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miércoles, 21 de mayo de 2008

LA MÚSICA

Existen conceptos, como el frío o la alegría, que conocemos bien, pero que nos cuesta mucho definir, porque no es algo que podamos ver o tocar. Solo los sentimos. La música es uno de ellos.

¿QUÉ ES LA MÚSICA?
La música se puede definir como un conjunto de sonidos ordenados de una determinada manera y que transcurren en un tiempo determinado. Todos los estilos, tanto la música clásica como la folclórica, el rock o el jazz, cumplen con esta definición.

ELEMENTOS PRINCIPALES DE LA MÚSICA
El lenguaje musical estudia todos aquellos elementos con los que se puede hacer música. Es una asignatura primordial en los conservatorios, ya que ayuda a entender todo lo que luego se va a escuchar en un disco o se va a estudiar en un instrumento.
En la música hay tres elementos primordiales:
Ritmo: ¿Se baila igual un vals que una sevillana? Por supuesto que no. Todas las piezas musicales tienen un ritmo característico que las hace diferenciarse entre ellas. No obstante, y siguiendo con el mismo ejemplo, dos valses diferentes tendrán un ritmo muy parecido, y a dos sevillanas distintas les pasará lo mismo.
Melodía: Al ritmo se le une la melodía, que consiste en una sucesión de sonidos de distintas alturas (graves y agudos). Para construir las melodías se utilizan las notas musicales: do, re, mi, fa, sol, la y si.
Armonía: Son una serie de normas que regulan cómo se comportan los sonidos cuando suenan varias notas a la vez. Hay música que no tiene armonía, como una melodía cantada por una sola persona; en este caso, solo habría una melodía con un ritmo. Si a esta le añadiéramos un acompañamiento de piano, ya tendríamos la armonía.
Estos son los tres elementos imprescindibles para crear una obra musical y reproducirla en una partitura, que es como se llaman los libros en los que se recoge la música de forma escrita.

FORMAS DE HACER MÚSICA
El compositor es el creador de la pieza musical; es la persona a quien se le ocurre cómo puede sonar una determinada pieza y después la escribe. Es el compositor el que indica si esta es triste o alegre, rápida o lenta, larga o corta, qué instrumentos deben participar, etc. Grandes compositores de la historia de la música occidental fueron Wolfgang Amadeus Mozart o Ludwig van Beethoven.
El intérprete es la persona que se encarga de leer e interpretar la música que han escrito los compositores. Un intérprete puede ser un cantante o un instrumentista.
Los cantantes utilizan la voz para hacer música.
Los instrumentistas utilizan, lógicamente, un instrumento musical.
Existen multitud de instrumentos musicales repartidos por el mundo, y todos ellos se dividen en tres ramas principales: los instrumentos de cuerda, como el violín; los instrumentos de viento, como la flauta, y los instrumentos de percusión, como el tambor.

TIPOS DE MÚSICA
Aunque hay casi tantos tipos de música como países, regiones o pueblos en el mundo, la música se puede dividir en tres grandes grupos:
1. Música clásica: Es la que se compone para que la interpreten los instrumentos que podemos ver en una orquesta. Compositores como Johann Sebastian Bach o los ya nombrados Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven son algunos de los principales representantes de este tipo de música.
2. Música folclórica: Es aquella que se transmite oralmente. No se conoce a su compositor original, normalmente, y no suele estar escrita en ninguna partitura. Ejemplos de esta música son muchos villancicos navideños.
3. Música moderna: Durante el siglo XX y el XXI han surgido muchas formas de hacer música dirigidas a una sociedad que cada vez escucha más la radio, ve más la televisión, navega más por Internet o compra los últimos éxitos de las estrellas de la canción. Estilos como el pop, el rock o la música electrónica de baile entrarían en este grupo. También, a otro nivel, musicalmente más complejo, se podrían incluir el jazz y sus distintas ramas.

LA MÚSICA Y LA SOCIEDAD
La música ha desempeñado un papel fundamental en la historia, desde que el hombre es hombre.
Se utiliza para tantas cosas que es casi imposible pensar en todas ellas: en celebraciones, ceremonias religiosas, ritos y danzas para pedir lluvia o buenas cosechas...; como método para relajarse; como forma de diversión a través del baile o escuchándola en un auditorio; como ayuda para enamorar a alguien; para tocar con amigos... Y así hasta el infinito.
Es un arte con el que nos encontramos a diario, desde que nos despertamos hasta que nos acostamos.
Sin la música, el mundo sería muy diferente.

LAS NOTAS MUSICALES
La música se crea a partir de la combinación de distintos sonidos, que pueden ser más graves o más agudos. Para poder representar estos sonidos existen las notas musicales.

¿QUÉ SON LAS NOTAS MUSICALES?
Las notas son símbolos y palabras que representan todos los sonidos de los que se compone la música. Puede resultar algo complicado de entender en principio, pero es un sistema bastante claro para interpretar, leer y escribir piezas musicales.
Las notas musicales representan la altura de los sonidos, es decir, si son más graves o más agudos. A cada sonido le corresponde una palabra.

¿CÓMO SE ESCRIBEN LAS NOTAS MUSICALES?
Las notas están directamente relacionadas con el pentagrama, que es el conjunto de las cinco líneas horizontales en donde se escribe la música. Igual que hay cuadernos cuadriculados o con hojas en blanco para anotar o dibujar, existen cuadernos con papel pautado, que es como se llaman los folios que tienen pentagramas para escribir música.
La altura de las notas se representa verticalmente en el pentagrama. Dependiendo de la línea o del espacio en donde se coloque cada uno de los símbolos, éste sonará más agudo o más grave. Cuanto más arriba se escriba la nota, más aguda sonará, y viceversa.
Existen siete notas musicales. Sus nombres, de más grave a más aguda, son los siguientes: do, re, mi, fa, sol, la, si
Después del si se coloca otra vez el do, y vuelta a empezar...
A cada grupo de siete notas seguidas, como estas, se le llama escala; la distancia que hay entre dos notas se conoce como intervalo.

LA DURACIÓN DE LAS NOTAS
También hay símbolos que representan la duración de las notas que nos encontramos escritas en los pentagramas. Estos símbolos se llaman figuras, y se representan con un palito que sale de cada nota. Dependiendo de su forma, la nota sobre la que están durará más o menos.
De mayor a menor duración, las figuras que podemos encontrar son:
Redondas (no tienen palito), blancas, negras, corcheas, semicorcheas, fusas y semifusas.
Cada una de ellas dura, exactamente, la mitad que la anterior (por ejemplo, una corchea dura la mitad de una negra, y dos negras duran lo mismo que una blanca).
También existen símbolos para representar los silencios que tiene la música. Por ejemplo, si queremos que en un determinado lugar no suene una blanca, no es suficiente con no escribir nada, sino que hay que poner el símbolo que representa el silencio de blanca, y que tiene la misma duración que esta.

EN RESUMEN…
Cuando nos encontramos ante una partitura, es decir, ante el texto de una composición musical, podemos interpretar la música que está escrita en ella fijándonos en dos cosas: dónde están colocadas las notas, para ver cuáles son, y de qué símbolo van acompañadas, para ver si duran más o menos.
Si vemos que hay redondas o blancas situadas en las líneas y espacios de más abajo del pentagrama, sabremos que esa música es lenta y que suena grave.
Por el contrario, si hay muchas semicorcheas o fusas en las líneas o espacios de arriba, podremos intuir que lo que va a sonar es rápido y agudo.
Por supuesto, la música no siempre es lenta y grave o rápida y aguda. Son precisamente las infinitas combinaciones de todos estos elementos las que le dan a la música su magia universal.

LA MELODÍA
La melodía es, junto con el ritmo y la armonía, un elemento fundamental de la música. De hecho, es lo primero que solemos recordar de cualquier pieza musical que escuchamos.

¿QUÉ ES UNA MELODÍA?
Para comenzar, se debe tener claro que las notas musicales representan las distintas alturas o tonos del sonido. La famosa escala de las notas musicales es: do, re, mi, fa, sol, la, si
Una melodía está siempre formada por estas notas, pero ordenadas de diferentes formas. A la distancia que hay entre las distintas notas se le llama intervalo (de do a re, o de mi a la, por ejemplo). Dependiendo de cómo se ordenen estas notas y de los intervalos que se formen entre ellas, la melodía tendrá un carácter u otro.

LA ARMONÍA Y EL RITMO
La armonía estudia el comportamiento de la música cuando suenan varias notas a la vez, y el ritmo se centra en la duración de esas notas.
Aunque una melodía se puede entonar sin ningún acompañamiento armónico (por ejemplo, cuando silbamos), sí tiene que tener un ritmo determinado. Una melodía sin ritmo (en la que todas las notas durasen lo mismo) se convertiría en una serie de sonidos aburridos y sin interés.
Podemos probar a entonar el famoso villancico Noche de Paz tal y como lo conocemos, y después cantar las mismas notas, pero todas seguidas, sin hacer más largas unas que otras. ¿A que parece otra canción? Puede decirse que no tiene ningún sentido musical.

CÓMO IDENTIFICAR FÁCILMENTE UNA MELODÍA
Al escuchar a un cantante entonar una canción con su grupo, a pesar de que hay una batería que se encarga del ritmo y una serie de músicos que se ocupan de tocar la armonía, lo que le llega directamente al oyente (y lo que seguramente tarareará en la ducha o mientras pasea por el parque) será la melodía que interpreta el cantante (o, en un momento dado, alguno de los instrumentos).

LAS CANCIONES
Las canciones son piezas de música que nos acompañan prácticamente desde que comenzamos a hablar. De hecho, es muy probable que muchos de nosotros aprendiéramos a hablar cantando. Es la forma musical más extendida, y todos los días escuchamos unas cuantas en la televisión, en la radio, en un disco o en la voz de alguien que tararea por la calle.

¿QUÉ ES UNA CANCIÓN?
Una canción es un texto, normalmente en forma de poema, al que se le ha añadido música. Esta música suele reflejar el carácter y las emociones que transmiten las palabras, de forma que la música que se relaciona con una canción de amor suele ser bastante diferente a la que acompaña una poesía sobre la guerra, por ejemplo.
Las canciones pueden ser sencillas melodías cantadas en solitario o ir acompañadas por uno o varios instrumentos. Todo depende del tipo de canción, de la época en la que se compuso o de la finalidad para la que se escribió.

LAS CANCIONES FOLCLÓRICAS
Son aquellas canciones que surgen de la cultura popular, y se transmiten oralmente de generación en generación. Muchas veces no se conoce quién compuso la música o quién escribió su letra original; existen muchísimos ejemplos, como la mayoría de los villancicos que cantamos en Navidad.
Normalmente estas canciones no tienen un ritmo y una melodía muy precisos, de forma que pueden ser cantadas de muy distintas formas. En ocasiones se las acompaña con instrumentos sencillos como la zambomba, una botella de anís o algún tipo de tambor. Suelen ser canciones características de su país, región, provincia o incluso pueblo. De ahí la gran riqueza cultural que representa la canción folclórica.

LA CANCIÓN OCCIDENTAL EN LA ANTIGÜEDAD
Durante la edad media, especialmente entre los siglos XI y XIII, fueron los trovadores y los juglares quienes se encargaron de componer y transmitir canciones profanas, es decir, no religiosas. Eran melodías muy sencillas que solían tener un acompañamiento instrumental elemental. Solían tratar sobre el amor, las batallas o la naturaleza.
Más adelante, durante el renacimiento, las canciones fueron siendo cada vez más complejas, y se comenzaron a componer canciones polifónicas (a más de una voz) con acompañamientos más elaborados. Un instrumento muy característico de esta época fue el laúd, una especie de guitarra. Las canciones más antiguas compuestas para este instrumento se escribieron en España a mediados del siglo XVI.

LAS CANCIONES DE LOS GRANDES COMPOSITORES
A finales del siglo XVI la ópera comenzó a ser una rama musical muy importante, lo que cambió la manera de componer las canciones, ya que ahora se encontraban dentro de las propias óperas en forma de recitativos y arias. De este modo, la canción artística evolucionó hacia piezas mucho más elaboradas y complejas.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII y todo el XIX, la forma más importante de canción fue el lied alemán (en alemán, lied significa canción). Solían basarse en textos de grandes poetas, y a menudo estaban acompañados por el piano. Ludwig van Beethoven, Robert Schumann y, más tarde Johannes Brahms, compusieron muchas de estas canciones, pero la figura más importante fue el compositor austriaco Franz Schubert, que compuso alrededor de 600, muchas de ellas basadas en escritos del poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe. Los lieder de Schubert se han convertido en obras maestras de la historia de la música occidental.
También a lo largo del siglo XX, y hasta nuestros días, grandes compositores como Claude Debussy o Arnold Schönberg escribieron importantes canciones.

LA CANCIÓN MODERNA
Durante el siglo XX y el XXI la manera de componer canciones ha seguido evolucionando. Y es que no podemos olvidar estilos tan importantes como el jazz, el rock o el pop. La canción se ha convertido durante las últimas décadas en la forma musical que más directamente llega al público, y es la base sobre la que componen prácticamente todos los músicos y grupos que escuchamos a diario en discos, radio y televisión.

LOS INSTRUMENTOS MUSICALES
La música no podría existir sin instrumentos. Aunque la voz es un instrumento natural que todos tenemos, la música jamás podría haber evolucionado tanto a lo largo de los siglos de no haber sido por todos los demás instrumentos musicales que la humanidad ha ido inventando.

¿QUÉ ES UN INSTRUMENTO MUSICAL?
Un instrumento musical es un utensilio con el que se puede interpretar música. Los hay de muy diversos tipos, desde los sencillos y pequeños hasta los grandes y elaborados.
Los instrumentos se ordenan en varias categorías, dependiendo de cómo están fabricados y de cómo producen su sonido:
· Instrumentos de cuerda
· Instrumentos de viento
· Instrumentos de percusión
Como ya veremos, también existen instrumentos que son difíciles de enmarcar en alguno de estos grupos, como los modernos instrumentos electrónicos o los llamados instrumentos automáticos.

INSTRUMENTOS DE CUERDA
Son aquellos en los que el sonido se produce gracias a la vibración de una cuerda. Se dividen en varios tipos:
1. Instrumentos de cuerda frotada
El sonido surge cuando se frotan las cuerdas con un arco, que es una vara de madera que tiene, de lado a lado, un conjunto de crines de caballo. Son estas crines las que rozan las cuerdas para que el instrumento suene.
Los más representativos son el violín, la viola, el violonchelo y el contrabajo; todos ellos tienen cuatro cuerdas. El violín es el más pequeño y el más agudo; le sigue la viola, que es algo más grande y un poco más grave; el siguiente es el violonchelo, y el más grave y grande de todos es el contrabajo.
Los instrumentos de cuerda frotada son los más numerosos en las orquestas.
2. Instrumentos de cuerda pulsada
En este caso, el sonido se produce cuando se pellizca o se pulsa la cuerda con los dedos o con un plectro, también llamado púa, que es una pequeña pieza plana.
Los instrumentos más conocidos de este tipo son el arpa y la guitarra, tanto la clásica como la eléctrica o la acústica. No obstante, hay muchos instrumentos de esta categoría que son tradicionales de muy distintos países del mundo; por ejemplo, el laúd o la balalaica.
Dentro de este tipo, también se puede hablar del clavicémbalo, antecesor del piano actual, en el que las cuerdas sonaban gracias a un mecanismo que las pellizcaba.
3. Instrumentos de cuerda percutida
La principal figura de este tipo es el piano. En este caso, las cuerdas son golpeadas por unos macillos que están unidos a las teclas a través de un complicado mecanismo.

INSTRUMENTOS DE VIENTO
El sonido se produce por la vibración del aire que entra dentro del instrumento cuando el intérprete sopla. Al igual que sucede con los instrumentos de cuerda, también se dividen en distintas categorías:
1. Instrumentos de viento-madera
Se denominan así porque están construidos o en su origen se construyeron con madera. Las dimensiones del instrumento, el espacio que ocupa el aire en su interior y el tipo de boquilla (la parte del instrumento por donde sopla el intérprete) son los elementos que determinan su sonido.
Los instrumentos de viento-madera que podemos encontrar, normalmente, en una orquesta son la flauta, el clarinete, el oboe y el fagot.
También el saxofón entra dentro de esta categoría, ya que, aunque está fabricado con metal, la boquilla es muy parecida a la del clarinete.
2. Instrumentos de viento-metal
Son los instrumentos de viento que están construidos con metal. El intérprete, mientras sopla por una embocadura para introducir aire, debe hacer vibrar a la vez los labios.
Asimismo, el espacio que ocupa el aire en el interior del instrumento se puede modificar con unos mecanismos llamados pistones, o, en el caso del trombón, con una vara metálica alargada. Con esto se consiguen las distintas notas musicales.
Los instrumentos orquestales de este tipo son la trompa, la trompeta, el trombón y la tuba.

INSTRUMENTOS DE PERCUSIÓN
Se trata de instrumentos en los que el sonido se produce al golpearlos o agitarlos. Son los más antiguos que se conocen, y hay multitud de tipos diferentes por todo el mundo.
Al igual que sucede con la categoría anterior, también se dividen en dos ramas:
1. Instrumentos de percusión de altura determinada
Esto quiere decir que con ellos se pueden interpretar notas musicales exactas, como sucede con todos los instrumentos que se han citado con anterioridad.
Los más importantes dentro de la orquesta son los timbales, que desde el siglo XVII han desempeñado un papel muy importante en la música clásica. Son instrumentos muy grandes, que se componen de una estructura metálica con un parche de piel o de plástico en la parte superior.
Otros instrumentos de este grupo son el xilófono, el gong, los crótalos, la marimba o la celesta. Este último se toca con un teclado parecido al de un piano. El gong proviene de Asia, y es un enorme disco metálico que se cuelga de unas cuerdas y se golpea con un mazo. El xilófono y la marimba se componen de una serie de láminas de madera de distinta longitud que, al golpearlas, producen las diferentes notas musicales.
2. Instrumentos de percusión de altura indeterminada
Con ellos no se pueden interpretar notas musicales. Lo importante, en este caso, es el tipo de sonido particular que emite cada instrumento.
Algunos ejemplos son la pandereta, los bongós, el bombo, la caja y el tambor. Todos ellos tienen una membrana que se golpea para producir el sonido. También lo son las castañuelas, las maracas o el triángulo. Aunque muchos de ellos son utilizados para acompañar la música popular de distintos países, también se emplean con frecuencia en las orquestas.
La batería es un instrumento muy importante dentro de este grupo. Durante los siglos XX y XXI ha formado parte de casi todos los grupos musicales de rock, jazz, pop y otras corrientes modernas. En realidad, se trata de varios instrumentos en uno solo, ya que se compone de una caja, platillos, unos timbales y uno o dos bombos. A veces, incluso, se añaden más.

OTROS INSTRUMENTOS
Existen instrumentos que son difíciles de incluir en alguna de estas tres categorías. Uno de ellos es el órgano. Se trata de un instrumento con varios teclados para las manos y uno para los pies. Tiene una serie de tubos de distintas longitudes y grosores que producen las notas cuando, al pulsar las teclas, entra aire dentro de ellos. Los órganos se suelen ver en las iglesias.
También existen los llamados instrumentos automáticos, que no necesitan la acción directa de un intérprete para que suenen. Es el caso de las cajas de música o el organillo, aunque, en el caso de este último, sí es necesario el movimiento continuo de una manivela.
Otros instrumentos muy importantes desde la segunda mitad del siglo XX han sido los electrónicos. Los sintetizadores han cambiado la forma de hacer música, ya que pueden reproducir cualquier sonido imaginable a través de la tecnología. La música electrónica es, hoy en día, una rama importantísima de la cultura musical.

INSTRUMENTOS DEL MUNDO
Hemos hablado, sobre todo, de instrumentos musicales que se encuentran en las orquestas o con los que se suele tocar música clásica; pero no hay que olvidar que por todo el mundo, en cada país, se pueden encontrar muchísimos tipos de instrumentos que son característicos de cada lugar y que representan sus costumbres musicales.
No obstante, seguro que todos ellos, por raros que puedan ser, pertenecen a uno de los grupos anteriormente citados.

EL FOLCLORE
El término folclore se refiere a las costumbres y raíces culturales de los distintos lugares del mundo. Por eso, cuando se habla de la música característica de un país, se piensa en su música folclórica.

¿QUÉ ES LA MÚSICA FOLCLÓRICA?
La música folclórica se compone de aquellas piezas musicales que se transmiten oralmente de generación en generación. Esta es la razón por la que los compositores de estas obras suelen ser anónimos. Actualmente puede encontrarse música folclórica escrita en libros de texto y en partituras, por lo que entenderla y aprenderla es más fácil.
Esta música es interpretada, con frecuencia, por personas que no son profesionales ni grandes entendidos en música, y, normalmente, está inspirada en acontecimientos concretos, como la Navidad, el Año Nuevo, festividades de distintas ciudades, celebraciones diversas o, incluso, grandes batallas históricas.
El folclore musical pertenece a todas y cada una de las culturas y sociedades del mundo. Dependiendo de sus costumbres, cada lugar tiene una forma determinada de expresarse musicalmente: la música popular de algunas regiones africanas, por ejemplo, no tiene nada que ver con la que se puede encontrar en las montañas del Himalaya.

LAS CANCIONES FOLCLÓRICAS
La música folclórica suele expresarse a través de canciones. Como el folclore se aprende y se transmite de oído, con el tiempo, estas canciones suelen variar en el ritmo y, muchas veces, en la entonación. Por ello, este tipo de música está evolucionando siempre.
A menudo, las canciones folclóricas se presentan acompañadas de determinados bailes típicos de la misma zona, las llamadas danzas regionales. Ejemplos conocidos son las jotas de Aragón (España), los huapangos mexicanos o el alcatraz peruano, por citar tres ejemplos.

INSTRUMENTOS MUSICALES
Hay instrumentos que están muy relacionados culturalmente con lugares concretos, como la gaita con Escocia, la guitarra con Andalucía o las flautas de Pan con Perú.
Aunque la música folclórica se interpreta con todo tipo de instrumentos, abundan los de construcción más sencilla y aquellos que no requieren una preparación profesional.
No obstante, hay otros muchos instrumentos, como el acordeón, el banjo, la misma gaita o numerosos instrumentos de percusión, que necesitan intérpretes con mucha experiencia para obtener de ellos el mejor sonido posible.

EL FOLCLORE EN LA ACTUALIDAD
Durante los siglos XX y XXI, gracias a avances tecnológicos como la televisión o Internet, el folclore musical se ha dado a conocer con más facilidad por todo el planeta. Hoy en día, es fácil encontrar, por ejemplo, una grabación de música de flautas del Nepal o de ritmos de tribus australianas.
Como consecuencia de todo ello, los folclores de distintas culturas se han podido fusionar, dando lugar a mezclas musicales muy interesantes. Un ejemplo es la unión de ritmos africanos con el flamenco.

EL FLAMENCO
Si pensamos en un arte característico de España que mezcle a la vez el canto, el baile y la música instrumental, no hay duda: se trata del flamenco. Es la más universal de todas las manifestaciones artísticas españolas.

¿CÓMO Y DÓNDE NACIÓ EL FLAMENCO?
El origen del flamenco se encuentra en las comunidades de cristianos, judíos, árabes y gitanos que convivieron en Andalucía durante varios siglos a lo largo de la edad media. A ellos se sumaron, durante el siglo XVI, los esclavos negros que paraban en el puerto de Cádiz antes de dirigirse hacia las plantaciones de algodón americanas.
Esta mezcla cultural explica la gran variedad que presenta este género artístico. En él se mezclan las sugerentes melodías árabes, los cantos judíos de las sinagogas y los ritmos africanos. El flamenco se relaciona especialmente con el pueblo gitano, que es el que mejor supo combinar todos estos elementos.
Aunque el flamenco puede tener una expresión muy alegre, es común que su interpretación sea triste y desgarrada. Esto se debe a la marginalidad social en la que convivieron estas distintas comunidades.

LA EVOLUCIÓN DEL FLAMENCO
A partir del siglo XVIII, el flamenco evolucionó rápidamente, y dejó de ser un conjunto de bailes y cantos marginales para convertirse en una corriente artística socialmente aceptada. Aunque esta evolución surgió también de las clases más pobres, a principios del siglo XIX ya nacieron los precursores de los tablaos flamencos (escenarios reservados para este arte), en donde las clases altas admiraban a estos artistas.
En ese momento aparecieron las figuras del bailaor y la bailaora profesionales, así como los cantaores y las cantaoras, que es como se llama a los intérpretes de este arte. Asimismo, la guitarra se convirtió en el instrumento flamenco por excelencia.

EL SIGLO XX
Durante todo el siglo XX, el flamenco fue una pieza clave en la cultura musical española, que inspiró a grandes compositores, como Manuel de Falla o Isaac Albéniz. También se exportó fuera de las fronteras españolas, especialmente durante las últimas décadas del siglo. Hoy es fácil encontrar escuelas de flamenco incluso en Japón.
Ketama, Medina Azahara, Chano Domínguez y otros grupos y músicos contemporáneos han fusionado el flamenco con tendencias musicales más modernas, como el jazz, el pop y el rock. No obstante, también se ha continuado haciendo flamenco tradicional.

ELEMENTOS ESENCIALES DEL FLAMENCO
En un principio, lo más importante fue el baile, con el característico taconeo y los espectaculares movimientos corporales de los bailaores. Más tarde, la voz fue adquiriendo también protagonismo, y lo mismo sucedió después con la guitarra. Son las tres figuras principales del arte flamenco.
El palmero, figura, asimismo, muy característica, es la persona que acompaña la música y la danza dando palmas. Normalmente, en una actuación hay varios, y suelen combinar ritmos muy complejos. El cajón, un instrumento de percusión, es también muy típico del flamenco; se trata de una caja de madera hueca que se toca con las palmas de las manos.

LOS PALOS FLAMENCOS
Así se llaman las distintas variantes, ritmos y danzas del flamenco, que provienen de lugares geográficos diferentes. El carácter triste o alegre que transmite cada palo es una de las principales marcas de identidad que los diferencia.
Palos como los fandangos, siguiriyas, soleares, bulerías, sevillanas, saetas o rumbas tienen su origen en distintas regiones y ciudades andaluzas, como Sevilla, Jerez de la Frontera o Cádiz, de donde proviene el cante jondo, que es una forma desgarrada de cantar, típicamente flamenca.

GRANDES ARTISTAS FLAMENCOS
Los intérpretes de flamenco se dividen en tres grupos:
- Cantaores: algunas de las grandes figuras del cante flamenco son y han sido Carmen Linares, la Perla de Cádiz, Terremoto de Jerez, María la Perrata, Camarón de la Isla, la Niña de los Peines, Antonio Mairena, José Mercé o la Niña Pastori.
- Bailaores: en el baile flamenco destacan Vicente Escudero, Carmen Amaya, la Maraquilla, Lola Flores, Antonio Gades, Cristina Hoyos, Joaquín Cortés, Sara Baras o Antonio Canales.
- Guitarristas: algunos guitarristas flamencos de prestigio son Paco de Lucía, Tomatito, Manolo Sanlúcar o Vicente Amigo.

EL JAZZ
El jazz está tan unido a Estados Unidos como el flamenco lo está a España o las rancheras a México. Se trata, seguramente, de la expresión cultural más característica de este país norteamericano.

¿QUÉ ES EL JAZZ?
Se trata de un estilo musical que nació a comienzos del siglo XX en Estados Unidos y que, en sus orígenes, fue un arte exclusivo de la comunidad negra.
El jazz se basa en una serie de improvisaciones sobre un patrón determinado. Esto quiere decir que los músicos de jazz no suelen seguir una partitura (como lo haría un intérprete de la música de Beethoven o de Bach), sino que desarrollan las piezas musicales sobre unas pautas melódicas, rítmicas y armónicas.
La armonía y los ritmos del jazz son muy especiales. Los músicos de jazz supieron, desde un principio, dar a sus creaciones un carácter personal que las diferenciara de otros estilos musicales.
Es un estilo que da gran libertad a los intérpretes, pero, a la vez, exige un profundo conocimiento de la música y mucha originalidad para desarrollarla.
Desde sus comienzos, el jazz ha tenido muchas ramas distintas, como el blues, que desciende directamente de los cánticos de los esclavos negros que fueron llevados a Estados Unidos, el boogie – woogie o el ragtime, entre otras.

LOS INSTRUMENTOS DEL JAZZ
Los instrumentos típicos del jazz son el piano, el contrabajo, la batería y los instrumentos de viento: especialmente el clarinete, la trompeta, el saxofón y el trombón de varas. También la guitarra, sobre todo la eléctrica y la acústica, ha desempeñado un papel importante, y con el paso del tiempo, otros instrumentos se han unido a este estilo, como el violín o algunos instrumentos electrónicos.
La voz es otro elemento importantísimo del jazz, de forma que los cantantes han sido algunas de las grandes figuras históricas de este arte. Solo hay que pensar en Ella Fitzgerald, Billie Holliday o el cantante, pero también gran trompetista, Louis Armstrong.
Las big bands son las orquestas de jazz. Se desarrollaron durante todo el siglo XX, y solían contar con una estrella, ya fuera cantante o instrumentista, que daba nombre a la banda. Estaban compuestas por los instrumentos mencionados antes, pero en gran número.

ORÍGENES DEL JAZZ
Esta música surgió a comienzos del siglo XX del folclore de la comunidad afro americana, es decir, de los descendientes de esclavos africanos que llegaron a Estados Unidos durante los tres siglos anteriores. Este origen explica sus ritmos complejos, su carácter de improvisación y, en muchos casos, su expresión melancólica en las piezas más lentas.
También tomó elementos de la música europea, sobre todo en lo que se refiere a la ordenación musical y a la armonía, y de diversos estilos característicos de distintas partes de Estados Unidos.
Las diversas tendencias del jazz se bautizaron con los nombres de las ciudades de donde provenían. Así surgió el jazz de Nueva Orleáns, el de Chicago o el de Nueva York.
En un comienzo, esta música solo se interpretaba en pequeños bares y clubes donde acudían exclusivamente clientes de la comunidad negra. Con el tiempo, nacieron los grandes clubes de jazz estadounidenses, como el Blue Note o el Cotton Club de Nueva York, que abrieron sus puertas en la época de los gánsters.

EVOLUCIÓN DEL JAZZ
El jazz que se podía escuchar durante la década de 1920 es muy distinto del que surgió tras la II Guerra Mundial o del que se interpreta hoy en día.
El nuevo estilo musical influyó también en la música clásica, y compositores como George Gershwin lo llevaron a las grandes salas de concierto. Paralelamente, algunos autores europeos, como Ígor Stravinski o Béla Bartók, incluyeron en sus obras elementos del jazz.
En los últimos tiempos, se ha mezclado con otros estilos musicales, dando lugar a géneros como el jazz-fusión, el acid jazz o el jazz latino. No obstante, todavía hay intérpretes que prefieren seguir tocando el jazz tradicional de siempre.

GRANDES MÚSICOS DE JAZZ
A lo largo de los siglos XX y XXI, han surgido grandes intérpretes de jazz en cada una de sus variantes y épocas.
Entre los grandes cantantes de este estilo podemos destacar a Bessie Smith, Louis Armstrong, Billie Holliday, Ella Fitzgerald o Betty Carter.
Grandes pianistas de jazz han sido (o son) Earl Fatha Hines, Art Tatum, Duke Ellington, Count Basie, Thelonious Monk, Herbie Hancock, Chick Corea, Keith Jarrett o el español Tete Montoliú.
Entre los numerosos saxofonistas geniales que ha dado el jazz, podemos citar ahora a Coleman Hawkins, Lester Young, Charlie Parker, Sonny Rollins, John Coltrane, Ornette Coleman, Joe Henderson o Branford Marsalis.
Trompetistas memorables fueron Louis Armstrong, Dizzy Gillespie o Miles Davis, y lo es hoy Wynton Marsalis, mientras que en la nómina de grandes intérpretes debe incluirse también, por ejemplo, al clarinetista Benny Goodman o al percusionista Tito Puente.

EL ROCK
La música rock es una de las corrientes artísticas que más ha influido en nuestra sociedad desde mediados del siglo XX. Este estilo musical ha representado el pensamiento y el estilo de vida de los jóvenes de varias generaciones y ha ido evolucionando al mismo ritmo que cambiaba la sociedad.

¿QUÉ ES EL ROCK?
Se trata de un término musical que engloba a muchísimos estilos diferentes. Una característica general del rock es su sonido, rítmico y potente. El nacimiento de la guitarra eléctrica, con su poderoso sonido, fue clave para el surgimiento de este estilo musical.
Normalmente, la formación de un grupo de rock consta de un cantante, una o dos guitarras eléctricas, un bajo eléctrico, una batería y, en ocasiones, un teclado sintetizador.
El nacimiento del rock se relacionó con un pensamiento de rebeldía en el que, poco a poco, se vieron reflejados millones de jóvenes de todo el mundo.

LOS COMIENZOS DEL ROCK
El rock nació en Estados Unidos, directamente de la música popular de la comunidad negra.
Durante la década de 1950, Elvis Presley fue la primera gran estrella del llamado rock and roll, que se caracterizó por ritmos bailables y enérgicos. La forma de bailar y cantar de Elvis era totalmente nueva y revolucionaria.
La fama del llamado ‘Rey del Rock’ coincidió con el poder que comenzaban a tener las casas discográficas y la televisión, medios perfectos para la difusión de las estrellas del rock. El fenómeno de los fans también había nacido.
Junto con Elvis Presley surgieron otras importantes figuras de este primer rock and roll, como Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Roy Orbison, Buddy Holly o Ritchie Valens.

LOS AÑOS SESENTA
Los grupos de rock británicos The Beatles y The Rolling Stones fueron los más importantes de la década de 1960. Mientras los primeros realizaron una mezcla de pop y rock, y en sus discos incluían canciones de muy variados estilos, The Rolling Stones prefirieron una música con un sonido más poderoso. Mientras The Beatles se separaron en 1971, los segundos han llegado hasta el siglo XXI, con nuevos discos y conciertos.
Durante la década de 1960, surgió el movimiento hippie, en el que la música rock tuvo mucho que ver. A través de este estilo musical, los hippies manifestaron sus ideales de paz y amor a la naturaleza.
El rock de esta época destacó por la búsqueda de nuevas fuentes de inspiración. Se comenzaron a utilizar instrumentos electrónicos, como sintetizadores, y las canciones eran cada vez más largas, sobre todo, en los conciertos en directo.
Del rock de esta década destacaron artistas como el guitarrista Jimi Hendrix, los cantantes Bob Dylan, Joe Cocker, Janis Joplin o Joan Baez y los grupos Creedence Clearwater Revival, The Who, Grateful Dead o The Doors.
El festival de Woodstock de 1969, celebrado en una pequeña localidad de Estados Unidos, fue la gran fiesta del rock de la época. Casi todos los grandes artistas del momento se reunieron para cantar ante más de 400.000 personas.

LOS AÑOS SETENTA
Durante la década de 1970 surgieron muchas tendencias diferentes.
El rock de sonido más potente triunfó con grupos como Led Zeppelin o Black Sabbath, pioneros de las ramas más duras del rock que nacerían más adelante, como el heavy metal, el thrash metal o el grunge. Todos ellos se basan en un sonido muy poderoso de guitarras eléctricas y ritmos muy rápidos. AC/DC y Scorpions continuaron por ese camino.
Por otro lado, surgió el punk rock, un tipo de música con el que se expresó la tribu urbana de los punks. Este movimiento surgió en Gran Bretaña y se caracterizó por ir en contra de todo lo establecido por la sociedad. Su música era muy agresiva y potente, y sus máximas figuras fueron The Sex Pistols, The Ramones y The Clash.
Grupos y artistas como David Bowie, Pink Floyd, Genesis, Queen, The Police o The Cure también nacieron durante estos años, con un estilo más contenido que los anteriores, aunque sin renunciar, en ciertos momentos, a las grandes sonoridades.

LOS AÑOS OCHENTA
Desde entonces hasta la actualidad, el rock ha ido adoptando cada vez más formas y estilos. Algunos de los grupos más importantes de las dos últimas décadas del siglo XX han sido U2, R.E.M., Dire Straits, Red Hot Chili Peppers o INXS.
A comienzos de la década de 1980, nació el videoclip, en el que las canciones se presentaban acompañadas por imágenes, y los grupos musicales comenzaron a grabar sus mejores temas para que se pudieran escuchar y, a la vez, ver por la televisión.
También surgieron nuevos grupos que conocieron el éxito en las corrientes más duras, como el heavy metal o el thrash. Algunos ejemplos destacados son Iron Maiden, Guns n’ Roses, Metallica o Manowar.

A PARTIR DE 1990
A comienzos de la década de 1990, nació, en la ciudad estadounidense de Seattle, el grunge, corriente del rock basada en ritmos más pausados que el heavy metal o el punk, pero con un sonido muy potente y una predilección clara por el sonido rítmico de las guitarras. Los grupos de grunge más famosos fueron Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden.
Durante los últimos tiempos, el llamado rock alternativo o independiente ha servido para clasificar a multitud de grupos de muy diferentes estilos que han optado por dirigir su música a pequeñas audiencias, huyendo de los grandes estadios de fútbol. Quizá el primero y más importante de todos ellos fuera la banda The Pixies, nacida en Boston en 1988.

EL ROCK EN ESPAÑOL
Desde la década de 1960 hasta la actualidad, la música rock cantada en español ha tenido también bastante calidad. Una prueba de ello son artistas y grupos españoles como Miguel Ríos, Tequila, Luz Casal, Leño, Barón Rojo, Siniestro Total, Barricada o Dover. Igualmente, varios países latinoamericanos han dado magníficos grupos de rock en las últimas décadas; valgan como ejemplos Soda Stereo, Charly García o Los Fabulosos Cadillacs, en Argentina; El Tri, Maná y Café Tacaba, en México, o Los Prisioneros, en Chile.
Durante los últimos años también han surgido nuevos grupos con sonidos innovadores e influencias diversas, como Estopa, en España, o Molotov, en México.

LA MÚSICA POP
Si existe una corriente que, junto con el rock, ha dominado la escena de la música moderna durante las últimas décadas, esta ha sido la música pop. Se trata de un estilo dirigido al gran público; de hecho, su nombre proviene de la abreviación del término ‘popular’.

¿QUÉ ES EL POP?
El pop es un tipo de música sencilla, directa y con melodías y ritmos pegadizos.
Con frecuencia, los llamados grupos pop son conjuntos formados por un cantante, uno o dos guitarristas, un bajo eléctrico, un batería y, en muchos casos, un teclista que se ocupa del sintetizador.

LOS ORÍGENES
La música pop nació a partir de la segunda mitad del siglo XX, gracias a la evolución de la industria discográfica. Surgió directamente del rock and roll, y en un comienzo tuvo sus principales figuras en Estados Unidos y en Reino Unido. Esta es la razón por la que las primeras canciones pop siempre fueron en inglés.
Durante esta época, las listas de ventas de discos comenzaron a tener una gran influencia económica. Además, surgió la cultura del ‘single’, es decir, una canción que, con la suficiente publicidad en la radio o en la televisión, conseguía llegar a una gran masa de compradores.

THE BEATLES
En la década de 1960 surgieron artistas pop muy importantes. El grupo británico The Beatles, que mezclaba el pop con el rock, tuvo una enorme repercusión en todo el mundo. Compusieron algunos de los temas más célebres de la música moderna, como, por ejemplo, “Yesterday”, “Help!”, “Yellow Submarine” o “Let it be”. En esta época destacó también la formación estadounidense The Beach Boys, cuya música estaba muy relacionada con el mundo del surf californiano.

LA DÉCADA DE 1970: LOS HIPPIES
Durante la década de 1970, en pleno movimiento hippie, e influido por la guerra de Vietnam, el pop recogió temas como el amor, la naturaleza y la paz. En esta época destacó el dúo estadounidense Simon and Garfunkel.
Con el tiempo, las canciones llegaron a considerarse más o menos importantes dependiendo de cuántas semanas estuvieran en los primeros puestos de las listas de ventas.

… Y LLEGÓ 1980
En la década de 1980 comenzó la época dorada del pop, y surgieron multitud de artistas creados por las compañías de discos para llegar a los adolescentes que bailaban en las discotecas. Algunos de ellos no grababan más de un disco, pero sus canciones, muy rítmicas y pegadizas, se convertían en superventas.
Rick Astley, Jason Donovan o Terence Trent D’Arby son algunos de los cantantes que triunfaron durante esta época. También surgieron grupos de cantantes y bailarines enfocados directamente a los quinceañeros, como los New Kids on the Block o los Take That.
No obstante, en esa época nacieron artistas que con el tiempo se consagraron, como Michael Jackson o Madonna; esta última, además, se ha adentrado, posteriormente, en otros terrenos, como la música electrónica. Por otro lado, surgió en Reino Unido, cuna del pop, una corriente específica llamada ‘brit pop’, que dio luz a grupos que prestaban una mayor atención a las letras, y cuya música adquiría mayor complejidad. El primero y más influyente de ellos había sido The Smiths. Otras bandas destacadas fueron New Order, Oasis o Blur.

EL CAMBIO DE SIGLO
A partir de la década de 1990, el pop evolucionó hacia tendencias musicales muy distintas. Hoy día, la música moderna contiene influencias de tantos estilos que es difícil relacionar la música pop con grupos o artistas concretos. Aún así, la estructura de sus canciones sigue siendo la base sobre la que se compone gran parte de la música en todo el mundo. Los grupos más vanguardistas y arriesgados añaden a estas bases instrumentos nuevos (electrónicos) o antiguos (violines y arpas), como hace la cantante islandesa Björk. Otros participan de la corriente denominada rock alternativo o independiente, siendo, en ocasiones, difícil distinguir entre el pop y el rock. Un ejemplo de este estilo es la banda británica Radiohead.

EL POP EN ESPAÑOL
El pop, tanto en España como en el continente latinoamericano, ha sido el estilo musical que más grupos y cantantes ha originado en las últimas décadas. Durante las de 1970 y 1980, grupos españoles, como Radio Futura, Hombres G, Mecano, Nacha Pop o Alaska y los Pegamoides crearon canciones fundamentales para la cultura musical moderna. Argentina, México o Chile no se quedaron atrás, aunque sus grupos tuvieron más dificultades para conseguir el éxito en Europa. Bandas importantes fueron, por ejemplo, Los Enanitos Verdes (Argentina) y Flans, Timbiriche o Christian Castro (México).
Durante la década siguiente y a comienzos del siglo XXI, han surgido en España importantes formaciones, como Presuntos Implicados, La Oreja de Van Gogh o el vocalista Alejandro Sanz.
También en el continente americano han seguido apareciendo exitosos grupos y artistas latinoamericanos de pop, que han tenido mayor facilidad para conseguir éxito mundial. Buena muestra de este nuevo pop latino son los mexicanos Maná, los chilenos La Ley o la cantante colombiana Shakira. Otros ejemplos son los argentinos Babasónicos, las mexicanas Julieta Venegas y Paulina Rubio o el colombiano Juanes.

LA MÚSICA ELECTRÓNICA
¿Sabías que hay música que se puede interpretar solo con pulsar un botón? Es difícil de creer, pero cierto... La música electrónica es toda la que se hace utilizando tecnología electrónica.

INICIOS DE LA MÚSICA ELECTRÓNICA
Aunque la idea de hacer música solo con elementos electrónicos ya había interesado a algunos compositores, como el ruso Alexandr Skriabin, a comienzos del siglo XX, no fue hasta la II Guerra Mundial cuando este tipo de música se comenzó a componer realmente.
Entre 1940 y 1960, se crearon los primeros estudios especializados en música electrónica. Compositores como el francés Pierre Schaeffer, el italiano Luciano Berio o los alemanes Werner Meyer – Eppler y Karlheinz Stockhausen fueron pioneros en la invención de los primeros instrumentos electrónicos, así como en la composición de las primeras obras musicales de este estilo.

LOS ORDENADORES
Por su parte, en Estados Unidos, el compositor Milton Babbitt comenzó a usar un enorme ordenador para hacer música, algo que en poco tiempo sería muy común también en Europa.
Durante las décadas de 1960 y 1970, expertos informáticos hicieron programas para componer música con los ordenadores. Dichos programas se entregaban gratuitamente a los compositores que querían utilizarlos. A partir de este momento, los ordenadores serían, junto con los sintetizadores, los protagonistas principales de este estilo musical.
El avance informático ha sido tal en los últimos lustros que hoy día cualquiera puede hacer en su casa, con un ordenador, música electrónica similar a la que hace unos años solo podían hacer los profesionales en enormes y complejos estudios de grabación, llenos de máquinas diversas.
Bien entrada la segunda mitad del siglo XX, comenzaron también a surgir nuevas ramas de música electrónica orientadas a otro tipo de público, como la música de baile, o pensadas para su utilización en grupos de rock o pop.

INSTRUMENTOS DE MÚSICA ELECTRÓNICA
Algunos de los instrumentos electrónicos iniciales, en la primera mitad del siglo XX, estaban basados en cintas magnetofónicas, como las de vídeo VHS, en las que se grababan sonidos y se podían cortar y pegar de distintas formas.
A partir de 1940, se popularizó la guitarra eléctrica, precursora de otros instrumentos electrónicos modernos, como el bajo eléctrico.
Pero, seguramente, los instrumentos electrónicos más importantes, junto con los ordenadores, han sido los sintetizadores. Se desarrollaron a partir de la década de 1960, y son instrumentos capaces de ‘construir’ cualquier sonido imaginable. El más famoso fue el Moog, que se usaba con uno o varios teclados, aunque en poco tiempo nacieron otros parecidos, que cada vez tenían más posibilidades expresivas. Fueron muy utilizados por grandes grupos de rock de la época, como Pink Floyd, The Doors o Led Zeppelin, y se han seguido usando durante las décadas posteriores hasta la actualidad.

EL MIDI Y LOS SAMPLERS
El MIDI fue un lenguaje digital que se creó para que todos los instrumentos electrónicos que se iban inventando pudieran entenderse y conectarse entre sí. Fue una de las mayores revoluciones de la música electrónica, y aún hoy sigue siendo un elemento fundamental de esta.
Los samplers son máquinas digitales que permiten captar fielmente cualquier clase de sonido, grabarlo en la memoria interna de un sintetizador y reproducirlo electrónicamente. Han sido también instrumentos fundamentales para este tipo de música, y son utilizados, de una manera u otra, por infinidad de músicos y bandas pertenecientes a otros estilos.
Pero el ordenador sigue siendo, hoy día, el instrumento electrónico más potente, ya que en su interior se pueden tener cientos de sintetizadores y samplers diferentes e infinidad de programas para jugar con el sonido y componer.

MÚSICA ELECTRÓNICA PARA BAILAR
La música electrónica se ha convertido, desde la década de 1970 hasta la actualidad, en la base de todas las canciones de baile que se escuchan en las discotecas. Desde entonces ha surgido la figura del disc-jockey, que es el encargado de programar y ‘pinchar’ la música que se va a poner en las salas de baile.
La música house, el rap, la música disco, el trance, el tecno, el chill out o el bakalao son algunos de los estilos que han utilizado y utilizan sintetizadores, samplers y ordenadores para su creación. Todos nacieron en la segunda mitad del siglo XX.

LA MÚSICA EN EL PERIODO BARROCO
Aunque la palabra ‘barroco’ se utilizó, en un principio, como término peyorativo, este periodo artístico y musical acabó siendo uno de los más revolucionarios de la historia en Europa. Se desarrolló, aproximadamente, entre 1600 y 1750. En este tiempo trabajó y vivió Johann Sebastian Bach, y, además, nació la ópera.

LA ÓPERA Y OTRAS FORMAS MUSICALES NUEVAS
El arte barroco se caracterizó por ser muy recargado y, a veces, exagerado; pero con la música ocurrió, en un comienzo, todo lo contrario. Y es que, a finales del siglo XVI, surgió en Italia una nueva tendencia a simplificar las piezas musicales, buscando los sonidos de la antigua Grecia. Esto dio lugar a melodías individuales muy adornadas y acompañadas de diversos instrumentos. De esta forma, se quería huir de la polifonía (dos o más partes o voces sonando de forma simultánea) que había caracterizado el final del renacimiento.
Todo esto coincidió con el nacimiento de la ópera, que, precisamente, se compone de melodías cantadas y acompañadas instrumentalmente. Otros géneros musicales que nacieron durante esta época, y que también incluían la voz y el acompañamiento instrumental, fueron la cantata y el oratorio.
Durante todo el barroco, es decir, hasta mediados del siglo XVIII, la música instrumental evolucionó mucho, y se crearon nuevas formas musicales que dieron más libertad a los compositores. Fue una época en la que la improvisación de los intérpretes, demostrando su virtuosismo en el órgano o el clave, daba mucho prestigio. Así nacieron tipos de piezas musicales basadas en esta libertad, como el preludio, la fantasía o la toccata.
También aparecieron las suites, que eran conjuntos de danzas de la época, como el minueto o la giga, agrupados en una sola obra. Estas danzas se bailaban en las cortes palaciegas de aquel momento.

EL CONCIERTO
A partir de la segunda mitad del siglo XVII, las orquestas crecieron considerablemente, y se compusieron nuevos tipos de obras, como los conciertos para instrumentos solistas, en los que estos, ya fueran un clave, un violín o algún otro, tenían un diálogo constante con el resto de la orquesta. Esta nueva forma de hacer música, llamada ‘estilo concertante’, estaba basada en un juego de preguntas y respuestas musicales. A partir del barroco, este estilo será uno de los más utilizados por los compositores de todos los siglos.
El desarrollo de la tonalidad también fue esencial. La tonalidad es la forma en la que se relacionan los sonidos de una misma pieza musical entre sí, lo que, a su vez, le da a la obra un determinado carácter. Se trata de una serie de reglas que comenzaron a desarrollarse en el barroco; gracias a ellas, la música evolucionó en este período histórico como nunca lo había hecho antes.

LOS GRANDES COMPOSITORES
Una característica de esta época es que los compositores siempre trabajaban para una corte de aristócratas: dependían de que la nobleza les contratara para poder ganarse la vida componiendo música. Y lo mismo sucedía con los intérpretes, que se acercaban, igualmente, a las cortes y a los palacios en busca de trabajo.
Algunos grandes compositores barrocos fueron los italianos Domenico Scarlatti y Antonio Vivaldi, el inglés Henry Purcell, el francés Jean Philippe Rameau y el alemán Georg Friedrich Händel.
A finales del periodo, hubo un grupo de compositores que quisieron escribir su música de una forma más espontánea que la que se estaba haciendo en la última etapa, muy rígida e intelectual. De esta forma, el francés François Couperin compuso multitud de pequeñas piezas musicales que imitaban a los pájaros y otros elementos cotidianos. A este estilo francés se le llamó rococó, y era música muy adornada. El clavicémbalo fue el instrumento para el que se compuso más música de este tipo.
No obstante, la máxima figura de la música barroca fue el gran compositor y organista alemán Johann Sebastian Bach.

LA MÚSICA EN EL CLASICISMO
Solemos llamar clasicismo al lenguaje musical que desarrollaron, a finales del siglo XVIII, tres compositores fundamentales: Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven.

EL SIGLO DE LAS LUCES
El clasicismo se caracterizó por un equilibrio entre la forma y el contenido de la música. Las ideas de la Ilustración, con su confianza en la razón humana, llevaron a los artistas a tener en cuenta al público general, en lugar de solo pensar en un grupo selecto de expertos. Cualquier persona podía entender y disfrutar la música, por lo que aspiraban a llegar a nuevos grupos de personas que antes no escuchaba sus obras.
El término clásico se aplicó a la música de Haydn y Mozart incluso antes de que acabara el siglo XVIII. Poco después de la muerte de Mozart, en 1791, su primer biógrafo observó que sus obras podían escucharse una y otra vez sin que llegaran a cansar: se acercaban a la perfección. Se reconocía ya que las obras del genio austriaco serían objeto de un estudio continuado, al igual que las obras maestras del arte clásico griego y romano.

VIENA, CENTRO MUSICAL EUROPEO
Si bien los compositores de la época querían llegar al mayor público posible, superando las fronteras entre países, los músicos más importantes del momento estuvieron asociados a la ciudad de Viena. Haydn nació en un pueblo cercano, y tanto Mozart como Beethoven murieron en la capital austriaca. Además de ellos, todos los grandes músicos italianos, españoles o alemanes pasaron por Viena para estudiar y empaparse del ambiente musical de la ciudad.
A pesar de ello, persistieron algunas diferencias musicales entre los diversos países europeos. En Alemania evolucionaron mucho algunos de los géneros musicales más importantes, como la sinfonía, el concierto o la sonata. En Italia se le dio más importancia a la ópera, y en especial, a la obertura, que es el fragmento orquestal que sirve de introducción. Algunas oberturas se hicieron tan famosas que se tocaban en conciertos sin luego representar la ópera; estas piezas presentaban ya las características de las grandes sinfonías, que empezaron a tomar forma en esta época.

NUEVAS FORMAS MUSICALES
A medida que avanzaba el siglo XVIII, el estilo propio del clasicismo se iba haciendo cada vez más patente. La música de cámara, los conciertos de solistas con orquesta, las sonatas y las sinfonías evolucionaron decisivamente. La llamada ‘forma sonata’ revolucionó todo este tipo de composiciones; se trata de una forma muy concreta de organizar la música dentro de una misma pieza.
Cada una de estas obras solía estar dividida en tres o cuatro partes o movimientos, dos rápidos y uno lento, o dos rápidos y dos lentos.
A su vez, los instrumentos avanzaron mucho. Cada vez se usaba más el piano, para el que se compusieron numerosas obras, entre las que destacan sonatas y conciertos con orquesta. También se fueron empleando cada vez más los instrumentos de viento-metal en las orquestas, lo que le dio a la música mucha más sonoridad.

LOS COMPOSITORES
Ya hemos dicho que los tres grandes compositores del clasicismo musical fueron, por orden cronológico, Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven. Cada uno de ellos, con su propio estilo, revolucionó la música de su tiempo a través de sus ideas geniales y originales formas de escribir música.
Del siglo XVIII español habría que destacar al compositor Antonio Soler, más próximo al estilo del clavecín barroco que al clasicismo.
Un hecho fundamental es que, durante el clasicismo, los músicos, poco a poco, pudieron componer y ganarse la vida de forma independiente, sin tener que depender de ser contratados por una corte de aristócratas. Aunque Mozart ya lo había intentado sin conseguirlo, fue Beethoven el primer compositor que logró esta independencia, gracias al desarrollo imparable que ya tenían la imprenta y las editoriales musicales que vendían sus obras.

LA MÚSICA EN EL RENACIMIENTO
Como quizá ya sepas, utilizamos la palabra ‘renacimiento’ para referirnos a un periodo histórico, y sobre todo artístico, en el que los europeos intentaron recuperar la esencia, lo fundamental, de las civilizaciones clásicas griega y romana. Comenzó en Italia, en el siglo XIV, y se difundió por el resto de Europa durante los siglos XV y XVI.

LAS NUEVAS TENDENCIAS MUSICALES
El renacimiento trajo consigo un espíritu de cambio y un nuevo interés por el humanismo (actitud que hacía hincapié en la dignidad y el valor de la persona). Todo ello se reflejó en la música, aunque esta fuera, de todas las artes, la que menos podía seguir los patrones clásicos: no se conservaban ejemplos de música griega o romana antigua que imitar, y la antigüedad clásica era, sobre todo, un ideal al que ellos solo podían aspirar.
Durante la primera mitad del siglo XV, los compositores quisieron volver a escribir una música sencilla, dando menos importancia al contrapunto del Ars antiqua. El contrapunto era el arte de unir varias voces a la vez (polifonía), de forma que todas se puedan escuchar con claridad y tengan una lógica. Aunque esta vuelta a la sencillez musical se extendió por toda Europa, la impulsaron, sobre todo, compositores ingleses como John Dunstable y, más tarde, los músicos franceses que trabajaban para los duques de Borgoña. Estos últimos desarrollaron la composición de la música de la misa basándose en las partes en que se divide la ceremonia, algo que ya se había iniciado en la baja edad media.

LOS MECENAS
Siempre debemos recordar que la música religiosa fue la más importante durante todos estos siglos. A pesar de ello, la transformación de una sociedad feudal agrícola en una sociedad dominada progresivamente por reyes únicos, en ciudades donde cada vez era más importante el comercio, propició la aparición de mecenas (nobles y hombres ricos que encargaban obras artísticas o mantenían a los artistas). Al no ser ya la Iglesia la única que patrocinaba el arte, surgieron, poco a poco, nuevos estilos más acordes con el espíritu de la época.
La imitación de pequeñas melodías o fragmentos de melodías en una misma pieza musical fue una de las formas más características de componer en esta época, algo que también heredaron los compositores barrocos.

EL SIGLO XVI
Entre 1450 y 1550, los protagonistas de la música europea fueron los nacidos en países como Bélgica y Holanda. Buscaban una música en la que no hubiese grandes diferencias entre las distintas voces de una misma pieza musical, algo que sí pretendieron los compositores de la primera parte del renacimiento. Asimismo, aunque volvieron a usar el contrapunto, procuraron que la estructura de las obras fuera sencilla.
Un detalle muy importante, a partir del año 1500, fue el invento de la imprenta, que consiguió acercar la música a mucha más gente. Resultado de ello es el nacimiento de una industria musical muy extendida, con grandes imprentas en París, Venecia, Amberes y Londres, que crearon un mercado con numerosos clientes para sus productos.
De esta última etapa del renacimiento, destacan el compositor franco-flamenco Orlando di Lasso, el italiano Giovanni Pierluigi da Palestrina, el inglés William Byrd y el español Tomás Luis de Victoria.

LA MÚSICA OCCIDENTAL EN LA ANTIGÜEDAD
La música europea más antigua que se conoce es la de los griegos y los romanos entre el año 500 a.C. y el 300 d.C. Fueron grandes escritores y filósofos de la época, como Aristóteles o Pitágoras, los que hablaron de la relación entre la música y las personas.

IDEAS SOBRE LA MÚSICA
Según estos pueblos, la música fue creada por dioses mitológicos como Apolo u Orfeo, y era un arte que tenía una importancia enorme para el equilibrio del universo. Además, pensaban que la música influía en los pensamientos y las acciones de los hombres, cosa que, hasta cierto punto, se ha demostrado cierta.
¿Acaso no hay música que nos relaja y otra que, por ejemplo, nos da energía?

CARACTERÍSTICAS DE LA MÚSICA GRIEGA ANTIGÜA
La música griega era monódica, lo que quiere decir que solo sonaba una melodía a la vez. La voz era el instrumento más utilizado.
Los llamados modos eran las distintas formas que usaban para componer las melodías y los ritmos. Cada modo tenía unas características distintas, y los griegos pensaban que, dependiendo de cual usaran, se causaba una emoción diferente en el oyente (alegría, tristeza, etc.)
El instrumento musical que más se utilizaba para acompañar los cantos era la lira, un instrumento de cuerda pulsada parecido a un arpa pequeña. Al dios Orfeo, excelente músico, siempre se le representaba tocando este instrumento.

LA MÚSICA ROMANA
Las características principales de la música del Imperio Romano fueron similares a las de los griegos, ya que heredaron gran parte de su cultura musical. Desarrollaron, sin embargo, varios instrumentos de metal que utilizaron en las batallas y en los desfiles militares.

LA MÚSICA OCCIDENTAL EN LA EDAD MEDIA
Por edad media suele entenderse el periodo de la historia europea que transcurrió desde la desintegración del Imperio romano de Occidente, en el siglo V, hasta el siglo XV. Durante este milenio, especialmente los primeros siete u ocho siglos, la música se hizo fundamentalmente en los monasterios y en los palacios reales.

LA ALTA EDAD MEDIA
Tras la caída del Imperio romano, y en el periodo comprendido entre los siglos V y XIII, la música se convirtió en un arte casi exclusivo de la Iglesia católica. En la edad media, los músicos profesionales, como los otros artistas, trabajaban para la Iglesia; como esta se oponía al paganismo (religión caracterizada por la adoración a varios dioses) asociado con Grecia y Roma, no se apoyó la interpretación de la música pagana, y acabó desapareciendo.
Desde la segunda mitad del siglo VI, al canto característico de los romanos se le comenzó a llamar canto gregoriano. Este nombre viene del papa Gregorio I Magno, que lo incluyó en la liturgia, es decir, en las celebraciones religiosas, como una parte importantísima de esta. Hoy día se conservan numerosos manuscritos de canto gregoriano, en los que se utilizaban neumas, una forma de escribir música en la que las notas eran cuadradas en lugar de ser redondas. La lengua que se empleaba siempre era el latín.

LA APARICIÓN DE LA POLIFONÍA
A comienzos del siglo IX, los compositores buscaron la forma de hacer que la música fuera algo más que una sola melodía sin ningún acompañamiento. De este modo, surgió lo que se llamó el organum, que consistía en añadir una voz a la melodía principal. Con el tiempo, se fueron agregando más voces, y de esta forma nació la polifonía.
La polifonía es una de las características más importantes de la música occidental: consiste en el uso simultáneo de varias voces o melodías, que se complementan unas a otras.
La forma de escribir neumas fue evolucionando, y se añadieron, poco a poco, elementos para ayudar a los intérpretes a descifrar, por ejemplo, cuál era el ritmo de la pieza musical. Además, para señalar la altura de las notas, se inventó una serie de líneas horizontales, en las que las notas se escribían, más arriba o más abajo, según fueran más agudas o más graves. Este es el origen del pentagrama que conocemos hoy día. El monje italiano Guido d’Arezzo fue uno de los creadores de estas nuevas formas de escribir la música.

TROVADORES Y JUGLARES
Aparte de la música religiosa, los trovadores y los juglares franceses desempeñaron un papel muy importante en la difusión de la música profana o no religiosa. Sus canciones solían tratar sobre el amor, la naturaleza y las batallas. Empleaban habitualmente nuevas formas, melodías y ritmos, originales o copiados, de la música popular. Originalmente, los trovadores cantaban sus poemas en la corte de los reyes, y a menudo celebraban competiciones o torneos musicales; más tarde, se empezó a contratar a músicos itinerantes, los llamados juglares, para que interpretaran sus obras en lugares diferentes.
La música de los trovadores se fue perdiendo progresivamente a lo largo del siglo XIII, con la desaparición de los reinos del sur de Francia durante las guerras religiosas que culminaron con la derrota de los albigenses (un grupo de herejes, contrarios a la Iglesia católica) y la victoria de los papas.

INSTRUMENTOS MUSICALES DE ESTA ÉPOCA
Instrumentos de cuerda, como la lira o el salterio, y otros más complejos, como el órgano de las iglesias, fueron los que más se utilizaron para acompañar a las melodías vocales. En cuanto a los trovadores, también solían enriquecer sus poemas con instrumentos de cuerda, como la viella (violín medieval) o el laúd.

LA BAJA EDAD MEDIA
A partir del siglo XIV, surgió una nueva forma de componer música, llamada Ars nova, que en latín significa ‘arte nuevo’. Desde entonces, se llamó Ars antiqua (‘arte antiguo’) a todo lo que se había compuesto anteriormente.
La escritura musical evolucionó mucho. Se inventaron los compases; se idearon nuevos ritmos, y se desarrolló el llamado cantus firmus, que consistía en componer muchas voces y ritmos diferentes sobre una sola melodía principal, que normalmente se obtenía de alguna pieza de canto gregoriano. Esto dio lugar a obras muy complejas e hizo evolucionar mucho la polifonía. Los motetes fueron las piezas de este tipo más importantes.
Durante la última etapa de la edad media, la música profana se desarrolló sobre todo en Francia, con las chansons (que en francés significa ‘canciones’), y en Italia, con los madrigales. Los compositores más sobresalientes habían logrado, finalmente, escribir todo tipo de música, no solo religiosa.

LA MÚSICA OCCIDENTAL EN EL SIGLO XIX
Cuando se habla de música romántica, uno puede pensar que se trata de música suave, dulce, incluso cursi. Pero sucede todo lo contrario. Después del respeto a la razón y al orden que caracterizó la Ilustración, se impuso en Europa una apasionada época de exaltación de los sentimientos y de la imaginación; ése es el romanticismo, movimiento artístico que ocupó buena parte del siglo XIX.

NUEVAS FUENTES DE INSPIRACIÓN
Tras el clasicismo, en el que la música había seguido un estricto orden y buscaba el equilibrio, el romanticismo quiso dar especial importancia a los sentimientos humanos, ya fueran de tristeza, de alegría o de dolor. A comienzos del siglo XIX, compositores como Franz Schubert comenzaron a liberar estas emociones, y aunque en un principio se siguieron utilizando las estructuras musicales clásicas, el espíritu de la música fue cambiando, y surgieron nuevas formas de componer. Se escribieron obras más cortas, pero con las que se pretendía llegar más directamente al corazón del oyente.
Durante el siglo XIX comenzaron a aparecer también los grandes intérpretes virtuosos (que dominaban la técnica de un instrumento de una forma extraordinaria), y los compositores crearon a menudo obras muy difíciles de tocar con la intención de que estos se pudieran lucir. Grandes virtuosos del romanticismo fueron el violinista italiano Niccolò Paganini y el pianista y compositor húngaro Franz Liszt. Estos dos músicos revolucionaron la técnica de sus respectivos instrumentos e intentaron lograr lo imposible. Del primero se llegó a decir que tocaba tan bien porque tenía un pacto con el diablo...

LAS CANCIONES (O LIEDER)
Los compositores románticos se inspiraron mucho en la literatura y en la pintura para componer su música. Un ejemplo muy claro son las canciones o Lieder (Lied significa ‘canción’ en alemán), que solían estar inspiradas en poemas de grandes escritores románticos, como Johann Wolfgang von Goethe. Destacaron las canciones de Franz Schubert, Robert Schumann y Johannes Brahms, compositores que, además de Lieder, escribieron infinidad de obras maestras en forma de sinfonías, obras para piano o música de cámara.

EL AUGE DE LA ÓPERA
La ópera también se convirtió en un género fundamental, ya que en ella se unían todas las características musicales del romanticismo: grandiosidad y complejidad instrumental, grandes historias, personajes de ensueño, una majestuosa puesta en escena... Destacados compositores románticos de ópera fueron Gioacchino Antonio Rossini, Georges Bizet, Giacomo Puccini, Giuseppe Verdi y Richard Wagner. Sus óperas siguen representándose en escenarios de todo el mundo.
En esta época nacieron también nuevos tipos de obras instrumentales, como los nocturnos, las baladas o los impromptus. Los estudios, que ya desde el clasicismo eran pequeñas piezas destinadas a ejercitar la técnica instrumental, evolucionaron para convertirse en pequeñas obras de arte. Grandes compositores, como Frédéric Chopin y Franz Liszt, escribieron, entre otras muchas obras, bastantes estudios para piano, que se convirtió en el instrumento a través del cual los grandes compositores románticos podían expresar con mayor facilidad sus ideas musicales. Junto con los compositores ya mencionados, también destacaron Félix Mendelssohn, Piotr Ilich Chaikovski o Gustav Mahler.

EL NACIONALISMO MUSICAL
Durante el romanticismo, comenzaron a componerse piezas que reflejaban melodías y ritmos populares. Frédéric Chopin, por ejemplo, compuso mazurcas y polonesas, que son danzas típicas de Polonia, país donde nació. Asimismo, Franz Liszt escribió rapsodias húngaras, donde plasmó las melodías y los ritmos típicos de su tierra. A finales del siglo XIX, este gusto por el folclore dio origen al nacionalismo musical, que quería reafirmar los valores esenciales de cada nación a través de su música popular.
El movimiento nacionalista surgió especialmente en cuatro países europeos: Rusia, Checoslovaquia, Noruega y España. Destacaron los rusos Mijaíl Glinka, Modest Músorgski y Nikolái Rimski – Kórsakov, los checos Antonín Dvorák y Bedrich Smetana, y el noruego Edvard Grieg. En España hay que mencionar a Isaac Albéniz y Enrique Granados, y más tarde, ya en el siglo XX, a Manuel de Falla y Joaquín Turina.

EL IMPRESIONISMO
El último movimiento musical importante que surgió en ese siglo tan convulso y rico que fue el XIX se llamó impresionismo. En un comienzo, fue una tendencia pictórica que, en lugar de representar la realidad tal y como es, buscaba reflejar la sensación que los objetos nos transmiten. Esta corriente, típicamente francesa, la utilizaron compositores como Claude Debussy y Maurice Ravel para crear un nuevo lenguaje musical, en el que la música representaba directamente paisajes, personajes y escenas cotidianas. Fue uno de los primeros pasos para huir de la música tradicional que se había compuesto hasta entonces, y dio pie a todas las innovadoras ideas que se desarrollaron durante el siglo XX.

LA MÚSICA OCCIDENTAL EN EL SIGLO XX
El siglo XX fue una continua búsqueda de nuevos movimientos artísticos y musicales. Se exploraron distintas formas de componer e interpretar música, y, en muchos casos, grandes compositores llegaron a emplear su propio sistema personal para escribir sus obras.

NUEVOS SISTEMAS DE COMPOSICIÓN
El compositor húngaro Béla Bartók ideó un sistema compositivo muy personal, que se alejaba de la forma tradicional de escribir música. Utilizó muchísimos elementos folclóricos de su tierra, tanto ritmos como melodías, y comenzó a utilizar el piano como instrumento de percusión.
Por su parte, el llamado dodecafonismo comenzó a emplear en sus obras las doce notas de las que se compone una escala cromática (frente a la tradicional escala diatónica), siguiendo una serie de normas bastante estrictas. Esto dio lugar a una música extraña, diferente, en la que ya no existían las melodías a las que se estaba acostumbrado hasta ese momento. Los compositores dodecafónicos más importantes fueron Arnold Schönberg, Alban Berg y Anton von Webern, que trabajaron en el primer tercio del siglo. Su influencia sobre la música posterior fue decisiva.
La atonalidad, fue otro método de composición, con el que se pretendió romper con todas las relaciones que habían existido hasta entonces entre los sonidos. Sus impulsores fueron también los tres compositores citados antes. Normalmente, si no se entiende cómo están hechas las obras atonales, estas piezas parecen no tener sentido.
El neoclasicismo, que apareció a partir de 1920, quiso recuperar los métodos tradicionales de composición, mezclándolos con un idioma musical avanzado. Se trataba de unir el pasado y el presente. Grandes compositores de este movimiento fueron Ígor Stravinski, Paul Hindemith, Serguéi Prokófiev y Dmitri Shostakóvich.

LA APARICIÓN DE LA ELECTRÓNICA
La música electrónica ha desempeñado un papel muy importante en la música clásica de los últimos tiempos, y algunos compositores han utilizado todo tipo de sonidos, instrumentos eléctricos y ordenadores para sus creaciones. A finales de la década de 1960, numerosos estudios en todo el mundo contaban ya con equipos electrónicos para uso de los compositores e intérpretes.
En ocasiones, durante los siglos XX y XXI, se han hecho experimentos musicales muy extraños, como grabar un helicóptero acompañado de instrumentos, o salir al escenario con una rueda de coche y dar vueltas con ella a un piano, mientras, de vez en cuando, se toca algo en él. Si ha habido una consigna fundamental en la música de los últimos cien años, esta ha sido ‘originalidad ante todo’.

GRANDES COMPOSITORES
Otros grandes compositores de los siglos XX y XXI, independientemente del sistema que utilizan o utilizaron para hacer música, son Olivier Messiaen, Pierre Boulez, Karlheinz Stockhausen o John Cage.
Algunos compositores españoles y latinoamericanos destacados son Rodolfo y Cristóbal Halffter, Frederic Mompou, Xavier Montsalvatge, Joaquín Rodrigo, Alberto Ginastera, Alberto Williams, Mauricio Kagel, Carlos Chávez o Julián Carrillo.

GRANDES MÚSICOS CLÁSICOS

1. ANTONIO VIVALDI
¿Has escuchado alguna vez Las cuatro estaciones? Es una de las obras musicales más conocidas de todos los tiempos; raro es encontrar a alguien que no la haya escuchado, o al menos que no haya oído hablar de ella. Fue precisamente Antonio Vivaldi, el músico del que vamos a hablar ahora, quien la compuso, allá por el año 1725. Millones de niños y adultos se han aficionado a la música clásica gracias a esta obra.

SU VIDA EN VENECIA
Antonio Vivaldi nació el 4 de marzo de 1678 en la bella ciudad italiana de Venecia, y fue su padre, violinista de la catedral de San Marcos, quien le enseñó música desde muy joven. A partir de los quince años, Vivaldi estudió para ser sacerdote. Tras ser ordenado cura, le nombraron maestro de violín en un centro dedicado a la enseñanza musical para niñas huérfanas llamado Ospedale della Pietà. Fue director musical y profesor de esta institución hasta 1740, un año antes de su muerte. En su ciudad era conocido como il prete rosso (‘el cura rojo‘), por el color de su pelo.
Durante toda su vida, Vivaldi padeció asma, pero esta enfermedad no le impidió desarrollar su actividad, ya que no solo dedicó su tiempo a tocar el violín y a enseñar música, sino que compuso numerosas obras de gran éxito. Muchas de estas piezas musicales, como conciertos y oratorios (un tipo de obra religiosa para orquesta), las escribía para estrenarlas en representaciones que se ofrecían todas las semanas. Esto le obligaba a componer muchísimo y a tener preparado algo nuevo continuamente.

LOS VIAJES
Vivaldi no solo vivió en Venecia, sino que realizó diversos viajes por Italia, a ciudades como Roma o Mantua. De esta forma, supervisaba las representaciones que hacían de sus óperas en otros lugares.
Entre 1729 y 1733 también salió de Italia, para visitar Praga y Viena. En aquella época viajar era muy fatigoso, y se necesitaba mucho tiempo para trasladarse de un lugar a otro; pero este era casi el único modo de darse a conocer fuera de la ciudad donde se vivía, y de que la música se escuchase en otros países.
En 1740 Vivaldi comenzó a trabajar para el emperador Carlos VI en Viena, pero murió solo un año más tarde, el 28 de julio de 1741, en la misma ciudad austriaca.

SU MÚSICA
Vivaldi fue muy apreciado como compositor y como violinista. Escribió numerosas obras religiosas (oratorios, misas y motetes), así como 45 óperas y muchas sonatas, aunque sus composiciones más importantes (y las que más fama le dieron) fueron los conciertos. Compuso más de quinientos a lo largo de su vida.
Conviene recordar que el concierto es una composición orquestal dividida en varias partes, normalmente, tres. En ocasiones, en los conciertos existe un instrumento protagonista, al que se le llama “solista”, que dialoga con la orquesta (puede ser un violín, una flauta o cualquier otro instrumento). Normalmente, la parte que toca el solista suele ser bastante difícil. Vivaldi fue uno de los primeros compositores en incluir en sus conciertos la figura del solista “virtuoso” (músico que domina la técnica de un instrumento de una forma extraordinaria).
Los conciertos más famosos del músico veneciano son, sin duda, los que forman la colección de Las cuatro estaciones. Se trata de doce piezas (tres por cada estación) compuestas para violín solista y orquesta. Si recordamos que el compositor era un gran violinista, nos podemos hacer una idea de lo complicadas que son de interpretar.

2. JOHANN SEBASTIAN BACH
Seguro que has escuchado muchas veces música del compositor Johann Sebastian Bach en anuncios de televisión, películas o incluso videojuegos. Su figura es clave en la historia de la música occidental, y todo lo que se ha compuesto tras su muerte tiene su origen, sin ninguna duda, en lo que este gran genio escribió.

PRIMERA ÉPOCA
Bach nació el año 1685 en Eisenach, Alemania. Pertenecía a una gran familia de músicos, y fueron su padre y, más tarde, su hermano mayor quienes le dieron las primeras lecciones musicales.
A partir de 1700, Bach comenzó a viajar y trabajar en diversas ciudades alemanas. Primero fue miembro de un coro en Lüneburg; después, violinista en la corte del príncipe Johann Ernst, en Weimar; más tarde, organista de iglesia en Arnstadt. Por aquella época era muy común que los músicos viajaran mucho, buscando trabajo en distintas ciudades y cortes. Era el único medio de poder darse a conocer fuera de su lugar de nacimiento.
En 1705, cuando tenía veinte años, se marchó a la ciudad de Lübeck para estudiar con Dietrich Buxtehude, un famoso organista y compositor que influyó mucho en las futuras obras de Bach. En 1707 se casó con su primera esposa, y al año siguiente volvió a Weimar, a la corte del príncipe Ernst, donde permaneció durante siete años. Transcurrido este tiempo, se dedicó a viajar durante tres años por Alemania dando conciertos como gran virtuoso del órgano.

MADUREZ
Entre 1717 y 1723, Bach trabajó en la corte del príncipe Leopoldo de Anhalt-Köthen. En esta época compuso obras didácticas muy importantes, como el primer volumen del Clave Bien Temperado o las Invenciones.
Tras morir su primera mujer en 1720, se casó al año siguiente con Anna Magdalena Wilcken, a quien dedicó un famoso libro de pequeñas piezas para teclado llamado Álbum de Anna Magdalena Bach. En 1723 se trasladó a Leipzig, donde permaneció hasta su muerte. Durante esta última época trabajó como director musical y jefe del coro de la Iglesia de Santo Tomás, así como en la escuela eclesiástica de la ciudad. Hacia el final de sus días se fue quedando ciego, y murió con 65 años en 1750.

EL RESURGIMIENTO DE BACH
Tras su muerte, y durante varias décadas, la música de Bach fue desconocida para casi todo el mundo. Se le recordaba principalmente como un gran virtuoso del órgano, y solo algunos compositores como Wolfgang Amadeus Mozart o Ludwig van Beethoven admiraban sus obras y las hacían estudiar a sus alumnos.
Fue el compositor alemán Felix Mendelssohn quien, con el reestreno de la Pasión según San Mateo en 1829, volvió a dar a conocer la música del gran genio barroco.

BACH Y SU MÚSICA
Bach fue un hombre muy religioso, y muchas de sus obras, como las cantatas, las misas, los corales o las Pasiones, estaban destinadas a ser interpretadas en las iglesias.
No obstante, también escribió un gran número de obras profanas (es decir, no religiosas). Entre ellas destacan conciertos para orquesta, (como los famosos Conciertos de Brandeburgo), sonatas y partitas para violín y violonchelo y multitud de piezas para instrumentos de tecla, como partitas, suites, toccatas, invenciones, sinfonías, preludios, fugas y variaciones; de estas últimas son muy conocidas las Variaciones Goldberg, que compuso para ayudar a conciliar el sueño a un noble con problemas de insomnio. También compuso música para otros muchos instrumentos.
Las obras de Bach son una pieza clave en la historia de la música. Solo hay que darse cuenta de que en los conservatorios se estudian obligatoriamente desde el primero hasta el último de los cursos de cualquier instrumento.

3. WOLFGANG AMADEUS MOZART
Mozart fue uno de los grandes genios de la historia de la música occidental y compuso algunas de las más bellas obras musicales de todos los tiempos. A pesar de ello, vivió durante casi toda su vida en la ruina económica; es el precio que tuvo que pagar por querer componer con total libertad, sin aceptar las órdenes de ningún aristócrata.

SU INFANCIA Y JUVENTUD
Wolfgang Amadeus Mozart nació el 27 de enero de 1756, en Salzburgo, Austria. Fue un niño prodigio, al que su padre, Leopoldo, comenzó a enseñar música casi desde que nació. A los seis años ya tocaba perfectamente el clave (instrumento de la época parecido al piano) y el violín. Durante su niñez y su adolescencia, recorrió las cortes de Europa junto con su padre, dando a conocer su talento y desempeñando diversos e importantes cargos musicales.
Tras varios años de exitosos viajes y de triunfar ante el Papa en Italia, regresó a su ciudad natal, en 1771. Permaneció allí durante seis años. En esta época pudo dedicarse principalmente a componer música.

VIAJANDO POR EUROPA
En 1777, con veintiún años, comenzó de nuevo a recorrer Europa, en una gira de conciertos junto a su madre. Buscó por las cortes europeas un puesto de trabajo en el que ganara algo más de dinero que en Salzburgo y que le permitiera componer más a gusto; pero no lo encontró. Esta fue una época triste, ya que su madre murió mientras estaban en París, y además se vio rechazado tanto por la mujer que amaba como por los aristócratas para los que trabajaba.
Fue en 1779 cuando regresó a Salzburgo y comenzó a componer algunas de sus obras más importantes. Dos años después, el arzobispo de esta ciudad le invitó para que trabajara en su palacio de Viena. Pero Mozart no se sentía libre, y dejó el puesto para intentar componer lo que a él le apetecía.

SUS ÚLTIMOS AÑOS
En 1782, se casó con Constanze Weber, junto a la que viviría en la pobreza hasta morir, con treinta y cinco años, el 5 de diciembre de 1791. Su búsqueda de libertad provocó que no se valorara su música hasta años después de su muerte. Dejó sin terminar una de sus obras más importantes, el Réquiem o misa para difuntos, para coro y orquesta. Se la encargó un misterioso hombre, enviado por el conde Walsegg zu Stuppach, y tuvo que acabarla un alumno de Mozart.

MOZART Y SU MÚSICA
El músico austriaco compuso multitud de obras: sonatas para diversos instrumentos, conciertos, óperas, sinfonías, obras de música de cámara, canciones y una gran variedad de música religiosa. En total, más de 600. Algunas de sus composiciones más famosas son óperas: La flauta mágica, Las bodas de Fígaro, Cosi fan tutte y Don Giovanni, entre otras. También destacan el Réquiem; sinfonías, como la 40 o la 41, llamada Júpiter, y conciertos para instrumentos solistas con orquesta.
El genio de Mozart era tal que, antes de escribir las partituras, ya las tenía pensadas enteras dentro de su cabeza. Esto se demuestra viendo los manuscritos originales que de él se conservan, los cuales no tienen apenas tachaduras ni correcciones.

4. LUDWING VAN BEETHOVEN
A medio camino entre el clasicismo y el romanticismo, Beethoven revolucionó la forma de hacer música, a pesar de haber compuesto sus obras más grandes después de quedarse sordo. Al genio alemán le debemos algunas de las melodías más conocidas de la historia de la música, como el Himno a la Alegría perteneciente a su Novena Sinfonía.

LOS PRIMEROS AÑOS
Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770 en Bonn, Alemania. Aunque fue su padre quien le dio las primeras lecciones musicales, tuvo varios maestros. Tras estudiar con Christian Gottlob Neefe y comenzar a tener cierto éxito en su ciudad natal, le quisieron enviar a Viena para estudiar con Wolfgang Amadeus Mozart, pero no pudo ser, ya que este último murió en 1791. Finalmente estudió con el también austriaco Joseph Haydn, que tenía gran fama como compositor y profesor.
Su manera de tocar el piano y sus composiciones maravillaron a todo el mundo en Viena, y gracias a los tratos económicos que hizo con algunos importantes editores de partituras, pudo componer de forma independiente, y no al servicio de una corte. Esto ya lo había intentado hacer Mozart, pero sin conseguirlo.

LA MADUREZ
A pesar de que revolucionó la forma de componer, Beethoven siguió escribiendo música con formas que ya habían utilizado todos sus antecesores, como son el concierto, la sonata, la sinfonía o el cuarteto de cuerda. Poco a poco fue cosechando grandes éxitos, sobre todo durante la primera década del siglo XIX, época en la que comenzó a crear sus grandes obras.
No obstante, ocurrió algo que le cambiaría la vida, y es que desde 1798 comenzó, poco a poco, a quedarse sordo. Esto se reflejó en su personalidad: se refugió en su música, y su carácter se volvió muy seco. Pero increíblemente, las mejores obras que compuso, las más revolucionarias, las escribió cuando había perdido ya completamente el oído. Ejemplos de ello son la Novena Sinfonía o los últimos cuartetos de cuerda, además de las últimas sonatas para piano.
Beethoven murió en Viena el 26 de marzo de 1827; a su funeral asistieron miles de personas.

BEETHOVEN Y SU MÚSICA
Entre el gran número de obras que compuso, las más importantes son 9 sinfonías, 32 sonatas para piano, 5 conciertos para piano y uno para violín, 16 cuartetos de cuerda, 2 misas y la ópera Fidelio. Muchas de ellas se caracterizan por las grandes dificultades que, aún hoy en día, tienen que afrontar los intérpretes.
El mayor interés de Beethoven era expresar con la música lo que quería, y no le preocupaba si lo que escribía era más o menos difícil de interpretar.
Su música y la meticulosa forma de escribirla inspiraron a grandes compositores que vendrían posteriormente, como Johannes Brahms o Richard Wagner.

5. FRANZ SCHUBERT
Franz Schubert escribió más de 600 canciones en su corta vida. Fue un niño prodigio como violinista, pianista y compositor, y, con el tiempo, se ha convertido en una figura clave de la historia de la música. No obstante, no pudo disfrutar en vida del éxito que tendría más tarde. Fue el gran incomprendido de los músicos.

SUS PRIMEROS AÑOS
Schubert nació en Lichtenthal, Austria, el 31 de enero de 1797, y a los diez años ya cantaba en un coro infantil y tocaba el violín en la orquesta de su escuela.
Siendo aún un niño, impresionó a sus maestros con sus primeras composiciones, entre ellas canciones (Lieder en alemán) para voz y piano, obras para piano solo y piezas para orquesta. En 1814 estrenó en Viena su primera misa, y también compuso Margarita en la rueca, una de sus canciones más famosas y emotivas. Al año siguiente compuso otra canción muy impactante, El rey de los elfos, en la que se cuenta cómo un jinete huye de la muerte por el bosque, con su hijo en el regazo. Ambas composiciones se basaron en poemas del escritor alemán Goethe. Además de estas canciones, durante estos años también compuso varias sinfonías, óperas y música de cámara.
Schubert dedicó parte de su tiempo a dar clases; pero a partir de 1816 abandonó la docencia y regresó plenamente a la composición. A pesar de que fue un gran incomprendido en su época y de que su música no se valoró hasta después de su muerte, un pequeño grupo de amigos intelectuales y artistas le consideraron como el gran genio que fue, aparte de admirarle como un gran virtuoso del piano.

LA MADUREZ
Schubert agrupaba sus canciones en ciclos, a los que les daba nombre propio. Alguno de los grupos que compuso durante su madurez artística son La bella molinera o El viaje de invierno.
En 1822 escribió una de sus obras orquestales más conocidas, la llamada Sinfonía Inacabada, título que, por cierto, no le puso su autor. Se le dio este nombre tras su muerte, al pensarse que no la llegó a terminar, tal y como también sucedió con otras obras suyas, como algunas sonatas para piano.
Schubert continuó componiendo sin descanso hasta su temprana muerte, el 19 de noviembre de 1828, en Viena, a causa de unas fiebres tifoideas.

SCHUBERT Y SU MÚSICA
Schubert escribió muchas obras maestras para piano, como sonatas, impromptus, danzas y momentos musicales. Asimismo, compuso música de cámara para diversas formaciones, como dúos de violín y piano, cuartetos de cuerda y un quinteto que escribió el mismo año de su muerte.
También son muy importantes sus siete sinfonías y demás obras orquestales, como las misas.
En la música de Schubert se encuentran características tanto del clasicismo como del romanticismo, ya que su vida transcurrió entre ambos periodos artísticos. A pesar de que solo vivió 31 años, es enorme la cantidad de música que llegó a crear. Ha sido, sin duda, uno de los compositores más prolíficos de la historia de la música.

6. FRÉDÉRIC CHOPIN
Chopin fue uno de los grandes compositores románticos del siglo XIX y creó algunas de las más hermosas obras para piano que jamás se han escrito. Su música es enormemente conocida y apreciada, tanto por los profesionales como por los aficionados a la música. ¿Sabías que la marcha fúnebre más famosa que existe forma parte de su segunda sonata para piano?

LOS PRIMEROS AÑOS
Chopin nació el 1 de marzo de 1810, en Zelazowa Wola, una pequeña población de Polonia. Comenzó a estudiar piano a los cuatro años, y aunque en un principio se formó de manera autodidacta, más tarde continuó sus estudios musicales en el conservatorio de Varsovia, la capital polaca. Desde muy joven destacó como pianista, compositor e improvisador, y era frecuente que diera recitales ante la aristocracia de su país. En estos conciertos solía tocar obras que él mismo había compuesto.
Poco antes de cumplir veinte años, se trasladó a Viena, que por entonces era la capital musical de Europa, y obtuvo grandes éxitos. Dos años más tarde, los rusos invadieron Polonia (mientras él se encontraba en Munich, Alemania), y ya no pudo volver jamás a su amado país.

VIDA EN PARÍS
A partir de 1831, Chopin vivió siempre en la capital francesa, aunque realizó breves viajes a Gran Bretaña, Escocia o España. Se convirtió en un prestigioso profesor de piano de la aristocracia parisiense, y aunque su verdadera vocación era componer, necesitaba dar estas clases para ganarse la vida. Fue un profesor realmente exigente, y podía emplear una clase entera solamente con unas pocas notas, hasta que sonaran como él quería.
En 1837 inició una relación amorosa con la escritora George Sand (que en realidad se llamaba Amandine Aurore Lucie Dupin), y años más tarde hizo un viaje con ella a la isla española de Mallorca. Los médicos le dijeron que el buen clima de la isla mejoraría la tuberculosis que padecía. No obstante, ocurrió todo lo contrario. Sufrió esta enfermedad durante los últimos años de su vida, y murió en París el 17 de octubre de 1849.

CHOPIN Y SU MÚSICA
Casi toda la música de Chopin es para piano. Al igual que el húngaro Franz Liszt, otro de los grandes compositores y pianistas románticos, es en ese instrumento donde encontró el medio ideal para expresar sus ideas musicales.
Chopin buscó en su música nuevas y originales sonoridades, y fue uno de los primeros compositores que transformaron los aburridos ejercicios para piano (llamados estudios) en verdaderas obras maestras, como es el caso de sus 24 estudios.
En general, compuso obras no muy largas (con excepción de los dos conciertos para piano o las sonatas), y entre las diversas piezas que escribió se encuentran las polonesas y las mazurcas, ambas danzas típicas polacas, con las que recordaba su patria. Otras obras importantes de Chopin son los nocturnos, las baladas, los scherzos, los preludios o los valses.
La música de Chopin se suele escuchar muy a menudo en las salas de conciertos. Se trata de uno de los compositores preferidos del gran público, y en sus obras podemos encontrar desde la pasión más poderosa hasta las melodías más dulces y ensoñadoras.

7. ROBERT SCHUMANN
Muchas de las piezas musicales de Schumann son como pequeñas fábulas, en las que el compositor nos relata historias y describe sentimientos. Por eso son tan difíciles de interpretar: se debe recrear el complicado mundo interior de un artista romántico que terminó sus días en un hospital psiquiátrico.

SU JUVENTUD
Schumann nació el 8 de junio de 1810, en la ciudad alemana de Zwickau. Al ser hijo de un librero, mostró desde muy joven un gran interés por la literatura, en la que se inspiró muchas veces para componer su música.
Comenzó a estudiar piano desde niño, y durante su juventud aprendió Derecho en la universidad de Leipzig. No obstante, en 1830 abandonó la carrera y se dedicó en cuerpo y alma a la música, su verdadera pasión, en contra de la opinión de su madre.
Mientras estudiaba piano con el maestro Friedrich Wieck, se hirió la mano con un aparato que había inventado para fortalecer el dedo anular. Esta lesión irreversible terminó con su carrera de pianista y seguramente influyó en la enfermedad mental que sufriría años más tarde. A raíz de ese accidente fue cuando se dedicó plenamente a la composición y a escribir en diversas publicaciones musicales y artísticas.

LA MADUREZ
En 1840 Schumann se casó con la hija de su profesor, Clara Wieck, a pesar de la negativa del padre de la novia. Clara fue una gran pianista, y estrenó y dio a conocer gran parte de las obras musicales que su marido compuso para piano, ya que él mismo no las podía tocar.
Era la época del romanticismo, y Schumann conoció a otros grandes pianistas y compositores románticos, como Franz Liszt o Johannes Brahms, de quien fue gran amigo.
El Conservatorio de Leipzig le contrató como profesor en 1843; pero lo dejó poco después, al darse cuenta de que enseñar no era su verdadera vocación. Durante los últimos años de su vida, Schumann comenzó a tener problemas mentales, y en 1854 tuvo que ser ingresado en un hospital psiquiátrico, donde falleció el 29 de julio de 1856.

SCHUMANN Y SU MÚSICA
La música de Schumann está llena de imaginación y fantasía. Utilizó dos personajes imaginarios llamados Florestan y Eusebius, muy diferentes de carácter entre sí, con cuyo nombre firmaba sus artículos en revistas, y a los que describió musicalmente en su famoso Carnaval Op.9, obra para piano, en la que, a través de pequeñas piezas, describe un baile de carnaval con sus distintos personajes.
Gran parte de su música es para piano y, a excepción de las tres sonatas o la Fantasía en do mayor, casi todas sus obras son colecciones de pequeñas piezas descriptivas. Algunos ejemplos son Mariposas, Escenas de niños, Escenas del bosque o Álbum para la juventud. También compuso un concierto para piano y orquesta muy famoso; de hecho, es una de las piezas más conocidas de la historia de la música clásica.
Otras composiciones importantes son sus canciones o Lieder (en alemán). Escribió 138, y están basadas en versos de poetas alemanes muy conocidos de su época.

8. JOHANNES BRAHMS
El gran compositor romántico Johannes Brahms es uno de los músicos más importantes de todo el siglo XIX. Si miras el programa de algún auditorio de tu ciudad, seguro que a lo largo del año se interpreta alguna de sus obras, ya sea para orquesta o para piano, instrumento al que dedicó obras de gran belleza. Era muy autocrítico: quemó todo lo que compuso antes de los 19 años.

JUVENTUD
Johannes Brahms nació el 7 de mayo de 1833, en Hamburgo, Alemania. Su padre, que era contrabajista, le enseñó a tocar el violín y el violonchelo; pero más tarde se especializó en piano y comenzó a estudiar composición. Durante una gira de conciertos conoció al gran violinista húngaro Joseph Joachim, quien, a su vez, le presentó al gran compositor Robert Schumann y a su esposa Clara, también pianista y compositora. A Schumann le encantaron las composiciones de Brahms, y escribió un artículo hablando muy bien de él. Desde aquel momento surgió una fuerte amistad entre los tres.
La primera obra importante que Brahms presentó al público fue su primer concierto para piano y orquesta, que interpretó él mismo. No obstante, la obra no gustó mucho, ya que, por aquel entonces, la moda era que los conciertos con solista estuvieran repletos de pasajes virtuosísticos (complicados solos de piano o violín, por ejemplo), y este no era el caso del primer concierto de Brahms.
Durante su juventud, Brahms compuso sobre todo música para piano, instrumento que dominaba y para el que escribió obras maestras.

MADUREZ
La primera obra con la que obtuvo fama en toda Europa fue el Réquiem alemán, pieza de carácter religioso en la que intervienen cantantes, coro y orquesta. Tal y como indica su título, Brahms utilizó el idioma alemán en lugar del latín, que era la lengua normalmente utilizada en este tipo de obras.
Con el tiempo, el compositor alemán se interesó cada vez más por las grandes composiciones para orquesta y por la música de cámara, aunque nunca dejó de lado el piano. A los 43 años terminó la primera de las cuatro impresionantes sinfonías que realizó durante su periodo de madurez.
Brahms falleció en Viena, capital austriaca, el 13 de abril de 1897.

BRAHMS Y SU MÚSICA
Este gran compositor supo mezclar las características musicales del romanticismo, periodo en el que vivió, con la herencia que había dejado Beethoven décadas atrás. Los detalles clasicistas inspirados por el otro gran genio alemán se notan sobre todo en la ordenación de toda su música y en el gusto por las obras monumentales y de larga duración.Para piano compuso muchas obras, como variaciones (entre ellas, las famosas y dificilísimas Variaciones Paganini), intermezzos, baladas, tres sonatas o los dos conciertos para piano y orquesta. Además, escribió numerosas obras de música de cámara, entre ellas, un quinteto en fa menor que puede considerarse como una de las obras maestras de la música de cámara.