto para resolver el problema. Si es necesario se puede planear una conferencia de seguimiento para revisar la efectividad del plan. Programar otra reunión después de 3 o 4 semanas le muestra al niño que tanto sus padres como maestros están muy interesados en tomar medidas efectivas para ayudarlo a ser exitoso en el aprendizaje. Esta estrategia puede servir para motivar al niño que ha perdido la motivación debido a experiencias repetidas de fallas durante el comienzo del año escolar.

AFRONTANDO PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO

Cuando se afrontan problemas de comportamiento de los niños, los padres pueden intentar las siguientes estrategias:
Especificar el comportamiento. Solicite al maestro que sea específico acerca del tipo de mal comportamiento de su niño. Un comportamiento agresivo podría ser una manera del niño de obtener algo del compañero en vez de una manera de dañar intencionalmente a otra persona. La falta de habilidad para seguir reglas puede ser el resultado de un problema de audición o lenguaje en vez de ser una evidencia de desafío hacia el maestro. Ayuda el considerar varias posibilidades cuando se pone en evidencia el comportamiento en cuestión.
Examine el contexto. Solicite al maestro ayuda para determinar cuándo, dónde y por qué ocurre el mal comportamiento. Trate de identificar junto con el maestro cualquier evento que pueda haber contribuido con un incidente o una mala conducta específicos. Trate de tener en cuenta cualquier cosa que pueda contribuir a la situación: la influencia de los compañeros, la hora del día, problemas familiares, enfermedad o fatiga o cambios en el horario o actividades fuera de la escuela. Los niños son más propensos a tener malas conductas cuando están cansados o irritables.
Examine las expectativas del maestro. Solicite al maestro que sea tan específico como sea posible sobre lo que el niño hace que es diferente a lo que el maestro espera que haga en una situación particular. Algunas veces, si el maestro asume que el niño es agresivo intencionalmente, las expectativas del maestro sobre actos agresivos pueden convertirse en parte del problema y pueden llevar a un "ciclo repetitivo" (Katz, 1995) en el cual los niños cumplen las expectativas establecidas para ellos. Trate de determinar junto con el maestro si el niño es capaz de alcanzar las expectativas positivas del maestro.
Haga un plan. Pregunte al maestro qué pueden hacer tanto el maestro como el niño para ayudar a resolver el problema. Podría ser de ayuda que el maestro llame al padre si la situación se repite, con el fin de discutir posibles soluciones. Los padres y maestros pueden buscar juntos soluciones alternativas a corto plazo. Frecuentemente, los niños más pequeños pueden no entender lo que se espera de ellos en situaciones específicas y podrían necesitar explicaciones adicionales y estimulación para cumplir las expectativas del maestro. Cuando estos niños entienden los procedimientos a seguir para cumplir una tarea pueden ser más capaces de actuar sin guía. El saber qué esperar y qué se espera de ellos aumenta la habilidad de los niños de controlar su propia conducta.
Planee una conferencia de seguimiento. Los niños estarán más motivados a preocuparse por su comportamiento si ellos creen que a sus padres les interesa cómo se comportan. Cuando un padre muestra suficiente preocupación estableciendo un plan de acción y reuniéndose de nuevo con el maestro para evaluar su efectividad, el padre está enviando un mensaje fuerte al niño sobre el comportamiento que se espera de él o ella en la escuela. Algunas veces es beneficioso involucrar al niño también en la conferencia de seguimiento, de tal forma que el niño pueda hacer sugerencias. El saber que los padres y maestros se interesan suficientemente como para reunirse varias veces y discutir el problema podría ser mayor motivación que cualquier premio que se le ofrezca al niño. (Kohn, 1993).

CUANDO NO HAY PREOCUPACIONES: PREGUNTAS QUE LOS PADRES PUEDEN HACER A LOS DOCENTES

En algunos casos, las conferencias entre padres-educadores podrían no ser muy informativas, especialmente si el maestro reporta que el niño no tiene problemas. Algunos padres pueden escuchar repetidamente que "ellos no tienen nada de que preocuparse". Mientras que esto puede sonar tranquilizante, estos padres podrían irse sin la información necesaria para ayudar a sus hijos a continuar progresando en la escuela. Cuando los padres anticipan este resultado de la conferencia, ellos podrían querer estar preparados a realizar algunas de las siguientes preguntas:
1. ¿Qué hace mi niño que lo sorprende a usted? Frecuentemente esta pregunta puede revelarles a los padres las expectativas del maestro. Algunas veces el niño se comportará diferente en la escuela que en la casa, entonces los padres también se sorprenderán.
2. ¿Qué cosas mi hijo se rehúsa a hacer? Esta pregunta puede revelar a los padres más acerca de las cosas que le interesan o que no le interesan a sus hijos, que ordinariamente no sabrían. La pregunta puede motivar al maestro a hablar sobre las preferencias académicas y sociales del niño.
3. ¿Qué objetivo le gustaría que mi hijo lograra? Esta pregunta puede servir como trampolín para que los padres y maestros desarrollen un plan para trabajar juntos y ayudar al niño a alcanzar un resultado específico. El niño que se comporta bien y obtiene buenos resultados también puede beneficiarse estableciendo metas en áreas que necesitan mejorar o en las cuales podría superarse.
4. ¿Qué puedo hacer en casa para reforzar las actividades que se realizan en la escuela? Esta pregunta es siempre apreciada. Los maestros pueden tener sugerencias para los padres pero pueden temer ofrecer un consejo no solicitado. Esta pregunta ayuda a crear un ambiente de equipo.

CONCLUSIONES

Conferencias efectivas entre padres-educadores se dan en una atmósfera de confianza, donde se asegura confidencialidad y los padres y maestros se tratan con respeto. Cuando los niños tienen problemas de aprendizaje o comportamiento, puede ser de ayuda examinar el contexto en el cual éstos ocurren y luego formular un plan de acción. Algunas veces es de ayuda incluir al niño en el establecimiento de metas y en la revisión de la efectividad de los planes. Los niños están más motivados a ser exitosos en la escuela si ven a los padres y maestros trabajando juntos en forma cooperativa.

Para mayor información
Doner, K. (1996). My teacher hates me. Working Mother, 19(9), 46-48.
Katz, L. G. (1995). Talks with teachers of young children: A collection. Norwood, NJ: Ablex. ED 380 232.
Katz, L. G. (1996). Building resilience: Helping your child cope with frustrations at school. Instructor, 106(3), 95-96.
Kohn, A. (1993). Punished by rewards: The trouble with gold stars, incentive plans, A’s, praise, and other bribes. Boston, MA: Houghton Mifflin.
Nielsen, L. E., & Finkelstein, J. M. (1993). A new approach to parent conferences. Teaching Pre K-8, 24(1), 90-92. EJ 469 327.
Quiroz, B., Greenfield, P., & Altchech, M. (1999). Bridging cultures with a parent-teacher conference. Educational Leadership, 56(7), 68-70.
Willis, S. (1995). When parents object to classroom practice. Education Update, 37(1), 1-8.

DÉFICIT ATENCIONAL

El déficit de atención es una de las condiciones más comunes en nuestros días. Algunas ideas y recomendaciones.

¿Qué es el trastorno por déficit de atención (TDA)?

Es un síndrome caracterizado por incapacidad para mantener la atención o concentrarse, con impulsividad y, en ocasiones, con hiperactividad. Es un desorden orgánico, de origen neurobiológico, producido por una alteración en la producción de neurotransmisores inhibidores (dopamina y noreprinefrina).

La atención es parte fundamental del proceso que permite el ingreso de la información y como tal un desorden en ese nivel interfiere en todas las áreas básicas para el aprendizaje. Es parte del proceso a través del cual el cerebro filtra y organiza la información que recibe de su entorno.

Esta capacidad se refiere a la habilidad para atender a más de un estímulo a la vez y para poder focalizar la atención en una sola tarea o situación sin que ésta se vea interferida por otros estímulos. La atención permite el estado de alerta cortical que es requisito para recibir la información. Por ello, es indispensable para que los otros procesos que se dan a nivel cerebral funcionen con eficiencia.

¿Qué características generalmente presentan los niños con déficit de atención? Generalmente tienen nivel intelectual elevado.

v Presentan dificultades en la atención.

v Presentan problemas de hiperactividad e impulsividad.

v Dificultad para aprender y recordar lo aprendido, por procesar la información de forma superficial.

v Dificultad para esperar turno y obedecer reglas.

v Dificultad para llevar a término una actividad o tarea.

v Parecen no escuchar cuando se les habla.

v Interrumpen constantemente y responden antes de que la pregunta sea formulada completamente.

v Dificultad para organizar la información.

v Dificultad para seguir instrucciones y mantener la información.

v Tienden a perder sus cosas con frecuencia.

v Problemas en lectura, escritura y cálculo, por lo que tienden a fracasar en el trabajo escolar, presentando bajo rendimiento académico.

v Problemas de coordinación motora gruesa y fina.

v Presentan baja tolerancia a la frustración.

v Baja autoestima o autoestima aparentemente inflada.

v Inmadurez emocional.

v Se arriesgan constantemente, corren, trepan, exponiéndose a peligros, que otros niños de su edad ya son capaces de tener en cuenta.

v Generalmente presentan conducta oposicionista y desafiante.


¿Cuáles son las causas del déficit de atención?

Se piensa que el factor causal más importante es la deficiencia en algunas áreas del cerebro, de dos neurotransmisores: la dopamina, sustancia química cerebral que nos ayuda a mantenernos preparados para la acción, pero sin dejar que los estímulos irrelevantes nos distraigan; y la norepinefrina.

Hay, pues, un componente hereditario. En efecto, la mayoría de los niños con este trastorno tienen algún pariente afectado. Los estudios indican que entre un 55% y un 91% de los niños han heredado el trastorno.

¿LOS NIÑOS HIPERACTIVOS CON DÉFICIT DE ATENCIÓN PRESENTAN PROBLEMAS DE APRENDIZAJE?

Los problemas de atención, la hiperactividad y la impulsividad dificultan el aprendizaje. Según las investigaciones últimas realizadas entre el 60-80% este tipo de niños va a presentar problemas de rendimiento académico importantes.

Los problemas de aprendizaje que presentan están relacionados con características propias del funcionamiento cognitivo del niño.

A nivel de lectura, cometen frecuentes omisiones y sustituyen unas letras por otras. Su comprensión lectora es deficiente, ya que omiten palabras e interpretan mal el contenido de la lectura.

A nivel de cálculo, presentan dificultades en la solución de problemas, debido a que leen demasiado rápido la información, saltándose datos relevantes para la comprensión del problema y a la dificultad para realizar operaciones abstractas.

A nivel de psicomotricidad presentan dificultades de coordinación motora y escritura, debido a que son torpes para ensartar, modelar con plastilina, colorear de forma controlada, servir sin derramar, abrocharse, etc.

¿QUÉ PODEMOS HACER COMO PADRES DE NIÑOS CON DÉFICIT DE ATENCIÓN?

El papel de los padres resulta imprescindible para la recuperación del niño con déficit atencional. Los padres representan la fuente de seguridad, los modelos a seguir, el reflejo mismo de lo que los hijos sienten que son, la base fundamental sobre la que constituyen su propia escala de valores y el concepto de disciplina y autoridad.

Los padres del niño hiperactivo con déficit de atención se sienten muy solos y esto tiene que ver con padecer situaciones de aislamiento, al no poder integrarse su hijo a los ámbitos normales para los niños de su edad (cumpleaños y clubes donde son discriminados, escuelas donde son frecuentemente son citados, paseos y encuentros sociales a los que deben renunciar), etc., lo cual genera en los padres sentimientos de culpa, tristeza, rabia y dudas en relación a su capacidad de educar a sus hijos.

De los padres depende en gran medida, la mejor o peor evolución de la sintomatología que presente el niño hiperactivo con déficit de atención

Estos niños necesitan:

• Que le proporcionemos una estructura y supervisión diaria. Debido a sus problemas de organización, necesitan tener un horario y una rutina que los ayudarán a afrontar mejor sus responsabilidades.
• Que captemos su atención, hablarles con claridad de forma directa, por su nombre, mirándolos a los ojos y con entusiasmo, dándole instrucciones claras, simples y paso a paso, para cerciorarse de que han comprendido.
• Conocer las normas y sus consecuencias.
• Programar las tareas domésticas.
• Refuerzos positivos, frecuentemente.
• Utilizar la recompensa más que el castigo, cuando se presente la conducta positiva, elogiar y recompensar.
• Consistencia.
• Un ambiente, sereno, relajante y cálido.

En mano de los padres está:
• Seguir las indicaciones dadas por los especialistas.
• Proveer de un ambiente familiar estructurado.
• Modelar conductas reflexivas.
• Favorecer la autonomía personal del niño.
• Crear hábitos adecuados.
• Reforzar su autoestima.
• Favorecer el contacto interpersonal positivo con otros niños.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO A SEGUIR?

Primero detectar si es un trastorno simple (sin problemas escolares o de conducta) o complejo.Para los casos simples hay que trabajar con programas para desarrollar la atención, indicaciones para la casa y orientaciones específicas y prácticas para el profesor.

En los casos complejos debe realizarse un buen diagnóstico incluyendo la evaluación de todas las áreas: cognitiva, de aprendizaje, psicomotriz, de lenguaje, neurológica y emocional. En base a éste se elaborará el programa de intervención. Lo que ha demostrado mayor efectividad en estos casos son los tratamientos farmacológicos y cognitivo-comportamental.

Tiempos del Mundo www.tdm.com/peru/index.htm

¿SON NECESARIOS LOS PROFESORES PARTICULARES?
( 08 de agosto del 2002)

“No entiendo; necesito un profesor” es un reclamo cada vez más frecuente en los alumnos que de este modo buscan un soporte en casa para enfrentar aquello que no pudieron en el colegio. ¿Es que los alumnos de esta generación son más incapaces que los de antes? Sobre las diversas dimensiones del tema de los profesores particulares conversamos con el profesor León Trahtemberg, en al entrevista didáctica que nos concede cada mes.
T de M: Si el espacio natural de aprendizaje de los alumnos es el colegio ¿qué sentido tiene que tantos alumnos requieran de profesores particulares para resolver sus tareas o consolidar los aprendizajes requeridos por la escuela?
Creo que hay una combinación de varios factores. Por un lado, en aulas cada vez más pobladas y con maestros más presionados por avanzar su programa, hay un menor compromiso de los profesores por lograr que todos sus alumnos aprendan en el colegio el material tratado en clase. Junto con ello, los alumnos tienen en la cabeza cada vez más estímulos y preocupaciones, tienen menor espacio para concentrarse en las materias escolares. Además esta juventud que busca placeres en el corto plazo tiene una menor resistencia a la frustración, es decir, una menor capacidad de hacer esfuerzos sostenidos por aprender un tema sin darse por vencido.
T de M: ¿En qué asignaturas es más frecuente la búsqueda de profesores particulares?
En primaria sospecho que es para lenguaje, que es la asignatura clave para el aprendizaje, y en la que se presentan la mayoría de los problemas como ortografía, redacción, comprensión de textos, etc. En secundaria sospecho que es para ciencias y especialmente matemáticas, por ser asignaturas que tienen una exigencia de aprendizaje acumulativo y secuencial, de modo que si hay un vacío en un momento del estudio es difícil pasarlo por encima, lo que sí pueden hacer en las otras asignaturas humanísticas.
.También tiene que ver el prestigio de las asignaturas, que en secundaria cae sobre todo en Matemáticas e inglés. La primera se considera clave para el ingreso a la universidad y a la segunda para insertarse en el mundo globalizado.
T de M: ¿Cuáles son las características del alumno que requiere profesor particular?
Hay distintos tipos y razones. Por un lado, alumnos que tienen problemas de aprendizaje y requieren un refuerzo en casa porque el colegio no se los ofrece. Por otro lado, alumnos que salen desaprobados y sus padres buscan apoyarlos para aprobar esos cursos. También hay alumnos que son muy buenos, pero quieren ayuda para alcanzar los primeros puestos. En quinto de secundaria muchos alumnos buscan profesores particulares en lugar de academias, para prepararse para el examen de ingreso.
T de M: ¿Qué efecto tiene en el esfuerzo que hacen los alumnos en la clase, cuando tienen un profesor en casa?
Es natural que todo joven que puede escoger entre el camino difícil y el fácil tienda a escoger el fácil. Si puede evitar esforzarse en el colegio, donde puede pasarla mejor entreteniéndose en otras cosas, sabiendo podrá luego recuperarse con un profesor en casa, lo hará. Además eso es cómodo para padres y profesores. Es cómodo para los padres tener alguien que se ocupe de seguir de cerca de sus hijos en casa, y también es cómodo para el colegio depositar en su profesor particular la responsabilidad del aprendizaje del alumno.
T de M: ¿Tiene entonces un efecto negativo que los alumnos se acostumbren a los profesores particulares?
Será negativo siempre que sea una distorsión del concepto válido. Así como ciertos enfermos necesitan un fisioterapeuta ocasional o una enfermera al lado mientras se recuperan de una dolencia o enfermedad, del mismo modo un alumno puede necesitar una ayuda particular si es que tuvo un accidente, enfermedad o viaje que lo afectó en sus aprendizajes. Pero en ese caso el profesor se requiere para un objetivo y tiempo limitado. Lo que no tiene sentido es tener una enfermera al lado de por vida “por si se enferma”
Ponerle un profesor particular a un alumno que no tienen ninguna limitación especial más allá de su flojera o indisposición hacia el estudio, lo único que hace es legitimar el derecho al menor esfuerzo, a no enfrentar responsabilidades, y a gozar de muletas para que otros resuelvan los problemas que le corresponden a uno.
T de M: ¿Cuál es la responsabilidad del colegio en esta situación?
En la medida que los alumnos tengan miedo de preguntar en clase, se aburran o sientan que los profesores avanzan sin verificar si entendieron, los colegios estarán creando condiciones para que los alumnos corran a buscar ayuda externa. Los colegios podrían asumir más responsabilidades y buscar estrategias para que los alumnos puedan ser autosuficientes en sus aprendizajes. Eso significa individualizar más la enseñanza, verificar aprendizajes antes del avance a otros temas, más estrategias de motivación para los alumnos, y ofrecer ayuda adicional dentro del mismo colegio para que los alumnos tengan a quién acudir para absolver las dudas que les quedaron en clase. T de M: ¿Cuál es la responsabilidad de los padres?
En los hogares disociados de hoy en día muchas veces el profesor particular, es parte del staff de personal que los padres contratan para que se ocupen de sus hijos al igual que el mayordomo, el chofer o el guardaespaldas. Muchas veces los niños y jóvenes tienen más comunicación y confianza con estos personajes que con sus padres. La implicancia de esto salta a la vista.
Puede estar ocurriendo también que los padres no se sientan capaces de tolerar que sus hijos enfrenten sus fracasos. Prefieren ponerles el parche rápidamente, con lo que dañan la capacidad de lucha de sus hijos, de enfrentar las frustraciones naturales de la vida. En este caso, los padres serán responsables por educar hijos que serán inválidos intelectuales. Una vez más, los padres que acompañan cotidianamente a sus hijos probablemente actuarán con más tino que aquellos padres distantes y despreocupados. Luego cosecharán el resultado de su actitud. Si no cultivan en sus hijos desde pequeños esta autopercepción de ser capaces de enfrentar retos y superarlos gracias a su esfuerzo, luego serán alumnos limitados y dependientes.
T de M: ¿Tan importante es esta autopercepción del éxito?
Así es. Un estudio realizado por la Universidad de Harvard en 1999 sobre la autopercepción del éxito muestra que hay tres tipos de alumnos: aquellos que creen que el mejor rendimiento se debe a su inteligencia innata; aquellos que creen que se debe al mayor esfuerzo; aquellos que mencionan factores externos como la suerte o el hecho de ser preferidos del profesor. Los alumnos que fracasan son aquellos que atribuyen el éxito a los factores externos y a la falta de habilidades. En cambio, los que tienen éxito lo atribuyen a poseer habilidades y hacer esfuerzos.
En otro estudio Susan Holloway de la Universidad de Berkeley ha demostrado que las creencias de los padres sobre las habilidades matemáticas de sus hijos tienen una profunda influencia en las evaluaciones que hacen los niños de sus propias habilidades, sus creencias acerca de las causas de sus éxitos y fracasos en matemáticas, y sus actitudes hacia las matemáticas.
En pocas palabras, si un alumno se siente capaz tendrá más posibilidades de tener éxito que si desde pequeño se convence de que es incapaz y que sin la ayuda de otros sería incapaz de tener éxito para encarar sus problemas esenciales.


CINCO CONCEPTOS BASICOS PARA SER PADRES DE ADOLESCENTES

I. AMOR Y CONEXIÓN

Los/las adolescentes necesitan que sus padres desarrollen y mantengan una relación que les ofrezca apoyo y aceptación, mientras acomodan y afirman su creciente madurez.

ESTRATEGIAS PARA PADRES:

• No dejar pasar el momento en que sienta y pueda expresar afecto genuino, respeto y apreciación por su hijo/ a adolescente.
• Reconocer los buenos momentos que la personalidad y el crecimiento de su hijo/a adolescente hacen posibles.
• Esperar mayores críticas y debate, y fortalecer las habilidades para discutir ideas y desacuerdos, de manera tal de respetar las propias opiniones y las de su adolescente.
• Pasar tiempo escuchando los pensamientos y sentimientos de su hijo/a adolescente en relación a sus temores, preocupaciones, intereses, ideas, perspectivas, actividades, trabajos, tarea escolar y relaciones.
• Tratar a cada hijo/a adolescente como un individuo único distinto de sus hermanos, de los estereotipos, de su pasado o del propio pasado de los padres.
• Apreciar y reconocer las nuevas áreas de interés, las habilidades, las fortalezas, y logros de cada adolescente, así como los aspectos positivos de la adolescencia en general, tales como la pasión, la vitalidad, el humor y la profundización del pensamiento intelectual.
• Adjudicar roles significativos a su adolescente dentro de la familia, que sean realmente útiles e importantes para el bienestar de todos.
• Pasar tiempo juntos individualmente y como familia, continuando algunas rutinas familiares, pero también aprovechando la forma en que nuevas actividades, tal como el voluntariado en la comunidad, pueden ofrecer nuevas formas de conexión.
• Mensaje clave para los padres:"Gran parte del mundo de los adolescentes cambia a diario; no deje que su amor por ellos lo haga".

II. CONTROLAR Y OBSERVAR

Los/las adolescentes necesitan que los padres estén al tanto – y les demuestren que los están – de sus actividades, incluyendo el desempeño escolar, experiencias laborales, actividades extraescolares, relación con sus pares y con los adultos, y la recreación, a través de un proceso que, de manera creciente, involucre una menor supervisión directa y una mayor comunicación, observación y trabajo en conjunto con otros adultos.

ESTRATEGIAS PARA PADRES:

• Saber dónde esta su hijo y conocer sus actividades, directa o indirectamente, escuchando, observando y trabajando en conjunto con otros que tengan contacto con su adolescente.
• Mantener contacto con otros adultos que puedan y quieran mostrarle tendencias positivas o negativas de las conductas de su hijo/a adolescente; por ejemplo, vecinos, familiares, líderes comunitarios y religiosos, dueños de tiendas, maestros y otros padres.
• Participar en eventos escolares tales como charlas entre padres y maestros, reuniones de información general en la escuela, y reuniones de planeamiento para satisfacer las necesidades especiales.
• Mantenerse informado sobre los progresos de su hijo/a adolescente en la escuela y en el trabajo, así como el grado y la naturaleza de sus actividades extraescolares; conocer a sus amigos y conocidos.
• Estar atento y reconocer señales de alarma. En cuanto a la alteración de la salud mental o física, así como de signos de abuso o negligencia, incluyendo falta de motivación, pérdida de peso, problemas para dormir o comer, disminución del rendimiento escolar y/o ausentismo escolar, uso de drogas, separación de sus amigos y abandono de actividades, promiscuidad, abandono del hogar, heridas sin explicación, conflictos serios y persistentes del adolescente con sus padres o altos niveles de ansiedad o culpa.
• Pedir consejo si existe preocupación por estos signos de alarma o cualquier otro aspecto de la salud o comportamiento de sus hijos; consultar con maestros, asesores, líderes religiosos, médicos, consultores de padres, personas mayores de la familia o la comunidad y otros.
• Vigilar las experiencias de su hijo/a adolescente en ámbitos y con relaciones dentro y fuera del hogar que contengan un potencial abuso físico, sexual y emocional, incluyendo relaciones que involucren figuras paternas, hermanos, familia extendida (familiares que viven bajo otro techo), cuidadores, pares, compañeros, empleadores, maestros y asesores y líderes de actividades.
• Evaluar el grado de desafío de las actividades propuestas para los adolescentes, tales como eventos sociales, exposición a los medios y empleos, equilibrando estos desafíos con las habilidades que tenga su hijo/a adolescente para manejarlos.
• Mensaje clave para los padres: "Vigile la actividad de sus hijos/as; usted todavía puede, y sigue teniendo influencia sobre ellos".

III. GUIAR Y LIMITAR

Los adolescentes necesitan que sus padres sostengan una serie de límites claros pero progresivos, manteniendo las reglas y los valores familiares importantes, sin dejar de estimular una mayor capacidad y madurez.

ESTRATEGIAS PARA PADRES:

• Mantener las reglas familiares o "reglas de casa", sosteniendo algunas reglas no negociables, en relación a temas como la seguridad y los valores familiares principales negociando otras, en relación a temas como las tareas domésticas y los horarios.
• Comunicar expectativas que sean importantes, pero realistas.
• Elegir los campos de batalla e ignorar temas menores frente a los más importantes, tales como drogas, desempeño escolar y conducta sexual responsable.
• Utilizar la disciplina como herramienta para enseñar, no como desahogo o venganza.
• Restringir los castigos a formas que no provoquen daño físico ni emocional.
• Renegociar responsabilidades y privilegios en respuesta a las cambiantes habilidades del adolescente, haciéndolo responsable bajo un monitoreo apropiado en
• " Mensaje clave para padres: Dé más libertad a sus hijos/as, pero no los suelte".
IV. DAR EJEMPLO Y CONSULTAR

Los adolescentes necesitan que los padres les suministren información permanente y apoyen su toma de decisiones, valores, habilidades y metas, y que los ayuden a interpretar y transitar por el mundo, enseñándoles con el ejemplo y el diálogo continuo.

ESTRATEGIAS PARA PADRES:

• Dar un buen ejemplo en relación con la exposición a riesgos, hábitos de salud y control emocional.
• Expresar posiciones personales con respecto a temas sociales, políticos, morales y espirituales, incluyendo temas como la etnia y el género.
• Modelar el tipo de relaciones adultas que le gustaría que su hijo tuviera. estrategias para
• Responder a las preguntas de los adolescentes con la verdad, teniendo en cuenta su nivel de madurez.
• Mantener o establecer tradiciones que incluyan a la familia, la cultura y/o ritos religiosos.
• Apoyar la educación del adolescente y su entrenamiento vocacional incluyendo la participación en actividades del hogar; actividades al aire libre y empleos que desarrollen sus habilidades, intereses y sentido de valor hacia la familia y la comunidad.
• Ayudar a los adolescentes a obtener información sobre opciones y estrategias futuras para su educación, empleo y opciones de vida.
• Dar oportunidades a los adolescentes para practicar el razonamiento y la toma de decisiones, haciéndoles preguntas que los estimulen a pensar lógicamente y a considerar las consecuencias, ofreciéndoles, al mismo tiempo, oportunidades sin riesgos para que pongan a prueba sus propias ideas y aprendan de sus errores.
• Mensaje clave para padres "Durante la adolescencia, los padres siguen siendo claves y los adolescentes lo reconocen".

V. PROVEER Y ABOGAR

Los adolescentes necesitan que los padres les aporten no sólo una adecuada alimentación, vestimenta, techo y cuidados de salud, sino también un ambiente familiar que dé apoyo y una red de adultos que se preocupe por ellos.

ESTRATEGIAS PARA PADRES:

Establecer una red dentro de la comunidad así como dentro de las escuelas, la familia, las organizaciones religiosas y los servicios sociales para identificar recursos que puedan brindar una relación positiva con los adultos y los pares, que aconsejen, capaciten y ofrezcan actividades para su hijo/a adolescente.
Tomar decisiones informadas entre las distintas opciones disponibles en las escuelas y los programas educativos, tomando en cuenta temas tales como la seguridad, el clima social, el enfoque hacia la diversidad, la cohesión de la comunidad, las oportunidades para las relaciones entre pares y mentores, y la combinación entre las prácticas escolares y las necesidades y estilos de aprendizaje de su hijo/a adolescente.
Toma de decisiones informadas similares entre las opciones disponibles en los barrios, el compromiso hacia la comunidad y los programas para jóvenes.
Tomar medidas o abogar por la prevención de la salud y el tratamiento, incluyendo el cuidado de la enfermedad mental.
Identificar personas y programas que lo informen y apoyen para manejar las responsabilidades de los padres y para comprender los desafíos sociales y personales de la educación de un adolescente.
Mensaje clave para padres "Usted no puede controlar el mundo en que viven los adolescentes, pero sí puede aportar ayuda y disminuir riesgos".
Esta página es generada por las Direcciones Generales de Salud de las Personas y Promoción de la Salud. Para consultas y/o sugerencias adicionales contactarse al (51-1) 315-6600 Anexo 2700-2701 (DGSP) y 2658 (DGPS).

PERSONALIDAD, AUTOCONCEPTO Y PERCEPCIÓN DEL COMPROMISO PARENTAL: SUS RELACIONES CON EL RENDIMIENTO ACADÉMICO EN ALUMNOS DEL SEXTO GRADO
Mori Saavedra, Paquita

INTRODUCCIÓN

Desde hace algún tiempo, y gracias al influjo del crecimiento del movimiento cognitivo han empezado a ganar espacio propuestas holísticas o molares en psicología, como por ejemplo, los planteamientos de Pérez Gómez y Almaraz (1995), que reproducimos aquí con ciertas modificaciones (Figura 1), que enfatizan el carácter de actividad del aprendizaje, reconociendo un antes, un durante y un después del aprendizaje, fenómeno consustancial al proceso educativo.
Como se puede observar, la primera instancia del Modelo corresponde a las condiciones constituidas por todos los eventos o las situaciones "previas" al aprendizaje, que facilitan o dificultan los procesos del aprendizaje en general, del aprendizaje en situaciones educativas en particular. Esas condiciones se clasifican en internas y externas. Las primeras comprenden las condiciones biológicas (estado de salud, nivel nutricional, aspectos genéticos, etc) y condiciones psicológicas, afectivas (motivación, emoción, sentimientos, ansiedad, etc) y cognitivas (estructura del conocimiento previo, estilos cognitivos, estilos de aprendizaje, capacidades intelectuales, nivel de desarrollo cognitivo, etc.). Las condiciones externas son las que se derivan de ambientes próximos al alumno, a la familia (estructura familiar, estilos de crianza, tamaño de la familia, factores educacionales y culturales de la familia, etc.), a la escuela (calidad de los docentes, clima del ambiente educativo, tamaño del colegio, infraestructura, etc), a la comunidad. También el modelo considera condiciones externas dístales, como aspectos socio-económicos, culturales, jurídico-políticos y ecológicos.

MODELO DEL APRENDIZAJE

(En situaciones educativas)
La propuesta de Pérez y Almaraz tiene correspondencia con las de otros autores como Ausubel, Novak y Hanesian (1990), quienes consideran que el aprendizaje en circunstancias educativas depende de un conjunto de condiciones internas (afectivas y cognitivas) y contextuales (familia, escuela, comunidad).
Interesa por ello, examinar las relaciones que pueden establecerse entre la personalidad (una variable integradora de diferentes niveles de organización de la actividad), el autoconcepto (una variable de carácter afectivo-cognitiva), y la percepción del compromiso parental (otra variable de carácter cognitivo) en las actividades educativas, tanto en el hogar como en la escuela y en el rendimiento académico (una variable de salida o resultado del proceso educativo). Para situar nuestro trabajo en un contexto conceptual pertinente, es que a continuación revisamos los antecedentes vinculados a los constructos mencionados.
PersonalidadEn un sentido general, se considera la personalidad como una estructura psicológica de integración de diferentes niveles de organización de la conducta: afectivos, cognitivos, ejecutivos y aún socio-culturales y biológicos. Esta estructura psicológica ha sido estudiada desde diversos enfoques psicológicos (psicodinámico, cognitivo, conductual, psicobiológico, existencial, psicométrico, etc.) y por diversos modelos teóricos (psicoanalítico, disposicional, biológico, ambiental, representacional, fenomenológico, Carver y Scheier, 1981), asimismo se puede ver que se hablan de perspectivas teóricas, como la de los rasgos de elementos cognitivos y elementos motivacionales, por último, de un conjunto grande de teorías.
La personalidad, además, ha sido y es objeto de investigación desde diferentes enfoques psicológicos y perspectivas educativas. De este modo se ha encontrado consistentemente que la forma en que cada estudiante reconoce y asimila la información básica y construye sus estructuras cognitivas, depende en gran medida de las características de su personalidad. Cuando se revisa la literatura, se encuentra también, que los investigadores en el campo de la psicología de la educación, han seleccionado variables que pudieran tener efectos considerables sobre los resultados de la experiencia educativa. Así, por ejemplo, se han focalizado sobre la motivación del logro (Weiner, 1979), la autoeficacia (Bandura, 1982) y la ansiedad, que son variables, que por un lado, están en muy estrecha relación con la personalidad, y por otro con el rendimiento académico.
Dimensiones de la personalidad
Un abordaje desde la perspectiva de las dimensiones de la personalidad, ha sido realizado por Eysenck (1970). Este autor, propone la dimensión introversión-extroversión y la dimensión estabilidad-inestabilidad emocional. Esta propuesta ha dado lugar a una abundante producción investigativa y bibliográfica.
La dimensión introversión - extroversión que según Eysenk está definida por el sistema nervioso central en la inhibición y la excitación cortical, agrupa una variedad de rasgos en un contraste bipolar, en un continum cualitativo. El tipo introvertido presenta los siguientes rasgos: mayor facilidad para el aprendizaje, pues en general conserva y persiste en los patrones de conducta adquiridos, se motiva para rendir más cuando recibe recompensas, alabanzas y elogios, se orienta hacia la realización, la necesidad de trabajar y de tener éxito, planifica de antemano lo que va a hacer, posee mayor autocontrol, tiende a ser socialmente retraído, reservado; es confiable y otorga mucho valor a las normas éticas.
El tipo extrovertido posee los siguientes rasgos: no mucha facilidad para el aprendizaje en general, pues necesita exponerse varias veces a una situación de aprendizaje; se agota fácilmente, baja su rendimiento en las partes intermedias y finales de una tarea; se motiva para mejorar su rendimiento ante la posibilidad de un castigo; es arriesgado; poco cuidadoso, no planifica sus tareas; es débil a la monotonía; exaltado; impulsivo y con poco control de su conducta, depende mucho de otras personas; da más importancia a sus satisfacciones personales que a las normas éticas. Este conjunto de rasgos que estarían conformándose en la personalidad del niño a priori de sus experiencias escolares, pueden ser también variables que inciden en el autoconcepto, en el tipo de atribuciones causales y en la percepción que el niño tiene de sus padres (Mori, 1989).
Personalidad y rendimiento académico
Al interior del conjunto de investigaciones que consideran la variable personalidad en relación a los desempeños académicos, se encuentra que de manera consistente se toman en consideración las dimensiones introversión-extroversión, neuroticismo (estabilidad - inestabilidad o emocionalidad).
En este sentido, se puede hacer referencia a numerosas investigaciones que han llegado a establecer la existencia de una relación significativa entre personalidad y desempeño académico; así, Furnham (Claux, 1998) halló que existe una correlación sistemática entre personalidad y estilos de aprendizaje, esto lleva a asumir que personalidades diferentes abordarán las tareas académicas de modo diferente, asimismo diferentes tipos de experiencias educacionales se ajustan mejor a diferentes tipos de personalidad.
Se ha encontrado que las dimensiones de personalidad correlacionan muy significativamente con ciertos aspectos del desempeño académico, por ejemplo, introversión-extroversión, con desempeños en lenguaje o en matemática.
AutoconceptoEl autoconcepto ha sido considerado un constructo importante en la integración de la personalidad, la motivación, el desempeño y la salud mental (Oñate, 1989) y en la estructuración del self (el sí mismo).
El autoconcepto tiene una data muy antigua en las elaboraciones psicológicas, en ese sentido William James (1890) propuso que las imágenes que otros tienen se reflejan en uno y esas imágenes se incorporan formando el autoconcepto. De ese mismo parecer (que la fuente del autoconcepto está en las reacciones de los demás respecto de un individuo) han sido autores como Cooley, Mead (citados por Oñate, 1989).
El interés por el autoconcepto ha estado presente en el psicoanálisis, el conductismo, las teorías del aprendizaje social, la psicología cognitiva y la psicología humanista. El autoconcepto también es un constructo de interés en el campo de la psicología aplicada: clínica, educativa y social.
En cuanto al ámbito investigativo, el tema del autoconcepto en nuestro medio se ha analizado desde una perspectiva correlacional. Pueden mencionarse las que han relacionado los logros académicos con condiciones internas o personales, habiendo considerado el autoconcepto y la personalidad (Mori, 1989), y otras que la han vinculado con las atribuciones causales (Mori, en prensa); sin embargo, una revisión de las investigaciones realizadas permiten evidenciar la ausencia de modelos teóricos que relacionen un conjunto de variables mutuamente dependientes que a su vez se relacionan con el rendimiento académico.
De otro lado, se advierte que en el ámbito educativo existe un interés general por incrementar los logros del alumno, de allí la necesidad de poner énfasis en la investigación de variables tanto en los estudiantes como en los contextos familiar y escolar, que son predictores del rendimiento académico. Así, diversos autores han resaltado que la ejecución óptima de una tarea académica no depende únicamente de las capacidades propias del alumno sino de la evaluación que se realiza a partir de la información recibida por el profesor acerca de los logros escolares. En estrecha relación con la evaluación de la capacidad percibida se encuentra el autoconcepto; valoración personal y subjetiva que el alumno hace de sí mismo, como determinante del éxito o del fracaso escolar (Cabanach, Núñez y García-Fuentes, 1994). Desde una visión evolutiva del autoconcepto, puede decirse que, si bien el niño ingresa al colegio con un autoconcepto parcialmente establecido, éste es susceptible de modificarse a partir de una serie de influencias resultantes de la experiencia escolar.
Dentro de la dinámica del autoconcepto se aprecia que el rendimiento escolar no depende sólo de la capacidad real sino también de la capacidad percibida por el sujeto. En este sentido, el grado de congruencia existente entre las capacidades reales del sujeto y el nivel de capacidad percibida, determinarán que el alumno genere altas o bajas expectativas de éxito en el aprendizaje, de aquí que pueda decirse que el rendimiento del alumno está mediado directamente por elaboraciones cognitivo personales (Weiner, 1986).
El autoconcepto ha sido desde hace mucho tiempo un tema de interés para los psicólogos, pero es en la década de los ochenta que aparece como un legítimo constructo teórico al interior de la Psicología Clínica, y de la Psicología Educacional (Harter, 1986). Se considera que Cooley, Mead, y James son los teóricos más importantes del autoconcepto, y es en base a sus afirmaciones que se desarrollan las tesis contemporáneas del mismo (Mori, 1989).
El autoconcepto es la estructura cognitiva organizada a partir de la experiencia que uno tiene de sí mismo. En la misma forma que los individuos retienen nociones estereotipadas y generalizadas acerca de otras personas, como función de su identificación con un grupo étnico, racial y social en particular, las personas también mantienen nociones estereotipadas de sí mismas. Markus (1977) ha propuesto que el intento para organizar, resumir, o explicar la propia conducta resultaría en la formación de estructuras cognitivas acerca de sí mismo, que ella llama esquema del sí mismo, u organización del sí mismo. Estas son generalizaciones cognitivas acerca de sí mismo derivadas de la experiencia social del individuo. Ella distingue entre personas con un esquema fuerte para autodefinirse, de aquellos que no poseen un esquema. Las primeras pueden procesar información de sí mismos con rapidez, predecir sus conductas futuras, resistir la información incongruente, y evaluar la relevancia de la misma información.
Linch (1981), define el autoconcepto como un conjunto de reglas para procesar información que rige la conducta. Sugiere la existencia de aspectos evolutivos en su desarrollo y dirige su atención a las consecuencias afectivas negativas para el niño cuando las reglas acerca de sí mismo no son válidas. La frustración, ansiedad, agresión, y apatía pueden ligarse al autoconcepto. Epstein (1973), sostiene que el autoconcepto es una teoría del sí mismo, es una teoría que el individuo ha construido inadvertidamente como resultado de sus experiencias en el medio social.
La investigación sobre el autoconcepto ha demostrado que este constructo constituye uno de los más importantes y significativos reguladores de la conducta humana (Suls 1982; Suls y Greenwald, 1983). Sin embargo, hay dificultades para establecer la naturaleza de la relación y para identificarla. De acuerdo con Markus y Wurf, (1987), la dificultad con la que nos encontramos en el momento de identificar la influencia del autoconcepto en la conducta del individuo radica además, en estimar qué otros factores influyen en la conducta, además del autoconcepto.
Autoconcepto y rendimiento académico
Es de advertir que los resultados de la investigación sobre la relación entre autoconcepto y rendimiento académico no aportan evidencia definitiva sobre la naturaleza exacta de la dirección del vínculo entre ambas variables. Según Skaalvick y Hagtvet (en Nuñez Pérez y Gonzales-Pineda, 1994) los resultados aportados por las investigaciones realizadas en las tres últimas décadas lleva a diferenciar tres posibles patrones o módulos de causalidad entre el autoconcepto y el rendimiento académico.
En primer lugar el rendimiento determina el autoconcepto. La experiencia académica de éxito y fracaso incide significativamente en la autoimagen del alumno lo que puede ser explicado mediante el papel de la evaluación de otros significativos: los padres, maestros y compañeros (Rosenberg, 1979), la teoría de la comparación social (Marsh, 1987, 1990; Rogers, Smith y Coleman, 1978). Davis (1966), fue la primera en señalar, de manera formal que los alumnos pueden desarrollar niveles de aspiración menos bajos de lo normal si se comparan con otros compañeros más exitosos y capaces en materias escolares, este mismo patrón de resultados es presentado por Marsh y Parker (1984). En este modelo el autoconcepto refleja, más que determina, los niveles de logro académico.
En segundo lugar, los niveles del autoconcepto determinan los grados de logro académico, esta postura puede ser mantenida en función de la teoría de la consistencia (Jones, 1973). Desde esta perspectiva, un alumno con un autoconcepto académico bajo buscaría situaciones que implicarían mantener su nivel de autoconcepto global y por lo tanto realizaría escaso esfuerzo en lo relativo a las tareas escolares. Covington (1984) dice que los alumnos con bajas expectativas de éxito pueden desarrollar estrategias en las que se comprometen escasamente; para contradecir sus autopercepciones. Según Covington un autoconcepto académico bajo llevaría a un rendimiento bajo. Este punto de vista también es mantenido por el interaccionismo simbólico (Rogers, 1987) según esta línea de pensamiento, el alumno terminará adoptando con respecto a sí mismo las actitudes que están siendo expresadas por otras personas significativas para él.
En tercer lugar; autoconcepto y rendimiento se reflejan mutuamente. Marsh (1984b) propone un modelo de relaciones mutuamente recíprocas entre autoconcepto, atribuciones y rendimiento académico, con la particularidad de que un cambio en cualquiera de ellos produce cambios en los otros con el fin de establecer el equilibrio inicial. La relación entre autoconcepto y rendimiento podría ser de naturaleza recíproca si se tiene en cuenta que existe la suficiente evidencia que apoye tanto al primer modelo como al segundo (Burns, 1979), o incluso, dependiente de los cambios evolutivos que se producen en el desarrollo de los alumnos (Mori, 1989).
Percepción del Compromiso Parental
Dentro de un enfoque contextual de los procesos educativos, los teóricos e investigadores destacan el rol de la familia y las relaciones de ésta con la escuela.
Al interior del conjunto de fuentes de las cuales derivan algunas condiciones externas para el aprendizaje tenemos la familia y la escuela. En relación al tema familia, la psicología se ha interesado por estudiar la estructura, las funciones, las relaciones intrafamiliares y las prácticas educativas en su relación con los procesos de socialización y de educación en general (García, 1994).
Desde los años setenta se ha asistido a un avance importante en los estudios psicológicos de la familia. Por lo menos en occidente se reconoce que la familia es la unidad social básica y por tanto se le considera un grupo primario: es un micro grupo; la interacción en su interior es directa y profunda (los contenidos de intercambio en la interacción son afectivos y cognitivos y de naturaleza formal e informal); la meta es interna, lo que significa que los beneficios de la interacción recaen sobre los ejecutores de la misma.
Un área de estudio en el tema familia, es la de la interacción familiar. La mayor parte de los estudios han insistido en la influencia que los padres tienen sobre los hijos, pero últimamente se está estudiando la influencia de los hijos sobre la conducta de los padres. El interés en nuestro trabajo es ver la influencia de la conducta de los padres sobre los hijos; pero medida a través de las percepciones que los hijos tienen acerca del compromiso que aquéllos tienen en asistir en las responsabilidades escolares tanto en la casa como en el hogar. Por tanto, nuestro interés está enmarcado en el ámbito de la interacción paterno-filial.
En ese sentido se ha encontrado que los niños con fuertes vínculos familiares difieren de otros de la misma edad, pero con lazos más débiles en las siguientes variables: capacidad de adaptación, afectividad, sensibilidad, estimulación, desarrollo cognitivo y emocional, independencia y seguridad emocional.
En la familia tradicional la interacción de los padres con los hijos es muy diferente de la que tienen lugar entre madres e hijos en contextos menos tradicionales y conservadores; tales interacciones tienen efectos en áreas y funciones sociales como la enseñanza del rol sexual, las actividades de juego y el cuidado. Así, en la familia nuclear moderna se advierten cambios hacia interacciones más igualitarias, y consecuentemente un cambio en las creencias tradicionales de hombres y mujeres hacia posiciones más consonantes con la igualdad del sexo, esto se podría atribuir a una cierta tendencia a la androginia en determinadas capas de la población más instruidas.
Familia y rendimiento académico
Las investigaciones psicoeducacionales sobre familia y rendimiento académico son numerosas y variadas, debiéndose considerar distintas múltiples variables como: el clima afectivo, actitudes, valores, aspectos cognitivos, educativos y psicolingüísticos, culturales, económicos, hereditarios, etc.
Así con relación a la familia y aspecto cognitivo se ha encontrado que los hijos de familias de nivel socio-cultural bajo poseen un nivel de curiosidad intelectual más bajo y tendencia a descripciones menos detalladas y abstractas que los hijos de familias de nivel socio-cultural más alto. El clima afectivo al interior de la familia es una variable importante en la adaptación escolar y en el rendimiento académico; los vínculos estables y sólidos y de calidad entre los padres permiten al hijo consolidar un sentimiento de seguridad y estabilidad personal y lleva a una percepción de apoyo al crecimiento personal.
Otras variables de interés es la relación familia y rendimiento académico considerándose la actitud de los padres hacia lo que la escuela enseña; en este sentido se ha observado que a medida que los padres tienen más alta estima por la cultura, tienen también más expectativas por lo que la escuela puede ofrecer a sus hijos, encontrándose coherencia entre sus expectativas y el compromiso de la familia con la escuela y las responsabilidades escolares de los hijos, brindando apoyo tanto en el hogar como en la misma escuela. Ese compromiso se expresa en apoyo para la adquisición de materiales, para el logro de objetivos educacionales, horas invertidas en ayuda concreta y acompañamiento en las tareas escolares en casa, pero también asistencia al colegio a fin de interesarse por el desarrollo académico de los hijos, apoyo desde la casa a las actividades que se desarrollan al interior del colegio, interacción de los padres con los maestros, etc. Este tipo de relaciones es lo que lleva a la noción de percepción del compromiso parental, entendida como la percepción que el niño tiene del compromiso que sus padres muestran en relación al cumplimiento de los objetivos educacionales.
El valor de las autopercepciones para todo aquello relacionado con el individuo y su conducta ha sido destacado por Núñez Pérez y Gonzalez-Pienda (1994). Los mismos autores han destacado la influencia del contexto familiar sobre los procesos cognitivo-motivacionales del estudiante y el aprendizaje en situaciones escolares; señalan que es en el ámbito familiar en el cual el sujeto desarrolla las primeras percepciones acerca de sí mismo y que en la edad escolar, la familia ejerce un significativo impacto sobre la conducta de aprendizaje y sobre el rendimiento académico. La actitud y conducta de los padres, sus creencias y expectativas con relación a los logros de sus hijos favorecen el desarrollo de un autoconcepto académico positivo o negativo y tiene su influencia sobre la naturaleza de sus motivaciones (extrínseca, intrínseca, bajo o alto nivel de logro, etc.). Lo expuesto nos induce al planteamiento del presente estudio.

CONFIANZA DE PADRES A HIJOS

En el presente artículo queremos hacer una reflexión sobre aquellos aspectos que marcan la relación entre padres y maestros - familia y escuela - en la difícil tarea que a ambos les concierne: la educación de los hijos.
Un rápido análisis nos permite afirmar que, hace unos pocos años, las familias contaban con elementos de solidez propios muy superiores a los actuales: tenían unas con, Ficciones más profundas, mayor estabilidad, menor estrés, más miembros y mayores oportunidades de interacción entre ellos, etc. En la actualidad, las familias, a pesar de sus mejores niveles de formación y educación, están más afectadas por influencias sociales negativas propias de la sociedad occidental y son más débiles en su estructura, encontrándose inmersas, en muchos casos, en problemas reales que afectan a su estabilidad. Carencia de ideales claros de vida, dificultades de convivencia o ruptura del matrimonio, etc. Esas familias necesitan más que nunca ayuda en su acción educativa profunda, y deben encontrar colaboración en el ámbito escolar, dentro de un marco de confianza.
La peculiar relación existente entre escuela y familia, exige de ellas una exquisita coordinación. Del mismo modo, la necesidad de personalización para una verdadera formación, y la reciprocidad de la relación establecida, solicitan crecientes grados de participación y comunicación entre ambas instituciones.
Una relación de confianza: Padres y Maestros
Son los padres quienes gozan de esa relación de intimidad única que exclusivamente se da en el seno de una familia y que permite todo tipo de interrelaciones personales: de afecto, ayuda, orientación, soporte, etc., que influyen y modifican los comportamientos de todos sus miembros. Suele decirse que en una familia todos educan y son educados.
Son, asimismo, los padres quienes están en mejores condiciones, a causa de su cariño desinteresado, de conseguir el crecimiento en autonomía de sus hijos y, por tanto, la madurez: un crecimiento en libertad y responsabilidad que solamente es posible, de manera armónica, cuando la familia soporta las decisiones personales, con su mezcla de aciertos y errores.

Características de la relación Familia-Escuela

El principio de subsidiariedad es el que marca esta relación. Es la familia quien tiene el derecho-deber de la educación.
Son los padres quienes tienen la posibilidad de decidir acerca de las cuestiones esenciales: más, a medida que los hijos son menores.
Son los padres quienes eligen el centro educativo, sobre todo en las etapas de Educación Primaria y Secundaria. Ayudan a los hijos también a elegir los amigos al situarles en determinados contextos sociales, don, de se entablan las relaciones de amistad.
Son los padres quienes, como consecuencia de su estilo de vida, relaciones, conversaciones, juicios, etc., van creando una cultura familiar que es clave en todo el proceso de maduración de la persona, de tal manera que muchos de los referentes en la toma de decisiones de las personas adultas se basan en actitudes y valores adquiridos en los primeros años de vida.
Son los padres quienes gozan de esa relación de intimidad única que exclusivamente se da en el seno de una familia y que permite todo tipo de interrelaciones personales: de afecto, ayuda, orientación, soporte, etc., que influyen y modifican los comportamientos de todos sus miembros. Suele decirse que en una familia todos educan y son educados.
Son, asimismo, los padres quienes están en mejores condiciones, a causa de su cariño desinteresado, de conseguir el crecimiento en autonomía de sus hijos y, por tanto, la madurez: un crecimiento en libertad y responsabilidad que solamente es posible, de manera armónica, cuando la familia soporta las decisiones personales, con su mezcla de aciertos y errores
Y es al elegir la escuela cuando la hacen partícipe de sus deseos, ideales, valores y objetivos educativos, aunque con frecuencia no los tengan ellos mismos suficientemente definidos o explicitados.
Establecen los padres con la escuela una particular relación de confianza, mediante la cual delegan autoridad, funciones, objetivos familiares, etc., en la institución a la que confían sus hijos.
La relación que se entabla entre familia y escuela es tan peculiar que sólo cabe situarla en el marco de la confianza- es la escuela, corno parte de la familia, una prolongación suya, adquiriendo así su pleno sentido.
Esa relación de confianza es la que determina, matiza y da forma al binomio familia - escuela, que debe estar marcado por una actitud de responsabilidad compartida y complementaria en la tarea de educar a los hijos. Ello implica una verdadera relación de comunicación donde padres y maestros establezcan una vía abierta de información, de orientación, sobre la educación de los hijos, constructiva y exenta de tensiones por el papel que cada uno de ellos desempeña.
En este sentido, la familia debe tener una actitud activa y participativa, más allá de las aportaciones puntuales de información sobre los hijos, en la medida que lo requieran los maestros: esto es, trabajar conjuntamente en la orientación de la persona en orden a un proyecto común de educación.
Si no se produce ese acuerdo previo sobre cómo y para qué queremos educar a nuestros hijos, la disfuncionalidad en la relación padres-maestros y en el mismo proceso educativo, estará asegurada. Una escuela no puede limitar su actividad a los campos que sean de su exclusivo interés, sin atender a las necesidades de la familia. Esa peculiar relación de confianza-servicio es característica de la escuela, particularmente en los niveles de Primaria y Secundaria.
Aunque los profesores se sienten poco apreciados por la sociedad, un sondeo realizado por CSA para "Le Monde de l'education" (septiembre 2005) muestra que un tercio de los encuestados recomendaría esta profesión a su hijo o hija. Los maestros son considerados "competentes en su disciplina" por el 84% de las personas interrogadas, porcentaje que baja al 78% respecto a los profesores de secundaria.
Pero aunque tengan buen concepto de ellos, la relación de las familias (generalmente, la madre) con las profesoras y profesores no es siempre fácil. "En preescolar y primaria, el profesorado se compone en su mayoría de mujeres. Y los alumnos, cuando todo va bien, quieren a su profesora. Como las que vienen a ver a las profesoras son sobre todo las madres, las relaciones se desarrollan a menudo sobre un fondo de rivalidad", dice Françoise Kellou, directora de escuela primaria, quien deplora que el padre solo aparezca cuando las cosas van realmente mal.
"Si el 45% de los padres piensa que los profesores no dialogan bastante con ellos, según la encuesta citada, ¿cuántos de ellos están realmente dispuestos al diálogo? ¿Cuántos de ese 71% de franceses que consideran que los profesores "no tienen suficiente autoridad sobre los

Si las relaciones son relativamente serenas en preescolar, a partir de primaria se complican. "Los profesores, imbuidos de una alta conciencia de su misión, pero poco habituados a rendir cuentas, reaccionan como si les desollaran vivos ante la menor observación. Toman por críticas lo que a veces no son más que preguntas".
Un adolescente en la familia... ¿Se avecina la crisis?
La adolescencia es un proceso por el cual el individuo se desprende del equipaje de niño para alcanzar el de adulto. En esta etapa finaliza la feliz tranquilidad de la infancia para adentrarse en una búsqueda de la identidad y maduración de la personalidad.
Es precisamente en este periodo de búsqueda de su propia identidad como adulto donde se encuentra la mayor cantidad de conflictos que surgen en su mundo en relación con sus padres, con sus amigos e incluso consigo mismo. Porque estamos hablando de una etapa evolutiva de turbulencias, desasosiegos y en muchas ocasiones de vacío por no hallar el horizonte debido y no poseer unas expectativas claras. Esta situación de malestar interno se manifiesta en gran parte de las ocasiones en disputas con todo y todos los que le rodean.
Pero la adolescencia ¿es tan grave como la pintan?, ¿supone realmente un desgasta emocional tan grande para los adultos?, ¿qué pueden hacer los padres para aliviar el paso por esta etapa? Así nos podríamos plantear infinidad de cuestiones que merecen una respuesta y por eso, en este artículo, no pretendemos describir las características psicoevolutivas de esta etapa, sino más bien encontrar algo de luz a algunos de estos planteamientos. Nos limitaremos a comentar algunas situaciones que se suelen dar y apuntaremos algunas observaciones que ayudarán a los padres a adoptar una postura positiva.

En primer lugar hay que decir que la adolescencia se puede agrupar en tres fases: Adolescencia temprana: 10 a 13 años. Adolescencia media: 14 a 16 años. Adolescencia tardía: 17 a 19 años. Cada una de estas etapas dura aproximadamente tres años, pero esta duración es orientativa, ya que obviamente esto no es igual para todos, ni tiene reglas fijas. En esta etapa parecen haberse transformado en unos extraños seres que personifican algunas de las actitudes que tanto detestamos. Y su aparición nos desconcierta y su actitud nos resulta incomprensible.
Para muchos padres es un periodo duro que hay que soportar y en el que no saben disfrutar. Para los padres puede ser una oportunidad de renovación de una etapa de la vida maravillosa. Para la mayoría de los padres es difícil asimilar que su hijo ya no es un niño pequeño, que a partir de ahora la palabra de ellos ya no es infalible y que su autoridad está en entredicho.
Es necesario que se permita al adolescente emitir juicios, aún a riesgo de que éstos sean disparatados. Pero debemos saber que tanto la violencia como el rechazo a los padres tienen un carácter defensivo, ya que de lo que realmente huye el joven es del peligro que supone la regresión definitiva, la no superación de su infantilismo.
Después de reconocer que los adolescentes atraviesan dificultades, podemos hacernos la siguiente pregunta ¿los conflictos son inevitables?
La adolescencia es un estadio propio de la especie humana: no se han descubierto en el animal conductas específicas de la adolescencia. Y es necesario aclarar que pubertad y adolescencia,- no son sinónimos. Según Santiago García Tornel (pediatra): La pubertad se describe como el periodo durante el cual el cuerpo adquiere características adultas, y la adolescencia, el tiempo en que la persona crece y se desarrolla psicológicamente, emocionalmente y socialmente.” En las chicas el periodo puberal (estirón) se inicia a los 9-10 años; en los chicos a los 11-12 años. En la adolescencia algunas de las conductas pueden ser calificadas como pautas de conductas enfermizas, pero no suele ser así porque no debemos confundir “adolescente” con “persona defectuosa”, “incapaz de...” sino más bien pensar en él como persona en proceso de adaptación que ha de tomar algunas decisiones difíciles y ha de realizar algunos aprendizajes también difíciles. Digamos para concretar que:
Pubertad: Acto de la naturaleza.
Adolescencia: Acto del hombre.
En este periodo de la vida, los jóvenes han de ganar independencia y justo ahora es cuando los padres imponen una mayor disciplina. Existen algunos punto de roce entre padres-hijos:
1. El sistema de valores.
2. El porvenir profesional.
3. Las amistades del hijo.
También es importante destacar que otros motivos de preocupación y sobre todo de discusión es “el horario de regreso a casa”. “El tiempo de estudio y la paga”.
Generalmente los padres afrontan la adolescencia como una etapa de lucha, en la que hay que salir vencedores a toda costa. Pero no debemos buscar culpables porque tanto unos como otros ya se sienten así.
Según Josep Cornellá en su libro “Cartas a un adolescente”: “La adolescencia no debe deshacer la convivencia en el seno de la familia, debe significar su transformación. Padres e hijos tenemos que aprender a tratarnos como personas adultas, con comprensión y respeto hacia las peculiaridades de cada uno”. Tampoco es bueno creer en los tópicos: “Las generaciones están enfrentadas”, o “Los jóvenes de hoy son peores que los de antaño”.
La familia, sobre todo los padres, constituyen el principal apoyo para el adolescente y esta dimensión no debemos olvidarla a pesar de los conflictos intergeneracionales y de la necesidad del adolescente de separarse y diferenciarse de la familia. Esta debe transmitirle los valores y actitudes adecuados, proporcionar apoyo emocional y protección.
Es muy importante mantener siempre abierta una vía de comunicación fluida y en ambas direcciones pero no es bueno “ser amigos” de los hijos; los amigos deben buscarlos ellos y los adultos deben provocar la admiración de los adolescentes y tener prestigio ante ellos.
Es conveniente incluir algunos consejos para tratar con adolescentes. Según Carolyn Meeks, pediatra importante, aquí tenemos algunas “recetas” para tratar a los adolescentes, que nos serán de gran ayuda y nos servirán de síntesis final:
No tome la forma de ser de un adolescente como algo personal.
Escuche positivamente.
Dígale que usted tiene el deber de establecer límites razonables.
Comparta con él sus vivencias pasadas.
Explíquele que es bueno tener secretos.
Intente ser un buen modelo para su hijo.
Hay una pauta que suele ayudar y es enseñar a los hijos (sea la edad que sea) a plantearse objetivos que exigiremos su consecución siempre y cuando los padres sean modelos, es decir, sean ejemplo y cumplan antes ante los adolescentes. En este momento de la vida los padres pierden protagonismo y aparece, con todas sus deficiencias, la imagen real de cada uno, con su coherencia o incoherencia. Evidentemente, si los padres quieren que los hijos se esfuercen en conseguir los propósitos que se marquen, tienen que ser los primeros en poner empeño. En caso contrario, la autoridad paterna quedará anulada.
Y es que para comunicar a los hijos lo que consideran importante y valioso es necesario tener ocasión de hacerlo, es decir, han de producirse situaciones de diálogo. Y se entiende que el diálogo consiste en escuchar y hablar, no sólo en hablar. Para que el diálogo desarrolle la confianza de los hijos es necesario.
Tomarlos en serio, no tratarlos como seres inferiores que explican cosas de las que estamos de vuelta.
Conviene no aprovechar la ocasión para sermonearles.
Escuchar con atención lo que quieren explicarnos o preguntar.
Hablar también de lo que les interesa a ellos. Dar tiempo para abordar los temas que nos interesan a nosotros.
Hay que reconocer que conseguir el ambiente de diálogo con los hijos no es tarea fácil, pero es muy importante. No hemos de olvidar que el diálogo con los hijos no es un fin en sí mismo, sino un instrumento útil para nuestra tarea educativa y, en todo caso, el principio de una amistad entre adultos. El objetivo que perseguimos es comunicar los valores, establecer compromisos y valorar las cotas de autoexigencia y de autonomía logrados.
Y a todo esto hay que añadir lo que supone el primer enamoramiento. Es uno de los sucesos más importantes de la vida de un adolescente y llega en una edad particularmente volcánica, en la que todo lo relacionado con los sentidos se magnifica. Para los adultos es algo pasajero destinado a convertirse en un bello recuerdo porque tenemos experiencia propia, pero nuestros hijos no tienen pasado afectivo y no pueden relativizar sus primeras vivencias.
Adolescentes
Algunos mensajes que tu hijo adolescente desea oír
Por: Teresa Artola González.
Tomado del libro "Cómo resolver situaciones cotidianas de tus hijos adolescentes", editorial Palabra, Madrid, 2.000.
Fuente: Edufam.

¿De qué hablas con tu hijo adolescente?

Es posible que la mayor parte de las conversaciones se reduzcan a retarlo y criticarlo por su aspecto descuidado, por la hora de llegar a la casa, por las notas, por estar todo el día colgado del teléfono....
Cierto es que tenemos el deber de corregir pero, si nos descuidamos, nuestra relación puede reducirse a reproches y críticas.
A pesar de su aparente desapego, de su afán por ser independiente, tu hijo adolescente espera aún mucho de ti y necesita que le transmitas una serie de mensajes. Un adolescente necesita oír de sus padres que están orgullosos de él, y no solo cuando saca buenas notas o cuando gana el partido de fútbol, sino también cuando:
Se esfuerza por conseguir un objetivo, aunque no lo logre.
Toma sus propias decisiones.
Lo intenta de nuevo a pesar de haber fallado.
Lucha por superarse.
Debes hacer ver a tu hijo que estás orgulloso de él o de ella, a pesar de todo, porque es tu hijo.
Que le aceptas y apruebas como persona, aunque en ocasiones no apruebes su comportamiento.Muchos adolescentes de hoy en día no tienen la suerte de escuchar con frecuencia este mensaje.
El segundo mensaje tiene que ver con la disponibilidad.
Tu hijo necesita saber que estás ahí, disponible para cuando le haga falta, que siempre puede contar contigo. Aunque aparente que no te necesita, en los momentos difíciles necesita saber que cuenta contigo. Si no consigues transmitirle este mensaje buscará consejo y ayuda en otros lugares.
Debes estar disponible para cuando te necesite, lo que no es lo mismo que atosigarle con preguntas. La intimidad no se impone, se gana.
Otro mensaje que debe captar tu hijo es tu interés por comprenderle
Es frecuente que los adolescentes acusen a sus padres de no entenderles, de vivir en otra galaxia, de no enterarse de nada.
A veces simplemente nuestro hijo está intentando manipularnos: confunde el comprender con el estar de acuerdo.
Debes procurar tomarte el tiempo necesario para intentar descubrir los motivos que hay detrás de las afirmaciones de tu hijo, y escucharle poniéndote «en su pellejo» antes de formarte una opinión.
Al menos tu hijo debe darse cuenta de que intentas comprenderle, respetando su personalidad, su peculiar forma de ser.
Procurando estar al día: películas, canciones, famosos, deportes...
Sabiendo ser flexibles en lo que no es sustancial: horarios, vestido, orden...
Dando importancia a cada hijo individualmente: exámenes, salidas, amigos, diversiones...
Descubriendo al hijo callado, triste enfadado...
Sabiendo perdonar, dando una segunda oportunidad.
Sabiendo pedir perdón cuando sea necesario: no se pierde autoridad y se gana prestigio.Para ello es fundamental que hagas ver a tu hijo que confías en él, de esta forma le animarás a querer estar a la altura de esa confianza.
No obstante, esta confianza no implica que le permitamos hacer cosas para las que aún no está preparado o que le permitamos enfrentarse a situaciones en las que el grado de riesgo es más elevado que su nivel de madurez.
Debemos hacerle ver que esa confianza se irá desarrollando gradualmente a medida que él vaya adquiriendo más experiencia y nos vaya demostrando que es capaz de actuar de forma responsable.
El último mensaje, y también el más importante, que los hijos desean oír de sus padres es que lo quieren. Cuando un adolescente no está seguro del cariño de sus padres, los demás mensajes no significan nada.
Necesita que le digas que le quieres y que se lo demuestres

CÓMO TRATAR A UN ADOLESCENTE

A continuación analizaremos algunos puntos para saber tratarlos y tener una mejor relación con ellos.
a) Cambios físicos: Se le deben explicar por anticipado y con claridad, los cambios tanto físicos como psíquicos que se producen en la pubertad, de preferencia el padre al hijo y la madre a la hija, por razones de intimidad y confianza. En la medida que ellos comprendan que su cuerpo será renovado con nuevas características físicas, sexuales y psicológicas, este cambio debe de ser para ellos un día de fiesta, de alegría en que han dejado de ser niños.
b) Conocerlos a profundidad: El padre de familia que no conoce al hijo que educa, equivale al escultor que no conoce la piedra que esculpe. Los padres de familia debemos conocer la estructura individual de “cada uno de nuestros hijos” y no compararlos con nadie (amigos, primos, etc.), y mucho menos con algún hermano; debemos recordar que todos somos únicos e irrepetibles. Para poder llegar a conocer a nuestros hijos es importante saberlos escuchar. Normalmente pasa que no soltamos el micrófono y nomás les echamos puros rollos, sermones, los criticamos, los juzgamos, amenazamos, aconsejamos, pero nunca los escuchamos. Si nosotros los escucháramos, lograríamos captar más sus inquietudes, problemas, necesidades, etc., y los ayudaríamos a que tengan menos miedo de expresar sus sentimientos y, por consiguiente, los conoceríamos más.
c) Darles confianza: Si damos por hecho que, “No se conoce el triunfo, si nunca se ha fracasado”, debemos darles la confianza de que vayan realizando actividades, trabajos con cierta independencia, que ellos mismos traten de resolver sus problemas dando sus propias soluciones, tratarlos como si fueran mayores de lo que son. Al principio con cierta vigilancia, y ésta debe de ir desapareciendo gradualmente. Hay una frase de Robert Kennedy que dice: “No apartes todas las piedras del camino de tu hijo, de lo contrario llegará a darse en la cabeza con el muro de la vida”. Los padres tenemos la mala costumbre de darles continuamente consejos y resolverles los problemas (inclusive hay quien les hace la tarea). Los padres necesitamos ser solamente orientadores, y no estarles diciendo toda la vida qué tienen que hacer y cómo comportarse. Debemos acompañarlos en sus temores, compartir sus sentimientos de alegría, tristeza, nostalgia, necesitamos que sientan en nosotros confianza como la siente con su mejor amigo.
d) Demostrarles respeto: Los padres debemos evitar burlas, apodos, palabras ofensivas, gritos y sobre todo castigos físicos. Si queremos ser respetados, también nosotros debemos respetar. El hijo necesita estima y respeto en su persona, en sus ideas, en sus proyectos, a veces descabellados, pero al fin suyo; en sus sentimientos. Pero hemos de cuidar el no confundir esa necesidad del hijo, el “sentir con”, que el “consentir”. Lo primero implica “empatía”, sentir lo que el otro siente y acompañarlo en su sentimiento, sin aprobar o desaprobar, pero evitando el rechazo y la sobreprotección afectiva.
e) Tener cierta tolerancia y paciencia: Muchas veces ante la menor falta o error del hijo, recurrimos al rechazo y a la amenaza, sin darle oportunidad de hablar, explicar su punto de vista o explicar tal vez sus razones. Debemos escuchar, comprender y luego aceptar en lugar de criticar, tolerar ciertas conductas negativas de poca importancia ya que irán desapareciendo progresivamente.
f) Reforzar sus aciertos: En varias ocasiones nos fijamos más en los errores que comete el hijo, que en los aciertos que tiene, debemos jugar el papel de padre positivo. A todos los seres humanos nos gusta que los demás reconozcan nuestros aciertos y nos estimulen. El decirle a un hijo “eres un caso perdido”, hace que pierda la confianza, baja su autoestima y con toda seguridad lo será; en cambio, si se le dice “cada día te veo más obediente” o “estás mejorando”, lo estimulará a seguir haciéndolo.
g) Armonía familiar: La mente del hijo es sumamente plástica, graba todo cuanto ve, oye y siente y las escenas conflictivas le provocan angustia e inseguridad. Además, los padres deben respetarse y respaldarse mutuamente en el cumplimiento de las órdenes. El hijo debe ver en su familia un ambiente de armonía, respeto y amor. Los desacuerdos conyugales deben ventilarse en la intimidad, nunca frente a los hijos.
h) Facilitar toda clase de actividades: En esta etapa es muy importante que tengan todo su tiempo ocupado en actividades escolares, y extraescolares (deporte, música, canto, manualidades, etc.), pues, aparte de aprender cosas nuevas, crea en ellos una disciplina, los tendrá ocupados física y mentalmente, y facilitará a tener menos fantasías. Hay que recordar que la ociosidad es la madre de todos los vicios, y más en esa edad, en la que tienen toda la energía y vitalidad.
i) Inculcar valores religiosos y humanos: Estamos iniciando el siglo XXI, hemos visto prodigiosos inventos y progresos en todos los ramos: medicina, comunicación, computación, etc., pero en contraparte somos testigos de dolorosas contradicciones y que son la pérdida de valores; nos encontramos con drogadicción, pornografía, miseria, desintegración familiar, violencia, corrupción, etc., y nos preguntamos: ¿qué estamos haciendo para contrarrestar esa pérdida de valores?, o, ¿cómo hacerlo? En primer lugar, debe de haber una buena relación entre padres e hijos significada por el amor, respeto, empatía, y en segundo lugar, como ya lo hemos mencionado, con el ejemplo; para esto debemos ser congruentes con el decir y el hacer, porque no le podemos decir a nuestros hijos: “No fumes” y nosotros fumar; “Respeta a tu novia o amigos” y nosotros les gritamos a la esposa, hijos, trabajadores, etc., o “avisa en dónde andas o a qué hora vas a llegar” y nosotros nunca lo hacemos, o “mira mi hijo, deberías acercarte más a Dios”, y nosotros ni siquiera vamos a misa, y, si vamos, estamos distraídos o platicando con el de al lado. Por supuesto que para dar buen ejemplo, debemos empezar por nosotros mismos, reconociendo en qué andamos mal o necesitamos mejorar y para esto requerimos de sacrificio y esfuerzos adicionales, para cambiar nuestras actitudes o conductas, y que no es fácil, pero bien vale la pena.
j) Tiempo: Hemos hablado de la importancia de la comunicación con nuestros hijos, de conocerlos a profundidad, de educarlos y transmitirles valores y virtudes, de inculcarles la religión etc. Y ¿cómo se logra todo eso? Dedicándoles tiempo. También sabemos que la mayoría de los adolescentes son reservados, y por lo mismo debemos aprovechar los momentos en que el hijo quiere comunicarse o desea preguntar algo; nunca se le debe decir: “no tengo tiempo” o “luego platicamos” y no se hace. Debemos buscar convivir más con ellos (hacer deporte juntos, ir a espectáculos, ir a comer o cenar solos, participar en actividades del colegio, convivencias, etc.). En una palabra, hacerlos sentir que son lo más importante para con nosotros.
Es innegable que lo más importante en nuestra vida, aparte de salvarnos, es nuestra familia. Sin embargo, pareciera que no es así, ya que nos preocupamos y dedicamos más tiempo a los negocios y a la sociedad, que a la familia, y sobre todo a nuestros propios hijos. Y lo que es peor, cuando llega una crisis económica nos deja tambaleando o nos enfermamos, y ya no se diga infartos o hasta suicidios, y es porque nuestra vida está soportada por frágiles hilos materiales. Por eso invitamos a todos a cambiar o mejorar nuestra relación con nuestros hijos y lograr en ellos lo que siempre hemos soñado.